La cooperadora no debe ocupar la función del Estado
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Ante el vacío que ha dejado el municipio, la entidad pasa a ser la única que da respuestas, pero no todo le corresponde
Desde hace meses el Hospital está atravesando una situación crítica. Por un lado, paro de profesionales y quite de colaboración del personal de enfermería y administrativos y, por otro, escasez de insumos y medicamentos con un stock que alcanza sólo para hacer frente a las emergencias. A esto se suman, consultorios sin atención, cirugías programadas suspendidas y proveedores que cortan los servicios por falta de pago.
Sin embargo y, pese a este triste panorama, el Hospital atiende las guardias, los sectores de internación, neonatología y terapia intensiva. Y en este sentido, hay que decir que si cualquier ciudadano tiene una emergencia va a ser atendido de la mejor manera porque, más allá de las medidas de fuerza, el personal está cuando se lo necesita.
El que parece estar ausente es el Estado municipal que, desde hace tiempo, no puede responder a sus obligaciones de pagar los sueldos en tiempo y forma y de comprar insumos. Tal es así, que los mismos funcionarios del área de salud han salido a pedir a las entidades que junten insumos para enfrentar este momento.
Por supuesto, en este periodo de crisis municipal, la que siempre está presente es la Asociación Cooperadora del hospital Dr. Emilio Ferreyra, que ya ha comprado en varias oportunidades stock de insumos y artículos de limpieza para entregar y, por otro lado, concentra las donaciones de particulares y de otras entidades.
La cooperadora siempre está y todos los saben. Por tal motivo, a veces se le pide más de la cuenta. Se la llama por insumos, medicamentos, traslado de pacientes y hasta por la falta de un médico. Es evidente que la cooperadora todo no lo puede hacer y, además, no le corresponde.
Ante el vacío que deja el Estado, sucede que hay profesionales y hasta pacientes que no saben a quién recurrir y terminan llamando a algún miembro de la cooperadora que, en la medida que pueden, intervienen o tratan de mediar, pero no es su función. En algunos casos, directamente tienen que decir que no porque no se pueden mezclar todos los roles.
La cooperadora acompaña al Hospital y va cubriendo necesidades edilicias y de insumos. Además, como lo ha hecho a lo largo de estos últimos años, encara obras de mayor magnitud y hasta compra equipamiento de última generación para modernizar la atención y dar mejor respuesta a los pacientes. Pero de ninguna manera, se puede hacer cargo de funciones que le corresponden al municipio, que debe dirigir el Hospital, garantizar que los médicos puedan trabajar en las mejores condiciones y velar para brindar un servicio de salud de calidad a todos los ciudadanos. La cooperadora puede acompañar, pero no tomar el rol del Estado.
A veces en momentos críticos, en los que nadie da respuesta, las cosas se confunden. Hoy, más que nunca, cada uno deber cumplir con sus obligaciones y hacerse cargo de la responsabilidad que le toca: médicos, personal en general, la cooperadora y el Estado. Ojalá que la situación se empiece a normalizar y cada uno de los sectores empiece a trabajar, desde su lugar, para que el Hospital recupere todos los servicios –que hoy funcionan a medias- y vuelva a brindar la atención a la que nos tiene acostumbrados.