La Fiscalía: fue “fusilamiento”
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El particular damnificado coincidió en que se trató de una agresión “a quemarropa” y con las intenciones de “matar”
La Fiscalía especializada en la temática de violencia de género investigó el conmovedor caso producido alrededor de las 8 de la mañana del viernes 21 de abril de 2017, en la vivienda de calle 102 bis al 4900, del barrio 9 de Julio.
Marisa Astudillo y Rubén Ortega compartían el mismo inmueble, pero vivían en ambientes separados porque la relación de pareja se había interrumpido hacía un tiempo, como consecuencia de los maltratos que recibió la víctima.
La calificación legal del hecho fue “tentativa de femicidio agravada por el vínculo, en un caso de violencia de género y el uso de arma de fuego” del oficial que cumplía funciones en la Jefatura Departamental de Necochea, en un área administrativa.
El fiscal en su alegato de ayer habló de “sumisión, avasallamiento, persecución, celos excesivos, chantaje y explotación”, apuntándole todos los cañones al imputado en el hecho.
Para el Ministerio Público Fiscal, Ortega “quiso matar” a la mujer que es la madre de sus dos hijos y dispuso de “un plan que ejecutó”, aquella mañana en el inmueble del barrio 9 de Julio, ante la vista de cualquier vecino.
“Un perverso”
Para el representante del particular damnificado, el acusado de balear a su ex esposa en tres oportunidades y por la espalda “es un perverso, que humilló a la víctima”.
Consideró que Ortega se trató de “una tentativa de homicidio de cobarde” porque actuó a las espaldas de Marisa Astudillo, quien en ese momento trataba de treparse a una reja del frente de su casa para escapar de la segura agresión que vendría luego.
Para el abogado, el imputado “tenía conciencia plena de lo que hacía” y consideró que durante el debate oral quedó de lado la estrategia de la defensa de Ortega en que “actuó con emoción violenta”.
Entendió además al dirigirse a los miembros del jurado popular a lo largo de 20 años de relación entre Astudillo y el policía, el hombre “manipuló” a la mujer. En relación a la agresión sufrida por la víctima, también coincidió con la Fiscalía en que “fue fusilada, porque se trató de un ataque a quemarropa”.
“No entendía lo que hacía”
El letrado que representó legalmente a Rubén Ortega consideró en su alegato que su cliente “no entendía lo que hacía. Estaba desbordado y sumamente alterado”.
Habló en su alegato ante los integrantes del jurado popular que Rubén Ortega a lo largo de su relación con Marisa Astudillo tuvo “pasiones, angustias, delirios” y se refirió a lo largo del debate a los “celos patológicos que podrían declararlo inimputable”.
A lo largo del juicio al policía, el abogado marcó su postura en cuanto que el “victimario estaba enfermo de manera mental” y que la vida de Ortega “había sido un problema de base” en esta triste historia de violencia de género.