La experiencia de leer en la era digital
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Aún el libro electrónico no ha generado el interés que se esperaba cuando salió al mercado. Muchos lectores prueban, pero regresan al papel, aunque también están los que se enamoran del soporte tecnológico. Ventajas y desventajas de una nueva práctica de lectura

La revolución tecnológica llegó también al mundo de los libros. Sin embargo, hasta ahora no ha tenido la aceptación y repercusión que sí ha logrado en otros ámbitos, como la música, las noticias o la forma de comunicarnos.
El libro electrónico o ebooks apareció en el mercado en la década del noventa, pero hace 10 años se produjo el lanzamiento del dispositivo de lectura digital Kindle que reforzó los pronósticos que anunciaban el final del libro en papel. Sin embargo, esto por ahora está lejos de ocurrir, y actualmente se considera que ambos formatos – papel y digital- convivirán por muchos años más.
En nuestra ciudad, el Centro Cultural de Necochea y Biblioteca Andrés Ferreyra desde el año pasado ofrece en préstamo cuatro dispositivos digitales con 40 libros cargados cada uno. Una interesante iniciativa de la biblioteca que pretende entrar en la era digital y captar nuevos lectores, con otra formación, intereses y gustos. Sin embargo, en un año se prestaron sólo 26 veces, lo que marca el aún escaso interés por esta tecnología, si se tiene en cuenta que por día se llegan a prestar más de 100 libros de papel.
Las razones son múltiples. Algunos creen que a las editoriales no les interesa promover el formato digital, ya sea por cuestiones económicas, por desconocimiento o por la creciente piratería que existe en el mundo virtual, mientras que otros aseguran que al soporte tecnológico le falta esa mística casi inexplicable que tiene el libro en papel. Y en este sentido, se considera que para que el libro electrónico se vuelva masivo entre los lectores, habrá que esperar a que los chicos de hoy, sean adultos.
De todas maneras, hay quienes se animan a los ebooks y, en algunos casos, se vuelven fanáticos del soporte, mientras que otros los utilizan para algunas ocasiones en especial, aprovechando sus ventajas, pero sin dejar de lado la práctica de la lectura en el libro tradicional.
Entre el papel y lo digital
“Cuando hay una nueva tecnología la quiero probar porque no quiero estar al margen”, señaló Cristina Valdés, quien se compró un dispositivo digital hace aproximadamente tres años por curiosidad y con la intención de aprender a utilizarlo.
Ella se define como “una lectora de toda la vida”, no sólo porque es profesora en Letras de profesión sino porque tiene el hábito de la lectura desde los 5 años. Actualmente está jubilada y, por supuesto, leer es uno de sus momentos de disfrute.
“En casa se me acumulan los libros de una manera exorbitante y, por eso, decidí comprarme un ebook para determinado tipo de lectura”, explicó.
“Todos los libros que sean de coyuntura, por ejemplo, política, periodísticos, investigaciones o novelas en general, las leo en libro electrónico, pero los clásicos me gusta tenerlos en papel porque los voy a guardar toda la vida”, expresó.
Entre las ventajas, detalló que es “fantástico” para viajar porque se pueden llevar un montón de libros en un pequeño soporte. “Yo en el micro no pego un ojo toda la noche, entonces aprovecho a leer”, señaló.
Le resulta fácil leer novelas en ebook, aunque se le complica con los textos que tienen muchas referencias porque, por lo menos en su dispositivo, debe ir hasta el final del libro para leer la nota al pie. Lo que tampoco le resulta demasiado cómodo es la compra del libro en formato digital, aunque con el tiempo le fue pareciendo más fácil.
Sin embargo, reconoció que le sigue gustando más el soporte en papel. “Siempre me ha parecido más amigable, desde la tapa o el tener la posibilidad de mirar el final del libro”, indicó, agregando que “para mí no tienen comparación”.
