La erosión avanza en la costa de Quequén
Alerta. Nuevas grietas empiezan a complicar el camino lindero al mar, en el sector de mayor erosión. Sin carteles de advertencia, puede tornarse peligroso, ante posibles derrumbes
Quien haya circulado en las últimas jornadas, tras el reciente temporal, por el camino costanero que une a Quequén con Costa Bonita, se habrá sorprendido con algunas crecientes “grietas” en la roca y arena, que empiezan a horadar la traza por la que circulan decenas de vehículos.
La situación se ha generado en uno de los sectores de barranca en el que la erosión en mayor volumen viene carcomiendo desde hace años y que profundiza unas especies de cuevas. La zona está a unos 150 metros antes del peñón de la Rosa Mística, yendo hacia Costa Bonita.
Evidentemente la lluvia ha socavado a la ya endeble roca y creado algunas zanjas en la arena, que se empiezan a profundizar hacia el camino, quedando muy cercanas al paso de los vehículos.
Uno de los aspectos que llama la atención es que pese al avance de la erosión en la deteriorada barranca, no existen carteles de advertencia para que los rodados no estacionen cerca de la misma o los caminantes se acerquen más de lo prudencial, como suele ser habitual para observar el paisaje marino. No hace falta ser experto para pensar en la posibilidad nuevos derrumbes en la zona.
No estaría de más que la Municipalidad hiciera una inspección técnica en el lugar, para determinar si es necesario en lo inmediato alguna medida preventiva.
De momento no parece necesario que se ensanche la traza cortando el terreno hacia el interior de la costa, como si tuvo que hacerse en julio de 2020; aunque de seguir avanzando las grietas se hará necesario otra medida similar.
Pase de facturas
El tema de la erosión en la costa quequenense, que ha comprometido el área de Bahía de los Vientos y obligado a alterar el camino original lindero al mar, teniéndose que hacer un desvío ya hace años en la zona del complejo Quequén Chico, es de larga data y parece lejano de solucionarse.
Hace 11 años un estudio de la Universidad de Mar del Plata ya recomendaba no circular con vehículos sobre la 502 en la zona de Bahía de los Vientos, donde el acantilado ha sido carcomido sin pausas.
A consecuencia de este avance se han generado cuevas por debajo de la superficie de los barrancos, haciendo que quede una capa delgada por la cual se camina, muchas veces sin saber el peligro que se corre. Tan finas son algunas partes del suelo arcilloso, que se ven grietas en las orillas de los acantilados, lo que hace pensar que quizá no resistirían una sudestada fuerte más sin desmoronarse.
Se han hecho innumerables charlas, reclamos formales, manifestaciones y todo tipo de estrategias para llamar la atención de funcionarios que puedan evaluar medidas a tomar para frenar la erosión de alguna manera, pero no ha existido todavía ninguna solución más allá de ir cerrando al paso vehicular y peatonal cada vez más lugares de esa zona de Quequén.
Han pasado varios gobiernos municipales y provinciales y el tema de crear una defensa costera –algo que sin dudas es sumamente costoso- no ha podido encarrilarse más allá de las promesas, preocupando esta problemática para el futuro ante la constante expansión edilicia que viene experimentando la costa quequenense.
Recientemente se llevó a cabo una reunión en la comisión de medio ambiente del Concejo Deliberante, con la presencia de las autoridades del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, oportunidad en la que se habló de la erosión. Allí desde el ente se resaltó que la problemática es de incumbencia de la Dirección provincial de Hidráulica, a través del área de Costa Marítima. Más allá de los deslindes de posibles responsabilidades pasa el tiempo y no se encara alguna solución de fondo o que al menos empiece a paliar la erosión.///