La erosión avanza en la ribera del río
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Preocupante. Es marcado el desmoronamiento de la barranca en los últimos años. Cada vez queda menos espacio entre el agua y los juegos y estructuras ubicadas en el sector
Desde hace muchos años se habla de la erosión en Quequén, puntualmente en la zona de Bahía de los Vientos, como un problema grave generado principalmente por las escolleras. Sin embargo, poco se dice de la erosión que se está generando en el río Quequén, principalmente en el lado de Necochea, en lo que se conoce como el Paseo de la Ribera.
El problema es que al no ponerse como un tema de la agenda política, no se empiezan a evaluar soluciones y es probable que ya sea muy peligroso transitar por el camino ribereño cuando se empiece a querer solucionar el tema, porque el avance en los últimos años es notorio en algunos tramos del recorrido entre el Club del Valle y el puente de Circunvalación.
Una comparación de fotografías del mes de mayo de 2016, en un sector del Paseo de la Ribera donde se han colocado juegos y aparatos para hacer ejercicio, con imágenes tomadas en la actualidad, son una clara muestra de que el sector está perdiendo superficie, que va cayendo al río.
Otra muestra es el pluvial que desemboca en el río en el sector de la calle 27 ha quedado suspendido en el aire en la mayor parte de su extensión, mientras que solo uno de los extremos está sobre tierra firme, porque el resto de la tierra ha sido arrasada por el río con el paso del tiempo. Esto hace que el pluvial, hecho de concreto, se esté empezando a quebrar por su propio peso, por lo que representa un peligro para las personas que se suban encima de él.
Esto está generando preocupación en algunos vecinos que desde hace un tiempo han venido viendo que esto no va a cesar si no se toman medidas concretas, y no “parches” como arrojar escombros de asfalto en algunos sectores.
Hipótesis y realidad
Ya en 2018, Ecos Diarios había indicado en una nota periodística que si bien no era una cuestión de extrema urgencia en ese momento, era notable el ensanchamiento del cauce del río Quequén, que a través de las distintas crecidas viene carcomiendo la ribera del lado de Necochea. Algunos hoy incluso le adjudican esto al dragado de Puerto Quequén, porque consideran que eso hace que el agua del mar entre con más fuerza, lo cual no ha podido ser corroborado con certeza.
En el 2018, cuando se consultó a Hidráulica sobre el tema, se reconoció que en los últimos 15 años se habían perdido entre 5 y 8 metros de tierra, siendo el frente del complejo educativo Jesuita Cardiel uno de los sitios donde más se percibía el achicamiento. Hoy se ha extendido a muchas más zonas.
Este desmoronamiento de la tierra se ha adjudicado a que el suelo de la ribera es débil, sin demasiada piedra abajo y sin compactación suficiente, por lo que es fácilmente erosionable. Colocar carteles de advertencia y barreras para que no se pueda acercar a los bordes podría ser una parte de las medidas para prevenir accidentes, ante el socavamiento que se está dando bajo la superficie en la que mucha gente va a pasear con niños o a sentarse para tomar mates y ver el paisaje.///
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