La degradación de los vínculos en la era de la conexión permanente
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Paradójicamente, estar todo el tiempo conectados a través de los teléfonos puede perjudicar nuestra relación con los demás
Es una paradoja. En los últimos años, los teléfonos inteligentes, verdaderas computadoras de bolsillo, nos permiten estar todo el tiempo conectados. Sin embargo, eso no parece que haya mejorado las relaciones interpersonales.
Por el contrario, el abuso del uso de estos dispositivos, comienza a impactar en la forma en que nos relacionamos.
Varias psicólogas consultadas sobre las consecuencias del uso masivo y en algunos casos abusivos de la telefonía móvil en la vida cotidiana, señalaron que el mayor impacto se da precisamente en las relaciones.
Así, la tecnología que debería facilitar la comunicación, con el abuso, comienza a degradar vínculos y a aislar a los usuarios.
“Se empieza a ver cada vez más en el consultorio la cuestión vincular”, señaló la psicóloga Romina Silva Barni.
“El abuso trae complicaciones en el mundo de las relaciones con los otros”, coincidió la licenciada Alba E. Patiño, especializada en terapia de pareja y profesora de la Universidad Uces-UBA.
“Indefectiblemente ha llegado a consultorio la problemática que genera la conectividad masiva y continua”, afirmó Ana Cavalcanti.
Invasión
Silva Barni indicó que pareciera que “los teléfonos invaden las relaciones”.
“Las personas están presentes, pero su enfoque, su energía, está puesta en responder audios o mensajes, lo que empieza a generar un corte comunicacional con el otro”, explicó.
“Si bien siempre las tecnologías tiene aspectos positivos y ventajas, como es el hecho del acceso a la información, de abrir canales comunicacionales, también genera un quiebre comunicacional”, indicó.
Esto se produce cuando alguien deja de mirar a la persona que tiene enfrente para enfocarse en su teléfono.
“Esto se ve tanto en adultos como en niños y adolescentes”, dijo. “Obviamente que los adultos somos el modelo que observan nuestros hijos y en eso tenemos que ser también coherentes y medir las consecuencias que esto trae”.
Afirmó que “no podemos pedirle a un adolescente o a un niño que no esté todo el tiempo pendiente del celular si nosotros estamos con un celular en la mano”.
Aunque precisó que en el consultorio no ha atendido patologías vinculadas con esta problemática, dijo que el abuso del celular “genera cada vez más ansiedad”.
Señaló que esta ansiedad se puede notar en la espera de un mensaje o un audio o en la búsqueda constante de información en Google, por sobre lo que está ocurriendo alrededor.
“A los adolescentes se los ve muy metidos o enfrascados en los videojuegos. Eso se ve mucho en los colegios. En ves de estar conversando o jugando, aparece el uso del celular como prioridad”, comentó.
Omnipresente
La licenciada Ana Cavalcanti confirmó que en los últimos años ha llegado al consultorio la problemática que genera la conectividad masiva y continua.
Precisó que “las subjetividades son diferentes según el momento evolutivo” de los pacientes.
“En los niños se nota el sumergirse en juegos de tal manera de perder sus ritmos diarios de tarea del colegio, sociabilidad, juego creativo y cara a cara. Insomnio. Falta de descanso y por ende concentración y memoria deficitaria en el colegio”, resaltó.
Mientras que “en los adolescentes, por ser que sienten la necesidad de afecto, aceptación, integración, son hipervigilantes ante los movimientos de los demás chicos”. Por ello, indicó, “significan mucho las interacciones, las fotos, los me gusta, quién comenta etc. El ser aceptado, observado, pasa a ser un capital”.
Y ello, afirmó “puede provocar conflictos, graves peleas y malos entendidos que el adolescente no puede manejar porque no tiene las herramientas necesarias. Lo que puede despertar sentimientos de impotencia o baja estima”.
“En los mayores puede interferir en la comunicación con la pareja o los hijos”, dijo Cavalcanti.
Afirmó que el abuso de estas tecnologías puede “crear parámetros de vida o de felicidad que son ficticios o poco realistas”.
Precisó que muchos pacientes llevan a la consulta cuestiones como sentirse abrumados por los grupos, se quejan de “la soledad, de no poder hacer amigos o de no conocer gente nueva para elegir pareja”.
“Por lo tanto es una paradoja. La conectividad tiene que ocupar un lugar relativo y tiene que ser supervisada en caso de menores”.
Nada que decir
Como terapeuta de pareja y de familia, Alba E. Patiño hizo referencia al impacto que estas nuevas tecnologías y su abuso tiene sobre las relaciones.
“Tener la posibilidad de que ambos estén online todo el tiempo, arma un escenario en paralelo al presencial”, indicó. “Ese paralelo que tiene que ver con la inmediatez para contactarte con el otro y el uso abusivo empieza a crear dentro de la relación un espacio podríamos llamar simbiótico”.
El teléfono y los sistemas de mensajería instantánea como Whatsapp le dan a la pareja la sensación de estar “conectados todo el día”.
“Eso da una ilusión de ser un solo corazón, que es una de las promesas que un tipo de amor plantea”, explicó. Sin embargo, afirmó, “eso va distorsionando un poco los aspectos reales y presenciales de la relación”.
“Cuando se ven al final del día, la comunicación, el ‘face to face’ está determinado por todo lo que se hablaron durante el tiempo que no se veían”, comentó. Entonces, paradójicamente, la pareja corre riesgo de “no tener nada que decirse”.
“Inclusive sucede que cada uno se mete en su propia burbuja y están casi sin hablar”, comentó.
El abuso de la conexión permanente “crea una comunicación que distorsiona la presencial, la de carne y hueso”, indicó Patiño. Entonces, “las relaciones están transformadas”.
“En el consultorio también presenciamos la debacle que se suscita cuando uno de los dos le revisó al otro su teléfono y descubrió datos de una infidelidad”, dijo la psicóloga. “El abuso de las redes sociales también puede facilitar que alguien empiece a armar un personaje que no condice con el que él es”.
“Aparece una suerte personalidad ‘virtual’, que no es con la que en la vida de relaciones cotidianas esa persona se desenvuelve”, dijo Patiño.