La falta de control transforma al playón del Casino en tierra de nadie
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En la noche hay ruidos molestos, choques y tiros. Preocupación de vecinos.
“El playón del Casino ha sido tomado por un grupo de insociables que hacen todo tipo de desmanes todas las noches, sin que nadie tome cartas en el asunto. Hace 20 días que no podemos dormir y nadie nos da una solución…” se quejó un vecino, que reside en uno de los edificios de calle 91 entre 2 y 4.
La gota que rebasó el vaso fue durante el fin de semana, con el vuelco de un vehículo en 2 bis, que chocó una camioneta y otro rodado de alta gama que se subió a la vereda del Jardín de Rocas, ubicado a pocos metros de allí. Asimismo se recordó que a lo largo del año ha habido no menos de tres choques más sobre calle 2 bis, involucrando a varios rodados. Todos con un denominador común: circulación a altas velocidades y con conductores en evidente estado de ebriedad.
Ecos Diarios dialogó con ocupantes de departamentos y casas ubicados en la zona y contaron de desmanes de todo tipo: motos que con escapes libres o haciendo los insoportables cortes con explosiones alteran la tranquilidad y el descanso a toda hora; jóvenes y hasta menores tomando alcohol hasta emborracharse; otros que hacen sus necesidades en las inmediaciones, sobre todo en jardines de las casas del Parque que dan a la calle 4; roturas de botellas de vidrios y música a todo volumen, que conforman un verdadero desmadre, jugando con el respeto y las vidas de terceros.
Las fuentes consultadas dieron cuenta de la presencia, noches pasadas, de una camioneta de gran porte, que con enormes parlantes en el techo se apostó durante gran parte de la noche en el playón y puso música a todo volumen. Por supuesto no hubo nadie que detuviera al ideólogo.
La situación es tan disparatada que hace poco se escucharon disparos de arma de fuego al aire y posteriormente el autor de la gracia fue golpeado por otros. Una escena donde el alcohol y seguramente el consumo de estupefacientes por parte de los protagonistas, fueron el caldo de cultivo.
¿Quién hace algo?
No pocos al conocer lo que está pasando se preguntan ¿por qué las autoridades, a las que obviamente les corresponde dar respuestas, no hacen algo para controlar esta situación totalmente anormal?
Y sorprende mucho cuando los vecinos responden que “los policías nos cuentan que cuando van a controlar reciben escupitajos y agresiones verbales de los infractores, y se ven impedidos de responder con contundencia” porque las leyes amparan a estos desubicados.
Por el lado del municipio se hicieron algunas intentonas para modificar la situación, aunque claramente ante la escalada de hechos han sido harto insuficientes.
A principios de este año se instaló una garita en el lateral del playón que da a la calle 91, que incluía dos cámaras para registrar las imágenes del lugar, y durante las 24 horas se apostaba personal de Protección Ciudadana.
Sin embargo los “dueños” del playón rompieron la cámara que da hacia el mismo, de manera de evitar ser filmados, así como también apedrean con continuidad las lámparas de las columnas de luz del playón, para que reine la oscuridad y nada sea visible.
Por otro lado producto de las medidas de fuerza de los municipales, en la garita ya no hay vigilancia. El resultado: rompieron los vidrios de la misma y se han arrojado al interior latas de cerveza tras consumir su contenido.
En tanto la otrora garita de material, que oficiara de cabina para el acceso al playón de estacionamiento en tiempos de esplendor del Casino, luce destruida y es usada de baño.
Tras cada “divertida” noche la explanada queda minada de botellas vacías de distintas de bebidas, cuando no rotas y los vidrios esparcidos en la calle; mugre diversa y un lamentable panorama de dejadez que encuentra en el destruido edificio del Casino a su mejor complemento.
Desde hace 4 años
Quienes viven en el sector sostienen que la toma del lugar por parte de inadaptados sociales empezó hace unos cuatro años y que, con algunos altibajos, ha ido en aumento, hasta este caos actual.
En ese lapso los vecinos acudieron en más de una ocasión al municipio, barajándose la posibilidad de vallar el estacionamiento por las noches, lo que nunca se hizo efectivo.
Cabe destacar que los fines de semana en especial, varias familias van a tomar sol y disfrutar del lugar, sin hacer desmanes de ningún tipo pero cada vez exponiéndose más a que un enloquecido motero se lleve por delante a algún chico, con consecuencias impredecibles.
“Hay turistas que vienen a alquilar y al ver que no pueden descansar se van. Lamentablemente nosotros no podemos irnos de nuestras casas. Increíblemente no tenemos paz”, se quejó una vecina.
En tanto las motos, de todo valor y potencia, con sus conductores sin cascos y produciendo ensordecedoras explosiones con el fin de molestar se adueñan de las tardes-noches de cada fin de semana
Reunión con concejales
Tras los accidentes del fin de semana, y tal cual ha ocurrido en otras oportunidades, para hoy hay previsto un encuentro de concejales con vecinos del sector, que irán a exponer su enojo y pedir soluciones.
Entre las inquietudes propondrán que se instalen lomos de burro en las calles linderas al playón, de manera de impedir que autos y motos desarrollen velocidades grandes.
El cuadro de situación es insostenible si no se toman rápidas y efectivas medidas, para las cuales hay leyes y normas que las avalan, por caso secuestrando las motos y vehículos que alteran la tranquilidad y cobrando las respectivas multas; implementando guardias policiales y haciendo operativos de alcoholemia.
En tamaño desorden se dio cuenta que hay damnificados que ya han empezado a lanzar elementos desde los edificios a quienes perturban su tranquilidad. Y de allí a que algún desubicado tome un arma y haga disparos produciendo una desgracia, hay un solo paso. Para no llegar a este desenlace hay que cortar de raíz la actual problemática.