La experiencia de vivir en China bajo la amenaza del coronavirus
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Agostina Milesi pasa gran parte del día encerrada en su departamento y Tomás Fuentes Benítez, ante esta situación, resolvió irse a Londres, pero ahora no puede volver
En China la vida ha cambiado de un día para el otro debido a la epidemia del coronavirus, pero no sólo para los chinos sino para los miles de extranjeros que viven en el país. Entre ellos, se encuentran los necochenses Agostina Milesi y Tomás Fuentes Benítez que debieron cambiar sus rutinas y adaptarse a algo que no esperaban.
En el caso de Tomás, que vive en Beijing, tras pasar varias semanas casi encerrado completamente, pudo irse –antes de que se declarara la emergencia- a Londres, pero ahora no puede volver porque los vuelos están cancelados.
Por su parte, Agostina, que está en Shenzhen, pasa sus días en su departamento, pero no puede recibir visitas porque su edificio está en una especie de cuarentena. A veces sale de su casa, porque no aguanta el encierro, pero lo hace con máscara obligatoria.
En diálogo con Ecos Diarios – a través Whatsapp-, contaron sus vivencias y sensaciones ante un panorama incierto y que cambia todos los días.
Calles vacías y negocios cerrados
Tomás aseguró que China está completamente paralizada, la gente está recluida en sus casas, las calles están vacías y los negocios cerrados. “Es una imagen muy extraña, ya que el movimiento en China nunca para, pero frente a esta situación se toman recaudos”.
Él pudo irse a Londres pero ahora quiere volver lo antes posible por cuestiones laborales. “Las jornadas laborales se suspendieron en China y aproveché para venirme a Londres donde tenía reuniones previstas, igualmente estoy trabajando desde acá y al staff que me acompaña en mi emprendimiento trabaja desde sus casas en China para mayor seguridad”, relató.
En cuanto a los controles en los aeropuertos, Tomás puntualizó que “antes de viajar nos monitorearon a todos la temperatura tanto en Beijing, en la escala en Hong Kong y también al llegar a Heathrow, en Londres. Y nos preguntaron por síntomas y si habíamos estado en Wuhan, el epicentro del virus”.
Al mismo tiempo, recordó que mientras estuvo en China usó barbijo, no iba a lugares con mucha gente y se lavaba las manos, como medidas de prevención.
Se mostró tranquilo, indicando que “este virus al ser una neumonía, es peligroso para personas mayores y niños y tiene una mortandad muy baja, menos del 3%, siendo tres veces menos mortal que el virus de SARS que sucedió en 2003”.
El brote del virus coincidió con la semana de vacaciones por el Año Nuevo Chino, tiempo en el que gran parte de los habitantes se va de las ciudades grandes a sus pueblos, pero ahora están por volver. Sin embargo, ahora la mayoría de los vuelos están cancelados e inclusive el transporte entre las provincias, en algunos casos.
En “cuarentena”
Agostina, vive en Shenzhen desde hace casi tres años y se desempeña como maestra de idiomas, aunque por ahora –debido a esta situación- no está trabajando y solo sigue con las clases online.
Con respecto al coronavirus en Shenzhen aclaró que “se están tomando muchos recaudos, ya que la epidemia se dio masivamente y los casos van aumentando con el correr de las horas”.
Sin embargo, ella no se siente asustada y trata de hacer vida normal, solo que sin salir de su casa. “Me mudé hace poco a un edificio y lo pusieron en una especie de cuarentena. Nadie que no sea del edificio puede acceder y siempre que uno entra te controlan siguiendo un protocolo para evitar el contagio”.
Agostina reconoció que trata de estar lo más posible dentro de la casa, pero llega un punto que está muy aburrida y toma los recaudos necesarios para salir un momento o hacer las compras. “En los supermercados se ve poca gente durante la tarde/noche pero bastante durante las primeras horas de la mañana”, aseguró.
Es una situación de mucha incertidumbre y la gente está comprando mucha comida ya que es incierto el panorama de acá en adelante.
“Los controles se están intensificando más y a todos los lugares públicos que uno va debe llevar un barbijo, inclusive el gobierno de Shenzhen multará a quienes no lo usen, ya sea a la entrada del subte, a la salida de un local o al subir a un autobús, siempre habrá alguien controlando la fiebre y desinfectándote las manos”, detalló.
Shenzhen al ser una ciudad medianamente nueva, la mayoría de los habitantes provienen de otras ciudades y siempre que hay vacaciones aprovechan para irse, pero luego de este fin de semana volverán a la ciudad.///