La famiglia peronista unita
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Graciela Camaño y Wado de Pedro fueron elegidos para integrar el Consejo de la Magistratura
Con los votos del kirchnerismo, la peronista Graciela Camaño será miembro del Consejo de la Magistratura. Con los del Frente Renovador y los del peronismo «racional y responsable», el camporista Wado de Pedro, también. No hay nada más lindo que la famiglia unita.
¡Adiós «El kirchnerismo no es peronismo», «Somos diferentes» y «Nunca tuvimos nada que ver»! ¡Hola «Todos unidos triunfaremos»! El mensaje al Poder Judicial es inequívoco: cuando se trata de defender la impunidad, el peronismo es uno solo. Insultos, aprietes y amenazas quedaron en el olvido. Chi ha avuto, ha avuto; chi ha dato, ha dato; scurdámmoce ‘o passato; simmo ‘e Napule paisà! (‘El que recibió, recibió. El que dio, dio. ¡Olvidemos el pasado! ¡Somos todos de Napoli, paisano!’).
El mensaje para la Justicia es el mismo que se le dio al Congreso en diciembre de 2017 y octubre de 2018, con el ballet coordinado de los tirapiedras de afuera y los levantadores de sesiones de adentro. Aquí estamos, y podemos volver. Tomen nota. Y es el mismo que emanará este martes del Senado ante el pedido de Cambiemos de que Cristina sea desaforada. «Impunidad, para nadie», había prometido Néstor. «Impunidad, para todos», es el lema unificador del peronismo de hoy. Bastó que 17 corruptos terminaran en la cárcel, incluyendo un vicepresidente de la nación y el todopoderoso Julio De Vido, para que los sospechosos de siempre dejaran atrás años de rencor y desprecio, y se unieran para garantizarse mutuamente la impunidad. «Si cayeron Amado Boudou y De Vido, ¿quién me va a proteger mañana a mí, modesto soldado de la causa?», deben haber pensado. Y allí fueron. El Frente Reciclador abrazado al Frente para la Gloria. Bendecidos ambos por los racionales, federales y republicanos. La repetición de los abrazos reveladores que se han visto cada vez que el peronismo logró levantar una sesión en Diputados. Primero, los hombres; después, el Movimiento. La Patria, ya se verá.
Latigo
Indetenible, imparable, con la lengua afuera, la famiglia peronista unita corre a besar el látigo de quien los humilló por una década. Los que prometían renovación, primeros. El último que abandone el kiosco, que apague la luz. ¿Qué dirá ahora la madama que en la Cámara de Diputados presentó una cuestión de privilegio contra mí, ofendidísima porque los llamaba «Frente Reciclador»? ¿Qué comentarán los juliobárbaros del mundo, que ayer nomás se escandalizaban cuando se les hacía notar que habían sido funcionarios y cómplices del kirchnerismo? ¿Qué opinarán los perioNistas varios, siempre prontos a calificar de fanáticos y fundamentalistas a quienes denunciamos al peronismo como el gran responsable actual de la decadencia argentina?
¿De qué se disfrazarán los que votaron en las urnas y defendieron desde los medios a la «ancha avenida del medio» ahora que se ha mostrado como lo que es: una simple colectora de la gran autopista peronista que lleva a la impunidad? ¿Qué explicación van a dar Pablo Kosiner, jefe del bloque de los «racionales y civilizados», y el gobernador Juan Schiaretti, que entregó lo inentregable a cambio de poner a su delfín Martín Llaryora como suplente de Camaño? ¿Y qué dirá el Santo Padre, que vive en Roma, ahora que su incansable labor por la unidad de la famiglia peronista empieza a dar resultados? ¿Festejarán los obispos este memorable triunfo de la Justicia Social con otra misa lujanera, junto a los pablomoyanos, los chivorrosis, los juangrabois y los felipesolás de la Patria?
Más importante: ¿qué va a pasar en la Justicia ahora que Cambiemos no tendrá control del Consejo de la Magistratura, el organismo responsable de remover jueces y proponer nuevos candidatos al Poder Ejecutivo y el Senado? ¿Terminará aquí la exploración de la ruta de la corrupción generalizada que abrieron los cuadernos de Centeno? ¿Será el regreso del país del «Acá nadie va preso»? ¿Se viene una oleada de freno de las causas, demora de los llamados a juicio y levantamiento de las prisiones preventivas? No sería raro si se considera que la absoluta mayoría de los jueces a cargo de los procesos (11 sobre 12, en Comodoro Py) fueron designados por Menem, Néstor y Cristina; que cajonearon todo durante una década; que demoran los llamados a juicio oral y mantienen fuera de las cárceles no solo a Cristina sino a impresentables como Aníbal Fernández y Echegaray. Son las consecuencias inevitables de votar como hemos votado durante décadas; haciendo que el peronismo haya controlado el Ejecutivo durante 24 de los últimos 29 años, sea mayoría en el Senado desde 1983 y en Diputados, desde 2003 hasta hoy.
Jueces
Son los jueces que supimos conseguir —y no el ministro de Justicia— quienes deciden quién va preso y quién no. Es la decisión soberana de la ciudadanía argentina —y no la inoperancia de Cambiemos— la que le ha dado al peronismo la mayoría en las cámaras y las provincias. Es el voto de los argentinos —y no la voluntad de Mauricio Macri— la que mantiene al peronismo vivito y coleando a pesar de los ultrajes cometidos. Es la incapacidad del resto del peronismo de generar un candidato votable —y no las elucubraciones de Jaime Durán Barba— la que han permitido a Cristina Kirchner mantenerse como principal candidata de la oposición. No nos corran con la «falta de huevos» a los que siempre estuvimos donde había que estar. Quiero ver presa a Cristina más que nadie; por eso la denuncié en 2008, bajo insultos y amenazas, cuando las mayorías nacionales la aplaudían. Y me avergüenza que personajes nefastos como Camaño —la ministra de Trabajo que mantiene el récord histórico nacional de desocupación y la violenta abofeteadora de quien hoy es su socio político— y el camporista Wado de Pedro—cómplice de la administración fraudulenta de Aerolíneas— lleguen al Consejo de la Magistratura. Por eso he luchado y sigo luchando contra la famiglia unita peronista con todas mis fuerzas. Pero no quiero ver presa a Cristina ni fuera del Consejo a Camaño y De Pedro a costa de destruir la República.
Quienes esto piden, quienes atribuyen lo sucedido a la debilidad de Cambiemos, ignoran que la limitación del poder es una de las condiciones intrínsecas de la República, y que la debilidad es inevitable en un gobierno minoritario que la respete. Quienes sugieren de mil maneras que ignoremos la independencia de poderes olvidan los resultados de las innumerables veces que los argentinos creyeron que la única forma de derrotar al populismo era apelando a alguna forma de dictadura. Pero la dictadura es peor aún que el populismo, y es además —como ha mostrado implacablemente la Historia argentina— la mejor garantía de inmortalidad para el populismo; la que le permite ocultar su corrupción detrás de la figura de la persecución política. No somos eso. No vinimos a crear una Justicia Legítima de signo opuesto sino a impedir que sigan existiendo ese tipo de engendros antidemocráticos. No vamos a hacer nada que nos haga olvidar que nuestro mandato principal es recuperar la República. En esto, como en todo, no hay atajos. Se combate a la famiglia unita con República. No fue, no es, no será fácil. Pero es el único camino. Puede fallar, como todo, pero también puede funcionar. Quién sabe. Acaso la tercera sea la vencida.///
Por Fernando iglesias, diputado nacional