Casi adictivo
Javier Spaltro se compró un lector digital en el 2015. “Lo compré pensando que no me iba a acostumbrar, que iba a quedar tirado en un cajón, pero para mi sorpresa, se volvió adictivo, me he hecho fanático y casi no leo nada en papel”, relató sobre su experiencia.
“Te posibilita leer mucho más y además tenés acceso al material que se te ocurra”, destacó como una de las ventajas.
Le compró unas tapas de protección al libro, lo que hace que se parezca casi a una agenda y lo lleva a todos lados. “Estoy haciendo una cola por algún trámite y leo, lo mismo si tomo un café o hasta desayunando”, detalló, considerando que “te permite optimizar muchísimo los tiempos de lectura”.
Entre las funciones que considera interesantes del soporte tecnológico, mencionó la posibilidad de resaltar las frases que te interesan, incluso al que le gusta puede subirlas en el momento a Facebook porque tiene conexión a Internet. Además la pantalla tiene una “textura especial” que no hace mal a la vista y destacó que el formato te permite leer en cualquier posición y estar cómodo, algo que a veces se complica con el libro en papel, sobre todo si tiene muchas páginas.
Javier Spaltro casi ya no lee en papel, salvo por cuestiones laborales donde no le queda otra opción, ya que es contador y trabaja en la delegación local del Ministerio de Trabajo.
El trata de difundir los beneficios del soporte tecnológico, pero asegura que le cuesta porque, en general, hay cierto temor de animarse a probar otra cosa. “Sé que es algo muy subjetivo, yo por ejemplo no me acostumbro al mp3 o escuchar música con un pen drive y sigo comprando CD o hasta algún vinilo. Sin embargo, para mí el libro electrónico fue un viaje de ida”, expresó.
Todo comodidad
Por curiosidad, hace más de cinco años, Manuel Villegas se compró un libro electrónico en Mercado Libre. Aprendió a utilizarlo investigando él mismo porque no tenía a nadie a quien consultarle. Al igual que Javier Spaltro, con quien comparte habitualmente información sobre el uso de esta tecnología, se hizo casi fanático.
Manuel es abogado y actualmente lo único que lee en papel son los expedientes propios de su actividad profesional. El resto, lo lee todo a través del ebook.
“Lo llevo de viaje, a la playa, me resulta muy cómodo para trasladarlo a todos lados donde voy”, comentó.
Para él, es interesante la comodidad para transportarlo, para leer en cualquier posición a través de una pantalla, que no cansa la vista y que hasta tiene luz propia en caso que la necesite. Además destacó que al tener conexión a Internet, se puede pulsar una palabra para consultar el significado, la traducción o hasta acceder a Wikipedia para investigar algún otro detalle.
“Yo lo compré sin libros y hoy tengo almacenados más de 200”, indicó, mencionando que se pueden comprar en las tiendas habilitadas de ebooks, pero también hay sitios en Internet que te permiten bajarlos gratis.
Con respecto al escaso interés con relación al libro electrónico, Villegas opinó que quizás a las editoriales no les interesa tanto, tampoco se conoce mucho o la gente se imagina que es como una tablet. No obstante, agregó que para él, cada vez se lee menos más allá del formato en sí.
El en todas las oportunidades que tiene promociona las ventajas del ebook, pero por sobre todo los beneficios de la práctica de la lectura.
Detalles a tener en cuenta del mundo de los ebooks
En nuestra ciudad, Juliana Orihuela se dedica a la digitalización de textos para editoriales de distintos países. Antes de venirse a vivir a Necochea residía en Buenos Aires donde trabajaba para la editorial Santillana en la edición de literatura en papel, en Alfaguara. Sin embargo, desde que aparecieron los ebooks, se sintió atraída por el tema y empezó a hacer cursos sobre edición digital cuando todavía nadie hablaba de la cuestión.
Hoy es integrante de la comisión directiva de la Biblioteca Andrés Ferreyra y una de las principales impulsoras de la iniciativa, a través de la cual la entidad presta a los socios dispositivos digitales para leer. Además ha dictado charlas sobre el tema y hasta pequeños talleres con los interesados en aprender un poco más sobre el uso de esta tecnología.
