La falta de lluvias empieza a preocupar a los productores
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Estarían haciendo falta al menos unos 50 milímetros para que se normalice la situación en el distrito
El distrito no está frente a una crisis por la falta de lluvia, pero tampoco está tan lejos. Hace dos meses que no hay un chaparrón que colme las expectativas de los productores agropecuarios que afirman, en términos generales, que “en esta época toda el agua que caiga está bien”.
Los días ya son más largos, el sol calienta bastante y el viento ayuda notablemente a que la tierra se seque rápido. No obstante, la cercanía al mar ayuda en estos tiempos a que la humedad sea un poco mayor con respecto a localidades no tan distantes. “El fin de semana en Tandil tuvieron que suspender una carrera por la tierra que volaba y para el lado de Dorrego las cosas también están más complicadas. Acá todavía hay un poquito de humedad”, le comentaba Andrés, un productor del distrito, a Ecos Diarios durante la tarde de ayer.
La sequía no solo se puede ver en el tono de las hojas de los cultivos, sino también en los canales que atraviesan los campos y que por estas épocas deberían tener agua. Sin embargo, se puede circular por ellos hasta con una bicicleta porque están completamente secos. De hecho este 2019 no ha sido un año en que los trabajadores rurales se quejen por las encajaduras, porque no ha habido grandes lluvias.
Vienen bien
Desde el Inta, ingenieros agrónomos consultados por Ecos Diarios afirman que los cultivos de fina vienen muy bien, con las reservas hídricas adecuadas, hasta ahora producto de las ofertas durante los primeros meses del año.
No obstante, también tienen en claro que julio y agosto fueron meses de pocas precipitaciones y que “de aquí en más comienzan etapas de mayor demanda por parte de los cultivos, de manera que las lluvias están comenzando a ser necesarias” y que están faltando.
Los registros de este mes son muy escasos y las lluvias de primavera serán necesarias tanto para la fina como la próxima siembra de gruesa.
Están los que se animan
Pese a la sequía, algunos sembradores ya se están animando por estos días a sembrar maíz y girasol en algunos campos del partido de Necochea, pero están jugando al límite.
En este momento y bajo estas condiciones que el tiempo viene imponiendo, el que está sembrando lo está haciendo en directa, en algún potrero medianamente blando, más sobre la costa pero continúan esperando la lluvia como todos los demás productores. “Hay muchos que están echando urea o fertilizante líquido a la cosecha fina y eso para que se incorpore tiene que llover”, explicó Andrés, quien se mostró esperanzado de que “estos cambios de temperatura casi siempre terminan en lluvia”.
Actualmente los más afectados son principalmente los verdeos de invierno pero también están viéndose perjudicados el trigo, la avena y la cebada.///
La poca humedad y las descargas estáticas
Por estos días, varias publicaciones en redes sociales y conversaciones han tenido como tema al pasar las descargas estáticas o “patadas” que genera el tocar objetos metálicos, lo cual se viene dando, curiosamente, de manera más frecuente. Esto, también tiene que ver de manera directa con la falta de humedad que hay en el ambiente.
En este sentido, fuentes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) afirmaron que hace varios días que tenemos una humedad relativa del 20% y que este fenómeno se está dando porque es un porcentaje muy bajo y el aire no funciona como aislante eléctrico de la estática de las personas y los objetos. “Al haber baja humedad el aire pierde esa conductividad y por ende nos cargamos de tensión y descargamos en contacto con cualquier superficie”, alertaron.
Las suelas de goma y la ropa de lana son grandes acumuladores de energía estática. Al liberarse, incluso es posible ver el chispazo o escuchar el ruido. Al provocar fricción entre ciertos materiales -como frotar los pies sobre una alfombra, por ejemplo- hay una transferencia de electrones, que se acumula en la superficie hasta que se sueltan.