La Feria de artesanos empezará a estar todos los fines de semana
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Algunos se tuvieron que reinventar y buscar otra salida laboral en medio de la pandemia del Covid -19
Con la llegada de la pandemia, cambiaron muchas costumbres, actividades, viéndose afectado de forma directa el trabajo de los artesanos. Ellos de un día para otro y teniendo encuentros programados a otras ciudades del país, tuvieron que suspender todo. Algunos se tuvieron que reinventar y buscar otra salida laboral en medio de la pandemia del Covid -19. Ahora, estando en fase 5, pudieron abrir la Feria de Artesanos de la Plaza San Martin, la cual permanecerá abierta de viernes a domingo, de 10 a 17, hasta el mes de enero.
Por ahora esta es la única posibilidad que tienen para seguir trabajando, ya que no está permitido viajar, ni hay fechas para otros encuentros y ferias nacionales.
La feria actualmente cuenta con unos seis puestos, pero de a poco se van a ir sumando otros. Algunos se incorporarán a partir del mes de septiembre cuando el tiempo sea más agradable. Por primera vez, la feria luce otro aspecto, plásticos que cubren los puestos y alcohol en gel en cada uno de ellos, teniendo un distanciamiento de dos metros.
Silvia Horno, tiene 59 años y señaló que poder volver a trabajar, compartir con sus compañeros y charlas con la gente “fue como volver a vivir”.
Ella esperaba con mucha expectativa volver a trabajar. “Si trabajas en tu casa no es lo mismo, perdés el contacto directo con tus compañeros, más allá que nos comunicamos via whatsapp”.
Silvia tiene tres hijos, vive con el más chico que tiene 24 años, otro está en Quilmes y su hija más grande está en Costa Rica. Con la pandemia se comunicaron fluido y estaba al tanto de cómo se encontraban. “Compartir el aislamiento con mi hijo no fue complicado, a veces discutimos pero a la larga nos poníamos de acuerdo de alguna manera”, indicó.
Analizando lo que pasó, Silvia manifestó que “para mí fue una experiencia de aprendizaje, trabajé, pude dedicarle más tiempo a mis piezas, acomodé el patio, hice huerta para cultivar verduras aunque haga frio. Siempre hay que pensar cómo vender nuestros trabajos”.
Al mismo tiempo, aseguró que fue una privilegiada porque tiene un patio pequeño y lo disfrutó mucho durante la cuarentena.
Teniendo en cuenta que no tuvo ingresos y no pudo cobrar el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), mencionó “me arreglé con lo poco que tenía. Las veces que intenté hacer el trámite por la web, fue complicado hacerlo”.
Una luz de esperanza
Por su parte, Ruly Sagués dijo “esta pandemia me volvió loco, me mató”. Con sus 62 años y 35 viviendo de las artesanías, indicó que fue bastante complicado y si bien recibió el IFE dos veces, también recibió ayuda económica de algún amigo.
“Al principio empecé a hacer trabajos, preparaba material sin saber si lo iba a poder vender, entonces después me puse a arreglar mi casa, pintarla, hasta que después pregunté a algunos conocidos si se enteraban de algún otro trabajo”, recordó.
Ahora con esta posibilidad de abrir la feria los fines de semana es una luz de esperanza para Ruly.”Nosotros vivimos viajando, tenemos encuentros todo el año, en Azul, en Tandil y en octubre hay uno en Bahía Blanca y en noviembre en Neuquén, pero no creo que se permita hacerlos”.
Sin embargo, se mostró optimista con esta posibilidad de trabajar los fines de semana.
Para Elea Juncos también fue difícil vivir esta cuarentena junto a su hijo de 10 años.
“En mi caso hice otros trabajos de pintura y no nos quedó otra que reinventarnos, crear trabajo desde donde no había. Fue difícil porque la mayoría nos estábamos organizando para viajar a la feria de Azul en marzo y el día previo nos avisaron que se suspendía y nos fuimos enterando que se suspendían todos los encuentros en el país, sabiendo que íbamos a estar si trabajo todo el año”.
Aunque muchos intentaron vender en plataformas virtuales, no fue fácil ya que la competencia es mucha y no funciona para todas las artesanías de la misma forma.
Elea recibió asistencia alimentaria por tener a su hijo en edad escolar y al cobrar la asignación, fue beneficiaria directa del IFE. “Con este aporte pude pagar el alquiler”, dijo.
Ella al igual que otras mamás, estuvo atenta a las clases virtuales que tuvo su hijo, mostrándose muy agradecida a la escuela. “La escuela se manejó muy bien, se preocupó y ocupó de los alumnos y de cada situación, de los alimentos, de los deberes y de la asistencia que necesitara”, mencionó y reconoció que a su hijo le costó mucho no salir a la calle. “Vivimos en un departamento, donde no tenemos balcón y en todo momento traté de transmitirle tranquilidad y que trate de aguantar esto de la mejor manera”, señaló.
En cuanto a la ayuda de alimento que solicitaron al municipio no fue posible conseguirla y días atrás consiguieron gestionar alimentos de Provincia a través de la Unión de Artesanos. “Es muy engorroso tramitar todo, el traslado, los permisos para circular y todo lleva tiempo, es una barrera administrativa, a pesar de que las necesidades son urgentes”, remarcó.