• La Ciudad
  • Deportes
  • Seguridad
  • Funebres
  • Clasificados
jueves 24 de septiembre de 2026
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
Ecos Diarios

SECCIONES

  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
  • Últimas noticias
  • Tiempo
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
  • Ecos LiteraturaAñadir como fuente en

    «La escuela neolacaniana de Buenos Aires», de Ricardo Strafacce

    27 de agosto de 2017 | 16:47
    «La escuela neolacaniana de Buenos Aires», de Ricardo Strafacce
    Ads

    Publicó, entre otros títulos, “Osvaldo Lamborghini, una biografía”, “La boliviana”, “La transformación de Rosendo”, “Carlutti y Pareja”, “Crímenes perfectos” y “El crimen de la Negra Reguera”

     

    Ads

    Se reconoce enseguida una novela de Ricardo Strafacce por su escritura prolija de acontecimientos y diálogos completamente disparatados. Este choque de cualidades no ocurre a lo largo de varias páginas, sino en el interior mismo de cada párrafo. Los lectores nos quedamos pensando cómo es posible que ordene y desordene todo al mismo tiempo. Parece un narrador que enloquece y que, pese a una violencia enajenada, sigue gobernando perfectamente la sintaxis. Sus ficciones son breves no por falta de material para que se vuelvan extensas, sino por una aceleración de los acontecimientos que se comprimen sin perder la apariencia de estar encadenados. No cuesta nada leer a Strafacce si se acepta, desde la primera página, que la velocidad no implica desorden ni incongruencia. La velocidad implica simplemente un mundo disparatado y, a la vez, de una extraña coherencia.

    Strafacce escribe farsas y sátiras. Suspende temporariamente las categorías morales y psicológicas, las desordena como si las negara, para hundirlas en la profundidad de sus tramas. Uso deliberadamente la noción de «profundidad» (tan fuera de moda), porque las sátiras raramente son superficiales. La crueldad, la traición, la ambición, las pasiones idiotas, las pasiones sublimes, la violencia, los deseos: todo está allí, en secuencias desordenadas y al mismo tiempo lógicas. Strafacce, con mirada piadosa y también implacable, ejerce la tolerancia de un moralista que está de vuelta de las condenas banales del sentido común. El lector debe compartir este espíritu. Caso contrario, queda afuera, porque Strafacce le parecerá solo arbitrario y exagerado.

    Ads

    Precisamente esas son sus virtudes: conducir lo narrado hasta sus límites, cruzarlos como si no existieran, y enseguida volver a traspasarlos demostrando que siempre es posible ir un poco mas allá. Eso hizo y ahora, nuevamente, lo hace en «La Escuela Neolacaniana de Buenos Aires», que editó Blatt y Ríos, una novelita divertidísima. Como corresponde a la farsa, sus personajes son pedantes hasta el delirio, traicioneros, ávidos y envidiosos.

    Una tarde, en un bar apropiadamente situado en Pueyrredón y Paraguay del psico-Barrio Norte porteño, estos psicoanalistas neolacanianos inventan el verdugueo como técnica que se agrega a la terapia de la palabra. Una vez inventado (es decir encontrado un nombre), se dan cuenta de que lo han venido practicándolo con cualquier neurótico que se acercara a sus divanes. El sexo y el dinero son tema de los neuróticos, y se convierten, apropiadamente, en escena imaginaria, objeto del deseo e instrumento clínico del verdugueo. Eureka: estos analistas van a emanciparse de la terapia de la palabra, porque en el verdugueo está materialmente también el cuerpo (propio y ajeno).

    Ads

    Por ejemplo: una analista de bellas piernas se sienta frente al paciente preocupado porque se masturba varias veces por día, y lo conduce con habilidad teórica y clínica a que se masturbe allí mismo, en el consultorio. También, previendo futuras sesiones y futuros usos de ese material, hace un videíto para estar en condiciones de amenazar al paciente de que puede, en cualquier momento, ser descubierto en una red social.

    El círculo terapéutico se ha cerrado y nadie escapa, porque el verdugueo le sirve a cualquier neurosis. Los neolacanianos porteños se entusiasman con el salto clínico y epistemológico. Discurren poniendo siempre alguna palabra estratégica en bastardillas. Son especialistas en hacer sonar las bastardillas en la lengua oral, un recurso muy superior a hacer el signo de las comillas con los dedos índice y mayor, que no requiere mayor afinación ni destreza.

    Los nombres y apellidos de los neolacanianos prueban el cuidado por los detalles con que Strafacce elabora su farsa. Todos suenan perfectamente emblemáticos: Mariela Pérez García, Rolando Quartucci (los apellidos unen, con astucia, a una popular familia del radioteatro de los años 1950 con un gran actor del pasado que, en la televisión, encarnó a un ejemplar padre y esposo; sin olvidar que su nombre de pila coincide con el de un galán emblemático de la ficción sentimental costumbrista); Juanqui Padovani (con el apócope que se permite entre quienes forman una estrecha comunidad); Maribel Chaparro (doble alusión en el apellido); Fernando Gutman Carrizo (patronímico que reconoce el aporte de los grandes judíos al psicoanálisis local); Patricia Papa Larrea («esta rea es un papa», explicaría Strafacce si fuera necesario); Eliseo Rodríguez Malo (que comparte el nombre con el de un gran analista de discurso, Eliseo Verón). «Nomen est omen», como diría, en una lengua mayormente desconocida, alguno de los neolacanianos de Strafacce.

    Ads
    AUTOR
    Foto de Ecos DiariosEcos Diarios
    Ads
    Ads
Ecos Diarios
Añadir como fuente en
SERVICIOS
  • Escucha Ecos Radio
SECCIONES
  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
2026 | Ecos Diarios| Todos los derechos reservados: www.elecos.com.arPropietario: SAECI S.A | Director: Gonzalo Julián Irazoqui
Edición Nº10580 | 24/9/2026
Calle 56 - 3011
Registro DNDA Nº 83857533
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo