La experiencia de ser madre de 7 hijos
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María José Hernández, siempre soñó con formar una familia numerosa junto a su marido Patricio Bosch.“ Siempre consideré que los hijos no son míos, sino de la vida”, dijo
María José Hernández es madre de siete hijos y desde hace 33 años está casada con Patricio Bosch. Ambos siempre compartieron la idea de formar una familia numerosa y así llegaron Patricio “Bebe” (32) que es abogado; Augusto (30), periodista; María (29) contadora; Facundo (28) es rugbier; Segundo (25) abogado y Emilia (22) diseñadora de decoración. Todos ellos viven en Buenos Aires, excepto Facundo que reside en Francia y Benjamín (18) que es el único que vive con sus padres, pero el año que viene se va a ir a estudiar afuera.
La particularidad de haber conformado una familia con siete hijos, transforma a la de María José en una historia particular, en el marco del Día de la Madre, que se celebra en la fecha.
Patricio proviene de una familia grande, integrada por 11 hermanos; en cambio María José dijo que eran tres hermanos, pero desde muy chica cuando jugaba con sus muñecos decía que quería tener muchos hijos.
Ella estudió arquitectura, al regresar a nuestra ciudad conoció a Patricio y a los dos años de noviazgo, se casaron.
Previamente trabajó en un estudio de arquitectura, en la Cámara de Cereales, pero una vez que se casaron se fueron a vivir al campo. Allá, tuvieron a sus dos primeros hijos, de la cual recuerda que fue “una linda experiencia, después nos vinimos a la ciudad porque allá no nos podíamos quedar con los chicos”.
Aunque María José siempre tuvo ayuda, reconoció que fue celosa de la crianza y estuvo de cerca con sus hijos. “Toda la vida me dediqué de lleno a mis hijos y lo hice con mucho gusto. Cuando salían a bailar los iba a buscar, vivía adentro de un auto buscándolos y trayéndolos, pero después se fueron independizando”, afirmó.
Tener muchos niños en la casa implicaba que haya juguetes desde la entrada hasta el fondo, pero ella ordenaba todo. “He sido ordenada con los chicos, con los horarios y ellos se acostumbraron a eso. Los chicos cumplían sus horarios, nunca faltaban a ningún lado. Por eso estoy contenta porque los he educado en ese sentido”, puntualizó.
María José se definió como una mamá protectora. En este sentido, afirmó que los crió con libertad, pero siempre consideró que los hijos son de la vida.
“Dios nos puso en nuestras manos a los chicos para criarlos y hacerlos libres. Siempre es una satisfacción cuando se han ido a estudiar o ahora que se casa Segundo”, relató.
Asimismo, recordó cuando ella fue joven y se fue de su casa para estudiar. “Yo hice mi vida y también quiero que ellos hagan lo mismo. Eso me hace muy feliz”, detalló.
Valores
María José tuvo a sus hijos muy seguido así que siempre estaba con panza y con un bebito en brazos y agradece a Dios que todos hayan sido muy sanos.
Cuando nació su cuarto hijo, recordó que fue difícil, contando una anécdota de que en un día llegó a ir ocho veces sólo al colegio, porque además tenían actividades extracurriculares.
Para María José y Patricio, inculcarles valores, la importancia de la familia y el deporte, fue fundamental.
“A todos los varones los unió mucho el rugby. Hicimos mucha vida de club y hoy los varones comparten el rugby y las chicas no se pierden un solo partido de sus hermanos, además el deporte les dio muchos amigos. Fue muy importante para estar nosotros todos los fines de semana juntos”, aseguró.
Inclusive el deporte fue un aliado por el tema de las salidas, porque al jugar los sábados, no salían los viernes.
María José tiene una larga trayectoria en las escuelas y especificó que los chicos fueron a muchos colegios. Dos egresaron en el Colegio Capuchinos, otros dos egresaron del Colegio Danés, otros dos del Colegio Alemán y el más chico está terminando el secundario en Ikastola.
Uno de los momentos donde no se pusieron mucho de acuerdo María José y Patricio fue cuando eligieron los nombres de sus hijos.
“A mí no me gustaba repetir el nombre de los padres a nuestros hijos, pero a Patricio si, así que el mayor se llama igual que su padre, pero le decimos “Bebe””, indicó.
Pero al mismo tiempo todos los hijos varones llevan como segundo nombre Miguel, como tradición familiar, ya que el abuelo paterno tenía ese nombre.
Para María José el Día de la Madre, es todos los días y no está tan pendiente de esta fecha.
Ella tiene a su mamá, Sara, que hace unos días cumplió 80 años. “Está bárbara y me dio una mano muy importante con los nenes. Ella ama a sus nietos y juntas compartimos muchas cosas porque vivimos en la misma ciudad, tomamos el té y salimos a almorzar, entre otras actividades”.///