La disposición final de residuos especiales sigue sin una solución
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No hay ideas. Había una ordenanza que regulaba el tratamiento de las pilas, pero fue derogada en 2018. No hay norma para neumáticos y aparatos tecnológicos
Mientras se busca llegar a la concreción de una planta de tratamiento de los residuos sólidos urbanos (algo que ha llevado un largo y politizado debate), todavía no se ha pensado en la disposición de ciertos residuos que requieren de un tratamiento especial por ser más contaminantes que otros de origen más orgánico, por ejemplo.
Respecto a las pilas, que son sumamente contaminantes, tenían una ordenanza a nivel local que regulaba su disposición final, que era la 4473 del año 2001, la cual fue derogada por la 9577 del año 2018, a pesar de que ésta no hace mención alguna a las pilas de manera específica sino que es una reglamentación general de gestión de residuos sólidos urbanos.
La ordenanza del 2001 indicaba que se obligaba a la empresa concesionaria del servicio de recolección de ese momento a disponer de celdas de hormigón para la disposición de pilas y el tratamiento final en el predio del camino viejo a La Dulce, prohibiendo además arrojar en todo el distrito las pilas en las bolsas de residuos domiciliarios, debiendo ser separadas en envases diferenciados y sacarlas solo los días lunes. Obviamente todo esto nunca pasó y la normativa fue reemplazada por otra que nunca hizo mención a este tema.
Ya en el año 1993, mediante la ordenanza 2748, los concejales de aquel entonces se manifestaban “preocupados por los perjuicios que las pilas usadas pueden provocar, al contaminar el medio donde se arrojan”, y por eso habían dispuesto que el Ejecutivo debía proceder a la construcción de un contenedor para depositar pilas en el predio donde se arrojaban los residuos e instrumentar la recolección de las pilas a través de vehículos municipales, con una previa campaña de difusión. Lo que no se imaginaban esos concejales, seguramente, es que tres décadas después, el tema no se habría solucionado.
Neumáticos
Respecto a los neumáticos, que son quemados o descartados por las gomerías y los particulares e baldíos o cavas por no contar con un lugar para su disposición final, Ecos Diarios no pudo hallar ninguna normativa específica en este sentido a nivel local, por lo que no ha existido propuesta de parte de los concejales para revertir esta situación. Sin embargo, en el año 2017 el bloque unipersonal del Frente Vecinal Necochea, había puesto a consideración del cuerpo deliberativo un proyecto de ordenanza mediante el cual planteaba la prohibición para la quema de gomas de bicicletas, automotores y motos “o cualquier otra sustancia capaz de provocar humo, gases contaminantes de cualquier tipo y composición química, que pudiere dañar la integridad de las personas, bienes y el medio ambiente; realizadas en manifestaciones o protestas públicas, espontáneas u organizadas, como así también cualquier accionar que se invoque para dicho proceder, ya sea en el ámbito público o privado”.
En la ciudad de Buenos Aires, el Ceamse recibe neumáticos y los recupera para darles un nuevo uso, a partir del trabajo conjunto con la empresa Regomax S.A. y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Los neumáticos se componen principalmente de caucho (80%), pero también tienen otros materiales en menores proporciones, como acero (15%) y nylon (5%). Todos ellos se pueden reciclar.
Residuos tecnológicos
Por otro lado, los residuos tecnológicos son otro gran problema en cuanto a contaminación, ya que si tomamos, por ejemplo, un teléfono celular, sólo la batería desechada podría contaminar 600.000 litros de agua.
Durante la gestión de Facundo López, se había tomado un poco la posta en este tema y se hicieron más de diez campañas de recolección de aparatos rotos u obsoletos, aunque no era algo que haya tenido continuidad antes ni la tuvo después.
Hoy a los únicos residuos que se le da un tratamiento especial es a los patogénicos (por lo que se paga un adicional de varios millones a una empresa monopólica) y a los envases de agroquímicos, porque es algo que está regulado por ley desde el 2016 y hay ordenanzas locales también al respecto. Sin embargo, queda muchísimo por hacer.///