La Escuela Nº 47 festejó su aniversario con una peña
Un domingo entre baile, aire libre y celebración
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ROCIO MAGALI SANCHEZ
(Para Ecos Diarios)
La comunidad educativa de la Escuela Nº 47 y Jardín Nº 921 “Almafuerte” celebró este domingo su 45º aniversario con una nueva edición de la tradicional peña aniversario, una fiesta que ya forma parte del corazón del barrio y que cada año convoca a más vecinos, artistas y familias a compartir una jornada al aire libre.
El festejo se desarrolló desde las 11 hasta las 18 en las instalaciones de la escuela, ubicada en calle 62 y 149, en el límite entre Villa del Deportista y Villa Zabala, donde el gran patio se transformó en escenario y pista de baile. Rodeada por el paisaje rural y el aire fresco del campo, la escuela volvió a abrir sus puertas para recibir a cientos de personas que se acercaron a disfrutar de la música, las danzas, el teatro y una cantina con precios populares.
Consolidada como una de las fiestas populares más queridas del barrio, la peña combinó espíritu comunitario, tradición folclórica y un fuerte sentido solidario. “Hace unos diez años que venimos realizando esta peña, y se va consolidando como una de las celebraciones preferidas de esta zona de Necochea”, contó Aureliano Barros, presidente de la cooperadora escolar.
“La escuela tiene un paisaje rural hermoso, ideal para el folclore. Hoy el patio se convierte en escenario, en pista de baile, en lugar de encuentro. Cada año se acercan unas 200 o 300 personas, y eso habla del cariño que se ha construido”, agregó mientras la música sonaba de fondo.
La jornada incluyó actuaciones en vivo de reconocidos grupos locales como Alma Pacha, Clavija Sachera y Dúo La Criolla, además de los conjuntos La Sonora, 2882 y Los Cardos.
En danza, participaron Sonidos de Mi Tierra, Raíces Argentinas, Andanzas, Takiri, Esto es Patria y Sammasati, junto al coro juvenil Mar Musical, la payasa Anilina y el Circo Yogui, que aportaron humor y color para las infancias.
La entrada fue libre y gratuita, aunque se ofreció un bono contribución con sorteos y premios, una iniciativa que permite sostener el trabajo de la cooperadora escolar, esencial para el mantenimiento y las mejoras de la institución. “Todo lo que se hace es autogestivo. Lo que se recauda sirve para comprar materiales, hacer arreglos y sostener la escuela. Hoy las cooperadoras son las que mantienen muchas instituciones”, destacó Luca Paz, docente de tercero y cuarto grado, quien participó de la jornada junto a sus alumnos.
Con emoción, relató también que el grupo pudo mostrar el trabajo del taller de huerta, una experiencia educativa que atraviesa el año escolar. “Sembramos, cosechamos, hicimos registros, los chicos formularon hipótesis. Pudimos mostrar todo ese proceso y fue muy lindo compartirlo con las familias”, señaló el docente.
Más allá de la celebración, la Peña Aniversario de Almafuerte se ha convertido en un punto de encuentro entre generaciones. En cada edición, los vecinos se reencuentran, los exalumnos regresan con sus hijos y los más chicos descubren las tradiciones que sus padres y abuelos vivieron. En el aire se mezclan los acordes de la guitarra con el aroma del locro, los mates compartidos y las risas que llenan los recreos.
“Celebrar siempre es lindo, pero lo más valioso es que se mantiene viva nuestra cultura —reflexionó Paz—. Se transmiten nuestros valores, nuestras costumbres, nuestra manera de bailar, de escuchar música, de encontrarnos. Eso también es educación”.
En tiempos en que lo comunitario cobra especial sentido, el festejo de los 45 años de la Escuela Almafuerte volvió a demostrar que la educación pública se sostiene con compromiso, creatividad y trabajo colectivo. “Esta fiesta es del barrio, pero también es de todos los que creemos que la escuela es el centro de la comunidad”, resumió Barros.
La jornada cerró con aplausos, bailes improvisados y la promesa de volver a encontrarse el año próximo. Mientras los últimos rayos del sol iluminaban las paredes del edificio, los vecinos se despidieron entre abrazos y canciones, llevando consigo el eco de una tarde que reafirmó, una vez más, el valor de las raíces y la fuerza del encuentro.
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