“La educación especial y los chicos me enseñaron que todos pueden”
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Entrega. Fabiana Balado y su largo camino profesional dedicado a la discapacidad
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Fabiana Balado comenzó su camino docente, especializado en discapacidad, en la Escuela Santa Cecilia en Capital y cuando llegó a Necochea en 1989 ingresó a la Escuela Especial Nº 502 donde se jubiló días atrás. Al analizar su experiencia puntualizó emocionada “la educación especial y los chicos me enseñaron que todos pueden” y aseguró que es un ida y vuelta donde todos aprenden sobre sus propias limitaciones, docentes y alumnos.
Después de tantos años de trabajo, vio todos los cambios de la modalidad de educación especial, el crecimiento de la escuela, desde lo edilicio, los requerimientos de la matrícula y las inclusiones.
“Al comienzo la Escuela 502 estaba pensada como primera etapa porque tiene espacios pequeños, luego la propuesta fue de escuela centro de rehabilitación y la modalidad se fue acomodando a los movimientos internacionales y los derechos de la personas con discapacidad y fue cambiando a lo meramente pedagógico y ayudamos a los alumnos en la inclusión, de acuerdo a las capacidades de cada alumno desde la formación laboral y pedagógica”, indicó.
La última obra grande de la escuela fue el aula taller, la cual dio un gran impulso y está adaptada a chicos con discapacidad motora, con sillas de ruedas, para que tengan mayor movilidad. En el año 1.990 los padres construyeron el servicio de trastornos emocionales severos del espectro autista.
En cuanto a su nueva etapa de jubileo, apuntó que lo venía pensando porque no quería irse. “Fue muy difícil y la pandemia ayudó a definir la decisión, porque también se me complicó con la demanda de actividades, porque tengo otro trabajo, asique comencé a animar a mis compañeras para que continúen en la dirección”, detalló.
Recuerdos
Los recuerdos son muchos y a la mayoría de los alumnos los conoce desde los tres años. “Quedaron cosas pendientes y seguiré colaborando y estando presente desde el lugar que pueda”, dijo. Al mismo tiempo, reconoció que al trabajar en la modalidad especial hay momentos muy lindos pero también tienen que calmar ansiedades, hay que dar tiempo y no frustrarse.
“Las posibilidades están y hay que buscar potenciarlas, acompañar a los chicos y a las familias, las cuales atraviesan diversos momentos. Hemos vivido momentos difíciles como institución porque fallecieron muchos alumnos, y las familias valoran el acompañamiento”, manifestó.
Balado también hizo hincapié en el proceso de cambios que hubo en la educación especial, “cuando llegué a Necochea no se veía gente con discapacidad en la calle, es decir, sabias donde estaban las escuelas, pero ahora ellos también disfrutan la ciudad, hay accesibilidad, aunque todavía falta mucho para seguir avanzando, pero lo importante es que los cargos donde se toman decisiones sobre discapacidad haya gente que sepa”.
La inclusión también llegó de la mano de los Juegos Bonaerenses, de la Feria de Ciencias y otras actividades. “Viendo qué es lo que puede hacer cada uno, hay que acompañarlos. Hay discapacidades más limitadas pero hay que potenciar sus fortalezas”, dijo.
Fabiana recordó cuando estuvo “La Pifia” en la escuela. “Todos nos animamos a cantar, a veces se desentonaba pero lo importante era que se expresaran y los demás los escuchaban. Ellos podían ofrecer algo a los demás y no siempre estar como espectadores, eso en la escuela marcó un antes y un después, es decir, los ubicó a los chicos como protagonistas”.
Aunque Fabiana se jubiló como directora de la Escuela 502, sigue trabando desde otro rol en el Centro de día Mary Serrano de la Asociación Todo para Ellos y en el Instituto Nº 31 donde transmite su pasión a las nuevas generaciones de profesionales.
RETRATO
Elección de vida
Fabiana es oriunda de Gran Buenos Aires, vivió siempre en Florencio Varela.
“En 1989 me casé con quien era mi marido y nos vinimos a vivir a Necochea, porque buscábamos otro estilo de vida. Yo conozco la ciudad porque veraneaba desde muy chica porque mi papá era empleado bancario del Banco Provincia y compró una casita en este barrio”, recordó.
Al mismo tiempo afirmó que ella quería darle a sus hijos Mateo y Delfina, la infancia tranquila que ella también pudo disfrutar. “Los chicos podían andar en bicicleta, tenían su grupo de amigos y si bien al principio fue complicado organizarnos con los chicos porque los dos trabajamos y no teníamos familia acá, nos ayudaron mucho las amistades del trabajo”, dijo.
En Buenos Aires estudió el profesorado especializado en ciegos y disminuidos visuales.
“Lo mío siempre fue la docencia y trabajé los veranos en piletas y colonias de vacaciones como ayudante y conocí a un chico ciego, por lo que me terminé de definir por la carrera, porque me encantó la experiencia y el desafío de la propuesta y hoy él es abogado”.
El mar es una de las mayores atracciones de Fabiana y junto a su pareja, Jorge, comparten este gusto por la naturaleza.