La feria mantiene su espíritu en el corazón de la playa
Próximo a cumplir 45 años, el tradicional paseo de los artesanos reúne a unos 50 emprendedores y suma presencias de otras ciudades
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En unos días la Feria de Artesanos de la Plaza San Martín cumplirá 45 años y a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo el corazón de la playa y un lugar que todo turista debe recorrer durante su estadía en la ciudad.
"Todo lo que ves en la feria está hecho por nosotros”, afirma el artesano Raúl Sagüés. Se refiere a los cientos de productos artesanales que se comercializan en la feria y también a la estructura de stands que serpentean a través de la plaza.
Muchos de los feriantes ya son parte de esta familia de emprendedores que desde hace años espera la llegada del verano para mostrar lo mejor de su producción.
En la feria se puede encontrar de todo tipo de artesanías, tanto en metales como en madera, cristal, telas, hilos y otros materiales.
Desde pulseras y bisutería extremadamente elaborada, hasta adornos y objetos de arte, el paseo ofrece innumerables opciones a los turistas para poder llevarse un recuerdo de la ciudad.
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Espíritu artesanal
“Invertimos en los fierros, las lonas y los faldones. Es como si fuera una cooperativa: nos ponemos de acuerdo, armamos todo en diciembre y desarmamos en marzo”, explica Sagüés.
Él es uno de los históricos de la feria. Lleva 35 años de presencia ininterrumpida, un recorrido que comenzó lejos de su ciudad natal. “Aprendí el oficio afuera y volví a mi ciudad”, cuenta. Como muchos de sus colegas, su vida estuvo marcada por el movimiento constante. “Somos nómades. Durante el año viajo a encuentros en Neuquén, Bahía Blanca o Santiago del Estero, aunque ahora ya no viajo tanto porque estoy grande”, dice con una sonrisa.
La feria no solo creció en años, también en dimensiones. Fabio Pérez destaca que esta temporada el paseo volvió a mostrar su potencia. “Este año se hizo bastante grande la feria. Están los permisionarios y están los chicos visitantes que nos acompañan siempre. Debemos ser cerca de 60 o 70, es una feria importante comparada con otras de la costa”, señala.
Sin embargo, advierte que el contexto económico impacta de lleno en la afluencia turística. “No es de los años que más gente hemos tenido; hay dificultades para los visitantes por los costos de los pasajes y las estadías, eso ha hecho medio complicada la afluencia”.
Aun así, el espíritu artesanal se mantiene intacto. “Los métodos tradicionales de fabricación siempre están presentes porque de eso se trata la artesanía. En mi caso, estoy siempre ahí atrás con las pinzas reponiendo las pulseras y cadenas a medida que se venden”, describe Pérez, graficando una escena cotidiana del paseo nocturno.
Tensiones
Pero el funcionamiento del espacio no está exento de tensiones. Elea Junco reconoce que la temporada es irregular. “Es un verano de bajones y subidones. Está costando la venta porque hay poco consumo, las ventas están quizás un poco difíciles”, admite.
A eso se suma la necesidad de preservar la identidad del paseo. “Respetamos un reglamento nacional de fiscalización con pautas hechas por maestros artesanos. El grupo que arma en la entrada genera confusión; la gente piensa que es todo lo mismo y no lo es”, aclara.
Según explica, la propia asamblea de feriantes debió tomar decisiones complejas. “La asamblea decidió retirar a algunas personas por comportamientos y cuestiones graves. Otras decidieron no adaptarse a la fiscalización y usar la calle. El problema es que se instalaron justamente en la puerta de nuestra feria”, sostiene.
Para Junco, la defensa del espacio va más allá de lo comercial. “Trabajamos para la protección de la feria como ente cultural y patrimonio de la ciudad. Nos esforzamos mucho para que la plaza esté limpia y sea un espacio agradable y sano para pasear”.
En la misma línea se expresa Joao Junco, quien remarca el diálogo permanente con el Municipio. “Hemos pedido que se los reubique. No queremos que sea en la Plaza San Martín porque ese espacio tiene reglamentos que algunos prefieren no cumplir para vender productos fuera de pauta”, afirma.
Al mismo tiempo, destaca el carácter federal de la feria. “Acá hay artesanos de todo el país. Tenemos intercambio con ferias de Buenos Aires y recibimos gente de Chaco o Catamarca. Si están en pauta y pasan la fiscalización, todos pueden trabajar”.///
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