La experiencia que vivió Enrique Di Fiori con el “ciclón bomba”
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Se encontraba en Nueva York cuando la tormenta invernal hizo que se paralizara la ciudad que nunca duerme
Estados Unidos combatió los estragos de una extraña tormenta invernal que azotó al sureste y provocó que nevara por primera vez en tres décadas en Florida. Ante lo que se denominó el “ciclón bomba”, se declaró el estado de emergencia y los residentes fueron advertidos sobre rutas con hielo y temperaturas de congelación no comunes en la temporada.
Este panorama fue el que vivió Enrique Di Fiori, quien nació en Necochea, reside actualmente en Buenos Aires, y tiene a dos de sus hijos viviendo en Nueva Jersey, con quienes se encontraba pasando las fiestas en el país del norte, además de su mujer y otro hijo que viajó especialmente junto a su familia. Ahora, desde Playa del Carmen, adonde voló ni bien habilitaron los aeropuertos, dialogó con Ecos Diarios y relató su experiencia en medio de la fuerte tormenta.
De acuerdo a Di Fiori, en Nueva York la situación no fue tan grave como más al sur, aunque sí hubo una intensa nevada y mucho viento. Los problemas para él no fueron de gran magnitud, pero no pudo volar el día que tenía previsto, ya que el aeropuerto fue cerrado; recién pudo hacerlo ayer por la mañana, cuando los aviones comenzaron a salir normalmente, debido a que la tormenta se calmó y dejó de nevar.
Di Fiori recordó haber estado otros años en Navidad en Nueva York en los que vio nevar más fuerte. Pero esta vez, empeoró la cosa la intensidad del viento y las bajísimas temperaturas, que oscilaron los 17º bajo cero de sensación térmica. Al ser consultado sobre si se podía andar por las calles, sostuvo que “te abrigás y andás”, y como en su grupo familiar había niños, recurrieron a manejarse en auto para evitar golpes fuertes del frío. Además mencionó que “es uno de los inviernos más fríos en muchos años, y todos los días arranca con una temperatura de 8 o 9 grados bajo cero y la térmica se va a 15”.
Temperatura extrema
El hecho no es común. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos emitió advertencias por vientos extremos y algunas áreas vieron unos 30 centímetros de nieve. Hubo al menos 17 muertos por las bajas temperaturas récord, según informaron las autoridades.
Los meteorólogos advirtieron que la nieve cayó rápidamente, a una velocidad acelerada, porque la tormenta se intensificó por el efecto de «bombogénesis», más conocida como «ciclón bomba».
Semana gélida
La última semana en Nueva York estuvo marcada por un frío penetrante y es uno de los inviernos más crudos. Indicó Di Fiori, que en comparación con otros inviernos que pasó en el lugar, este es lejos el más gélido, por lo que tuvieron que suspender las clases en los colegios, funciones teatrales, cerraron restaurantes y demás actividades fueron canceladas. “Se suspendió todo y nadie salió a trabajar; se para toda la actividad ante una tormenta tan grande”, dijo.
La rutina quedó recortada y casi no se pudo salir a la calle, sobre todo en la mañana del jueves. Por la tarde el viento se serenó y ayer amaneció con sol, lo que alivió a Di Fiori y a quienes se encontraban en la zona.
“En general esta tormentas no son muy largas, pero mientras duran el 90% de las actividades se paran”, sostuvo Di Fiori.
Actualmente está en Playa del Carmen junto a su mujer, experimentando un cambio rotundo de temperatura, y volverá el 10 de este mes a Nueva York, a reencontrarse con el frío, para luego retornar a Buenos Aires y recordar su experiencia en medio del “ciclón bomba”.
¿Cómo se genera?
Un «ciclón bomba » se forma cuando la presión del aire cae rápidamente, señal de un fortalecimiento sorpresivo.
Casi siempre se forman en invierno; a veces las llaman huracanes de nieve o de invierno. Casi siempre ocurren sobre el mar, cerca de corrientes oceánicas calurosas, como la corriente del Golfo.
La fuerza del «ciclón bomba» depende de la presión del aire. Cuanto menor la presión, más fuerte la tormenta. Para que pueda ser calificada de esta forma, la presión debe bajar al menos 24 milibares en un día. Y cuando una tormenta se fortalece así de rápido, es señal de la cantidad de aire que es atraído a su circulación.
Los «ciclones bomba» se alimentan de la diferencia de temperatura entre la tierra fría y las aguas cálidas del Atlántico. Mientras se desarrollan y se someten a la «bombogénesis», estos fenómenos generan fuertes lluvias y nieve.
Asimismo, pueden provocar inundaciones y ráfagas de vientos huracanados.///