La joven discapacitada que rescataron de un pozo de un molino sufrió hipotermia
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La joven de 18 años se recupera favorablemente, tras ser internada en el Hospital Municipal también con golpes en distintas partes de su cuerpo. Ardua labor de los bomberos de Quequén para salvarle la vida
Una joven con capacidades diferentes sufrió hipotermia y golpes en distintas partes del cuerpo al caer al final de un pozo de 12 metros de un molino en desuso, que se encuentra en la parte trasera de una casa quinta de Quequén.
La víctima, de 18 años, fue rescatada por personal de Bomberos de Quequén, tras una ardua tarea desarrollada por más de una hora en un predio situado en calle 554 entre 565 y 567.
Posteriormente, la chica fue derivada en una ambulancia e internada en el Hospital Municipal Ferreyra, donde ayer se recuperaba favorablemente del problema de salud y las lesiones recibidas.
En el centro asistencial se le practicaron los exámenes de rigor y fuentes consultadas indicaron que la joven superó la patología sufrida como consecuencia del agua acumulada en el final del pozo y el lapso de tiempo en que permaneció en ese lugar.
Dramático rescate
Personal de la guardia de Bomberos fue anoticiado que una persona con capacidades diferentes se habría precipitado por un pozo de molino que se encuentra inutilizado en un inmueble de Quequén.
Una dotación de primera intervención arribó al lugar del hecho y constató que en la parte trasera de una vivienda, se hallaba un molino en desuso que en su parte inferior contenía un pozo de, aproximadamente, un metro de diámetro y 12 metros de profundidad.
Aparentemente, el pozo se encontraba tapado con una chapa de zinc bastante deteriorada, la cual al pasar la joven sobre la misma cedió y la víctima se precipito al final del pozo, el que contenía muy poco agua.
Los bomberos realizaron una inspección ocular del mismo, a los fines de constatar que sea seguro para el descenso de algún elemento para poder conseguir el rescate de la víctima.
Con una cuerda
Uno de los efectivos descolgó una escalera en sus ocho metros, la cual no resulto suficiente, por lo que fue retirada en ese momento para intentar con otro método y frente a la tensión que se registraba en ese momento en el lugar.
Los agentes a cargo de Leonardo Zoloa, segundo jefe de Bomberos Quequén, decidieron implementar el descenso de uno de ellos mediante la utilización de una cuerda hasta llegar a sujetar a la chica que se hallaba a 12 metros de la superficie.
Al llegar hasta la posición de la discapacitada, seguidamente, se procedió al izado del bombero en forma conjunta con la femenina hasta lograrse el objetivo de retirar de la incómoda situación a la persona de 18 años.
Minutos después, el personal de emergencias del Hospital Municipal ya se encontraba en el escenario de los hechos y tras una asistencia primaria, la víctima fue trasladada hasta el nosocomio local para un examen integral y a fines de descartar lesiones internas producto de la caída.
Con hipotermia
A esa altura de la situación, la víctima, tras reencontrarse con su tía de 27 años que viviría en la casa quinta, se encontraba con hipotermia y mostraba lesiones en diferentes partes de su cuerpo.
La joven fue identificada como Soledad Malagueño, de 18 años, quien a pesar de todo estaba consciente tras permanecer durante casi dos horas en el final del pozo del molino en desuso.
El operativo se produjo el domingo a la tarde, alrededor de las 16.30, y participaron además del subinspector Zoloa, el capitán Daniel Jerez y el sargento Facundo Ortega, quienes lograron rescatar con vida a la joven con discapacidades diferentes.
Ayer la chica permanecía internada y se restablecía favorablemente en compañía de su familia, agregaron las fuentes consultadas. ///