La desocupación en Necochea y Quequén
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«Un hombre no es pobre
cuando carece de todo,
sino cuando no trabaja».
Montesquieu
Si hay algo que nos persigue a los argentinos desde hace décadas es la inflación y el discutir siempre las mismas cosas. Esta es una ladrona permanente de nuestros ahorros que quita la posibilidad de crecimiento. Como en una vuelta de calesita sigue siendo una constante, no podemos afrontar el presente ni avanzar al futuro al estar paralizados en el pasado.
Es muy dificultoso recoger datos exactos sobre la realidad actual de esta ciudad de Necochea al no haber estadísticas confiables, aunque uno puede sentirla, con ese acostumbramiento que tenemos los argentinos, por esa particular manera de sobrevivir.
Soportando hiperinflación, el estallido de la convertibilidad, los ahorros incautados, la fantasía de un tiempo alejado del mundo, llenos de subsidios y datos falsos del desempleo y la inflación. Pasando de «vivir con lo nuestro», a una nación abierta al mundo, de estatistas a privatistas con extrema facilidad.
Por eso, al pretender hablar de desocupación en nuestra región no es referirse sólo al actual gobierno, sino a muchos que han dirigido los destinos en los últimos años. Buscar culpables es la excusa simple, tirarle al otro nuestro fracaso acomodando la historia negra de la inflación y desocupación en la vereda de enfrente.
La situación económica actual es altamente delicada, parámetros claros nos demuestran que muchas variables se acentuaron en forma negativa, sin embargo, no debemos ser participes del olvido para repetir siempre que todo pasado fue un poco mejor, no es cierto, y en honor a la verdad este presente está lleno de incertidumbre pero, el reciente pasado fue adornado con flores que resultaron de plástico y muchos pretendían que, además, tuvieran buena aroma.
Datos de la realidad
En una tarea muy delicada administrar cualquier comuna en un país no estable como el nuestro, donde no se puede programar con tiempo. Todo es reclamo, las paritarias con los municipales se acuerda y al poco tiempo sentarse nuevamente a cerrar un nuevo aumento, las compras de medicamentos, se evalúan en dólares, lo mismo que en otros ítems, ahora y siempre, siendo repetitiva e histórica, la clásica frase «lo último que se pagan son las tasas», lo que adquiere visos de realidad profundizando los problemas.
No es simple obtener datos sobre la situación de nuestro distrito. Recorriendo sindicatos, consultando a dirigentes cercanos a lo social, algunas encuestas realizadas, dan un resultado no ajeno al resto del país, con un beneficio que tiene la ciudad que da oxigeno por algunos meses, la temporada de verano.
Necochea en la decáda del setenta estuvo entre los diez principales lugares de la provincia de Buenos Aires en cuanto a actividad laboral, el descenso viene de 20 años atrás, y solamente basta recoger los datos de la cantidad de afiliados que tenía el gremio UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina), hoy reducido a la mitad de su padrón.
Atrás quedaron fábricas, especialmente de la industria del pescado, que brillaron más intensamente o reconocidas empresas que por años ocuparon a cientos de personas y hoy han desaparecido. Sin ánimo de ingresar al túnel del tiempo, porque los momentos han cambiado, quien no supo “aggiornarse” a tiempo o equivocó sus análisis, no aguantó las diferentes crisis argentinas encontró un final comercial que lo sumergió no sólo en un escalón debajo de la vida habitual, también en otro mal que traen los desencuentros económicos, la depresión.
El trabajo es la instancia primordial de relación entre el individuo y la sociedad. Si peligra una continuidad laboral el individuo se muestra poco solidario, por temor a perder lo mucho o poco conseguido, que significa el empleo. Sin el cual, el ciudadano se vuelve impotente, pierde el control, le cuesta decidir camino al futuro, aparece la ausencia de esperanza, aislamiento social, sentirse solo y excluido.
Resaltar objetivamente datos de la realidad, es aceptado el hecho que muchos comercios achicaron su personal en los últimos años en Necochea y Quequén, también admitamos y basta con recorrer la ciudad, que se ha extendido y aparecen pequeños locales que proliferan fuera del radio céntrico o en el corazón de la Villa Díaz Vélez que han contenido el empleo de aquellos que no lo mantuvieron en los grandes comercios.
¿Cómo generar empleo?
La respuesta que se espera de los candidatos
«El trabajo consiste en hacer preguntas, todas las que se puedan y hacer frente a la falta de respuestas precisas con cierta humildad», solía decir Arthur Miller, dramaturgo de los EE.UU.
Ese trabajo tenemos que hacer desde el periodismo, todas las preguntas. Una de ellas cómo generar empleo en el distrito, tarea nada fácil, enraizado a la situación nacional, aunque podemos tener en cada lugar la iniciativa propia a pocos meses de una elección a intendente. Es el momento de definir con qué posibilidades contamos para que esto se concrete, más allá de los anuncios o buenas intenciones.
Necochea, al igual que el país, no ha producido desde hace una década empleo privado. Es el tiempo de renovar leyes laborales, porque el mundo del trabajo viene cambiando a pasos agigantados con el avance de nuevas tecnologías y modalidades, algo que llegue a la realidad local, buscando no afectar a los trabajadores sino favorecer al conjunto.
El esfuerzo colectivo dará el empuje que necesitamos sin caer en el frase común de «los salvamos entre todos o no lo salva nadie». En el distrito la obra pública es fundamental para bajar la desocupación, los créditos blandos accesibles a la clase media para desarrollar emprendimientos, poder reemplazar en forma gradual los planes sociales por empleo genuino, para que en el corto plazo destinemos la ayuda social a los que no pueden quedar desprotegidos, nunca en la magnitud del nuestro.
El desafío moderno, sabiendo de la presencia cada día más activa de la tecnología reemplazando empleos, algo inevitable en el futuro, la robótica sustituyendo al ser humano, lo que hay que prever para evitar males mayores.
El Estado no puede ser la única fuerza vigorosa generadora de empleo, no podemos seguir en una Argentina donde el empleo en negro es un crecimiento permanente, en la actividad privada o cuenta propista.
Ya nada será igual que en tiempos pasados, Necochea debe asumirlo, debemos competir turísticamente en calidad, producir cada día más, sacar las trabas burocráticas, crear cada día, aportar nuevas ideas, y la educación como base permanente, estudio de idiomas, perfeccionamiento sostenido, no ser analfabetos en tecnología, estudiar las vocaciones para no perder tiempo en carreras que luego frustran por no terminarlas, seguir sosteniendo la oficina de empleo municipal y el Estado junto al pequeño comerciante o industrial que da trabajo, brindando todo lo que pueda estar a su alcance, reducción de tasas, beneficios diversos que lo ayuden y lo alienten a seguir en el camino elegido.