La experiencia de disfrutar, aprender y viajar sobre ruedas
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Laura Ferri y Olga Bonardo recorren la Ruta 40 a bordo de un Mehari
Si bien el viaje lo habían planeado para principios del año pasado, la pandemia les jugó una mala pasada y en junio de este año salieron a bordo del Mehari, Laura Ferri y Olga Bonardo rumbo a la ruta 40.
Laura es oriunda de Necochea y realizó varios viajes en su Mehari, pero siempre lo hizo sola. En cambio en esta oportunidad, lo hace junto a Olga. En este sentido, apuntó “ahora somos tres en el equipo Olga, Revo (Mehahi) y yo”.
Laura se jubiló en 2019, anduvo de viaje con mochila y tenía pendiente hacer algunos arreglos a “Revo”, como llama a su vehículo y en esos viajes que hizo en 2019, conoció a Olga en Iruya, Salta.
Olga en aquel entonces estaba de viaje por primera vez sola, en un tracking de cinco días por la montaña en camino de cornisa.
“Estábamos en el mismo hostel y cuando me acerqué a hablarle parecía que nos conocíamos de toda la vida”, dijo Laura.
De esta forma quedaron en contacto y en noviembre hablaron y coordinaron un viaje de mochila a Bolivia, Chile, Jujuy y Salta. De a poco Olga se fue entusiasmando con “Revo” y con la manera de viajar de esta forma.
“Yo le contaba las ventajas y desventajas, hasta que decidimos finalmente viajar el año pasado, la pandemia nos frenó, me dio tiempo a cambiar las butacas y el motor de “Revo”, detalló Laura.
Primero habían dicho marzo, luego abril, que si, que no, que la pandemia, que los permisos, hasta que un día Laura se subió a Revo y arrancó. El objetivo de ellas es hacer la Ruta de punta a punta, sin un límite de tiempo de viaje.
“El día que salí de Necochea, le avisé a Olga, y cuando estaba en Rosario la pasé a buscar, sumó su cargamento y salimos”, recordó.
Al comienzo del recorrido, pasaron por Santa Fe, Santiago del Estero donde están las comunidades San Andrés y San Félix, donde hay descendientes de afroamericanos. Luego siguieron por Salta, y en este punto remodelaron a “Revo”, ya que la carga que llevaban era. De esa el rodado quedó con más lugar y se volvió un lugar más cómodo para ellas para poder dormir.
Mucho más livianas, empezaron a transitar La caldera, Jujuy, pasaron por las Termas de Jordan, atravesaron el Parque Nacional Calilegua y siguen su viaje.
En esta aventura no tienen fecha de regreso y la única ruta fija es hacer la 40 al revés, es decir, empezaron desde el norte hacia el sur, por las condiciones climáticas.
Laura se mostró agradecida de haber conocido a Olga, ya que ella se adaptó a todo. “Yo estoy súper contenta y mis hijos también porque ya no ando sola”, indicó Laura y destacó que a pesar de la pandemia pueden disfrutar de la naturaleza, divertirse y recibir regalos de la gente. “Van desde sonrisas, hasta no cobrarnos en un camping, una invitación a cenar u obsequiarnos una botella de vino”, recalcó.
Por primera vez
Olga Bonardo, es de Gobernador Crespo, un pueblito al norte de Santa Fe y esta es la primera vez que se anima a este tipo de aventura en Mehari.
“En mi caso tuve una vida diferente a la de Laura, es decir, estuve casada 40 años con quien fue mi marido, trabajaba en un supermercado full time, yo no me permitía hacer lo que me gustaba y cuando mi marido falleció me encontré muy sola, ya no tenía al amor de mi vida”, relató.
Olga se decidió a vivir, cerró el supermercado y salió de viaje. “Me sentía muy sola y me fui a la montaña, algo que nunca había hecho pero siempre me gustó viajar, siempre tuve alma de mochilera y una vez cuando era joven se lo dije a mi papá y me dijo “si te vas no vuelvas” y en esa época uno respetaba lo que decían los padres y así fue”, recordó.
Con respecto a su vínculo con Laura, dijo que se asombró por su forma de ser. “No entendía como ella se animaba a viajar tanto tiempo sola, de esa forma y la mayoría de la gente siempre piensa que hay que tener mucho dinero y no es así. Para mi este viaje es un disfrute y un aprendizaje”.
Ambas coinciden que la idea es divertirse y cosechar sonrisas, con el objetivo de dejar la semilla que si se puede comenzar a trabajar para cumplir los sueños y no importan las condiciones físicas, materiales, económicas, ni la edad. “Cuando uno planifica un sueño, empiezan a cambiar muchas cosas en la vida, y una aprende a soltar mochilas que carga como frustraciones, envidias, miedos, y esto lo aprendí de otros viajeros. Ojalá muchos se vean reflejados en nosotras”, dijo Laura y aseguró que seguirán con Revo hasta donde las lleve el viento. El recorrido de viaje se puede seguir en las redes sociales como Aventuras en Mehari. ///