Para ella, lo que es muy complicado todavía, sobre todo en algunos dispositivos, es comprar los libros digitales. En general, se pueden adquirir en tres tiendas que son las más importantes: Google Play Books, Amazon y la tienda de Apple. Los libros cuestan un poco más de la mitad de lo que vale la versión en papel, es decir, que si en papel cuesta $ 300, en formato digital pueden estar en $ 170, aunque a veces menos.
En tanto, el dispositivo cuesta alrededor de 70 dólares y en nuestra ciudad no es fácil conseguir variedad, ya que no es un producto masivo. El más conocido es el Kindle, que pertenece a Amazon. La mayoría vienen sin libros cargados y es el usuario el que debe adquirirlos a través de las tiendas mencionadas utilizando la tarjeta de crédito para el pago.
Para Juliana Orihuela, el libro electrónico no ha tenido repercusión porque “a las editoriales no les interesa el mercado y no hacen nada por nutrirlo; entonces comprarte un libro digital es muy complicado, mientras que piratear un libro digital se hace en tres segundos”.
“Yo creo que las editoriales no lo conocen y siempre lo ven como una competencia del libro en papel y no como otro canal de venta, entonces saben poco sobre los distribuidores, el público y los lectores”, opinó con relación a lo que sucede en nuestro país.
En este sentido, agregó que “no hay publicidad sobre el libro electrónico y en la misma Feria del Libro debería haber 50 mesas con dispositivos y no las hay”.
Para ella, en Estados Unidos y en Londres se aprovecha mucho más esta opción, incluso en libros digitales infantiles que vienen con sonido, luces y movimientos. “A los chicos les encanta porque por más que nosotros les queramos enseñar el amor que sentimos por el papel, ellos están acostumbrados a YouTube”, insistió.
“Muchos de los que empiezan a leer en libro eléctrico se enamoran, aunque no todos porque quedan muchos románticos todavía”, indicó Orihuela.
“Son cómodos, livianos, no hacen mal a la vista, se les puede agrandar la letra, se pueden marcar frases”, expresó, asegurando que si se trata de un buen dispositivo digital, no hay comparación posible con el papel.
Entre las desventajas mencionó las dificultades para comprar los libros en algunos casos y la imposibilidad de prestarlo, porque una vez que se compran sólo se pueden leer en el dispositivo desde el que se hizo la adquisición.
Orihuela pronosticó muchos años más de convivencia entre ambos formatos y agregó que mientras las editoriales no tomen la decisión de impulsarlo, no se producirá el “destape digital”.
Hacia la transformación
Para Claudio Bernagozzi, dueño de una librería, a diferencia de lo que plantea Juliana Orihuela, considera que de a poco las editoriales están tratando de imponer el libro electrónico, aunque todavía con escasos resultados porque el papel aún continúa muy vigente.
“Para la editorial, el libro electrónico puede ser una gran negocio porque tiene escaso costo, más allá de las personas que tipean y el derecho del libro, porque no tiene gasto en papel, no tiene depósito, ni logística de enviar y recibir paquetes, pero claro hay piratería”, indicó, aunque advirtió que “con en el papel también la hay”.
De todas maneras, considera que por 20 o 30 años, ambos formatos seguirán conviviendo, aunque pasado ese tiempo, el mercado del libro en papel se va a transformar, pero no desaparecer.
“Los libros para chicos van a seguir siendo en papel porque el niño necesita tocar, al igual que los libros de texto, de estudio, profesionales, deberán seguir imprimiéndose; quizás no sucederá lo mismo con las novelas, el juvenil, los best seller”, analizó.
“El olor a la tinta, al papel, la mística del libro, aún atrae a varias generaciones, incluso a los jóvenes que empezaron a leer con Harry Potter y se hicieron lectores”, manifestó, y agregó que “quizás para ver una transformación habrá que esperar que los chicos de hoy, sean adultos”.