La danza de las vacunas
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Que haya trascurrido casi medio año del inicio de la vacunación contra el mortal Covid-19 y que en el distrito de Necochea, con una población estimada de 100.000 habitantes, aún no se hayan alcanzado las 45.000 personas anotadas para inocularse, desnuda que las cosas no han marchado bien.
Por cierto, la realidad de nuestro lugar de residencia se replica en todo el país y más específicamente en el territorio provincial. Y en alguna medida lo expresó el propio ministro de Salud, Daniel Gollán, quien al referirse a la situación epidemiológica el pasado viernes, volvió a pedir que los ciudadanos se anoten para vacunarse.
En un llamado casi desesperado, el funcionario precisó: “Les pedimos que se sigan anotando en el plan de vacunación; las vacunas son la única manera de terminar con esta pesadilla”, mientras que aseguró que en esta nueva etapa sanitaria el foco también está puesto en las embarazadas entre los grupos priorizados.
Es verdad lo que dice Gollán respecto a que la vacunación es el único antídoto parcial para darle lucha al implacable virus. Y buena parte de la ciudadanía lo considera así. Sin embargo en la reticencia de una buena porción de la sociedad a inscribirse, mucho tiene que ver por el manejo que ha sucedido en torno a las vacunas por parte del Estado argentino.
La inexplicable tardanza para asegurarse la compra de distintas dosis que salieron al mercado, donde quedó claro que la Argentina perdió el tren. Y sobre todo el escandaloso vacunatorio VIP, para privilegiar a “los del palo” o los amigos a la hora de inocularse, conformaron un bochornoso escenario.
Luego de tamaña negligencia el Gobierno solamente le exigió la renuncia al ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y no avanzó en la investigación sobre los culpables de este lamentable accionar.
Obviamente que más allá de la indignación de la sociedad y su condena, el vacunatorio VIP levantó mayor oleaje en la disputa política que se ha venido dando en torno a la vacunación. Al respecto no hay que olvidar que el actual es un año electoral y para algunos políticos todo sirve.
La politización en torno a la vacuna contra el coronavirus se gestó desde el mismo momento en que llegaron las primeras dosis al país,- la Sputnik V de Rusia- cuestionando su eficacia. Y luego, ante los buenos comentarios, pasando a ser considerada “la mejor vacuna del mundo”.
Es probable que muchos no se hayan vacunado por falta de credibilidad u oposición al Gobierno en manos de un kirchnerismo que tiene en su haber numerosos hechos inescrupulosos. Pero también hay que considerar como causas de la negativa, al miedo particular de algunos sobre las vacunas en general; y en menor medida a la falta de información o de herramientas para inscribirse y luego poder ser vacunado.
Por un lado, día a día el Gobierno nacional y provincial se jactan de estar marcando “hitos” en materia de vacunación, anunciando con bombos y platillos la llegada de cada cargamento de vacunas; y por otro lado se envía a promotores de salud a los barrios para que informen, aconsejen y ayuden a los ciudadanos a inscribirse. Una buena política para acercarse a la inmunidad del rebaño que se necesita, pero a su vez una clara imagen de que por una u otra razón hay mucha gente que aún le sigue dando la espalda a la vacuna.///