La curiosa historia de la estatua de Neptuno
Tal vez hayan pasado más de 60 años en que un día una escultura de Neptuno apareció sobre la rotonda frente al puente colgante Hipólito Irigoyen, sobre la margen derecha del río Quequén, es decir en Necochea.
Aquella figura sin valor artístico, que hoy sería difícil confirmar su procedencia, tal vez haya sido comprada por el Municipio en aquellos negocios que venden las más diversas esculturas, como pueden ser los enanitos para jardín entre otros adornos de discutible gusto.
Lo curioso del caso fue que al dios de los mares, según la mitología romana, se la había ubicado frente al río. Ecos Diarios en su momento, con cierta cuota de ironía, destacó el hecho como que, al soberano jinete de caballos blancos que cabalgaba sobre las tempestuosas aguas de los mares se lo había humillado con su presencia auscultando al sereno río.
A poco de haberse publicado esa nota, la misma figura de cemento, reiteramos de relativo valor artístico, fue trasladada respetuosamente a la explanada frente al mar, haciendo honor al mitológico dios y con el correr del tiempo el público se encargó de denominar al lugar simplemente, como Neptuno.
La elección primaria de elegir ese sector de la costa para ubicar la estatua que, aun siendo un páramo, tiene su encanto con una vista privilegiada del mar que invita a estacionarse y contemplar la majestuosidad del reino de Neptuno. Años atrás, cuando la inseguridad no era preocupación alguna, durante la noche y solo la luna alumbraba el lugar, también tuvo su romántico atractivo.
Varias gestiones municipales se fueron ocupando de reinstalar la figura una vez maltrecha, la que por su solitaria ubicación siempre fue y será presa de los depredadores del mobiliario urbano. El tridente, símbolo de su fantasioso poder, era lo primero que históricamente se le arrebataba de la mano a un impertérrito Neptuno.
Restauración de la estatua
La escultura de Neptuno que recientemente se ha retirado había sido colocada a instancia de la dirección de Cultura de la gestión del intendente Daniel Molina, quedando solo en aquel momento abandonado un inservible pedestal donde supo estar enclavada la anterior estatua convertida en escombros con el paso del tiempo.
Ariel Espósito, a quien el Rotary Club de Necochea por su cuenta confiara los trabajos de restauración del monumento de avenida 58 y calle 57 estará a cargo de la realización de la nueva escultura de Neptuno, teniéndose previsto ubicarla en el abandonado puntal donde se encontraba inicialmente, bautizando así al lugar con el mitológico nombre desde hace tanto tiempo. ///
Jorge Capurro Campos
Redacción