Cumbre en el “techo de la Patagonia”
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Adrián Petersen, Edgardo Delfino, Miguel Angel Pérez, Maximiliano Piccirilli subieron al volcán Domuyo, a 4.709 metros de altura
El grupo de amigos integrado por Adrián Petersen, Edgardo Delfino, Miguel Ángel Pérez, Maximiliano Piccirilli, todos de nuestra ciudad, hicieron cumbre en la cima del volcán Domuyo, en Neuquén, considerado el “techo de la Patagonia” , contando con el acompañamiento de los guías Juan Lotz y Soledad Ermosilla
Previamente, el grupo ya había escalado el Lanín, Villarica y el Domuyo era algo que tenían pendiente desde hace tiempo, y lo pudieron concretar dçías atrás.
Para vivir esta experiencia, se prepararon físicamente en un gimnasio y con actividad aeróbica,teniendo en cuenta que iban a escalar 4.709 metros sobre el nivel del mar.
Además de tener en cuenta su preparación física, el equipo llevó equipamiento técnico de alta montaña, como botas, camperas y pantalones térmicos, para protegerse del frio, pudiendo resistir 12 grados bajo cero, cuando hicieron cumbre.
Adrián contó que eligieron el fin de semana del 2 de abril, porque “estudiaron” el factor tiempo, teniendo los días de ascenso muy buenas condiciones climáticas, lo cual les permitiría hacer el intento de cumbre.
Comenzaron a las 4 de la mañana y llegaron a la meta a las 14, para regresar al campamento a las 20, por lo que estuvieron todo el día caminando.
Durante la experiencia, Andrés recordó que “después de los 4.000 metros empieza a faltar el aire, se sintió un poco el dolor de cabeza, náuseas, somnolencia, y más en nuestro caso que lo hicimos en un día, sin aclimatarnos”.
Trayecto
En el trayecto fueron comiendo frutos secos, barritas de cereal y turrones, lo cual les aportó muchas calorías, como así también bebieron mucha agua, ya que a esa altura sobre el nivel del mar, el ser humano se deshidrata fácilmente.
El grupo inició el recorrido, dejando los vehículos a una altura de 2.400 metros, ese trayecto de treeking es tranquilo, con una duración de 5 horas hasta el campamento base del volcán donde acamparon la primera noche, a una altura de 3.200 metros.
En el camino, tuvieron que atravesar camino de ripio, con cornisas, difícil de transitar.
“En total fueron 4 días y cuando llegamos a la base estaba nevando en la cumbre y había mucho viento. El segundo día, cuando empezamos el ascenso, no tuvimos viento y estaba despejado; en la tercera jornada tuvimos un poco de viento y sol y sobre la tardecita empezó a haber más viento y se empezó a nublar, hasta que se descompuso el tiempo”, detalló Adrián.
Durante el ascenso, hay una parte donde en el camino hay piedra suelta, lo que les resultó difícil y les llevó 4 horas.
“Llegamos hasta un portezuelo, zona en las que hay instaladas cuerdas fijas y es una parte muy técnica y de mucho cuidado, ya que hay una pendiente de más de 45 grados, donde por medio de arneses nos agregamos a la cuerda y vamos subiendo, atados para no caernos”, comentó.
Después del sector de cuerdas hay una trepada complicada porque es un camino en pendiente, siendo tres horas hasta que se hace cumbre.
Adrián recalcó que “en lo personal es un cambio de rutina y cualquier cumbre que se alcance es un logro personal”.
En tanto, aseguró que “si llegamos a la cumbre lo hacemos todos y si no se puede, bajamos todos. Inclusive, siempre se pone un tope de horario para hacer cumbre para poder bajar en las horas de luz”.
Los escaladores indicaron que la bajada es más riesgosa que la subida porque uno ya viene cansado y en un plano inclinado, caminando hacia adelante.
Al momento de hacer cumbre, a las 14, la temperatura era muy baja de 12 grados bajo cero con vientos de 40 km/ h, de manera que aprovecharon a hacer un par de fotos y enseguida bajaron.
Cada uno lo vivió de una manera muy especial y Maximiliano llevó una bandera argentina, agradeciendo a su familia.
A medida que iban descendiendo, este grupo de amigos ya venía planificando su próxima cumbre, siendo el Cerro Plata, la siguiente aventura por venir.
Una montaña “especial”
El Domuyo una montaña muy interesante por varios motivos. Está ubicada en un borde de la Cordillera del Viento, en los confines septentrionales de la Patagonia, dentro del área Natural Protegida Domuyo, al norte de la provincia de Neuquén.
La Cordillera del Viento no pertenece geológica ni geográficamente a la cordillera de los Andes y corre con dirección NNO-SSE.
Hace millones de años, incluso antes de la formación de los Andes, la zona que actualmente ocupa el Domuyo, estaba cubierta totalmente por el mar. A esto se debe la cantidad de restos fósiles marinos que pueden encontrarse en sus laderas.
Curiosamente la montaña presenta un punto polémico, vinculado a su nombre: si bien se lo conoce como volcán, el Domuyo ni tiene origen volcánico ni es todavía un volcán, o hablando más precisamente, un estratovolcán.
Las rocas que componen el cerro y la génesis de formación descartan que sea un volcán.