La fortaleza del diálogo para lograr la paz
Fue destacada por la socióloga Mónica Bouyssede. Satisfacción por la diplomatura que se dicta en la Unicen
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“No puede haber transformación de los conflictos sin el encuentro dialógico, sin el encuentro con quien tengo la disputa o la diferencia”, subrayó la socióloga Mónica Bouyssede, directora de la Diplomatura Universitaria en Educación para la Paz y el Abordaje de la Conflictividad Social.
Lo expresó al término de un conversatorio realizado recientemente con motivo de los 10 años de dicha diplomatura, que dicta la Facultad de Ciencias Sociales junto con la Unidad Académica de Quequén de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Dicho conversatorio, declarado de interés público por el Concejo Deliberante de Necochea, se desarrolló en el auditórium del Centro Cultural local, teniendo como título “Conflicto, ciudadanía y convivencia democrática en una sociedad convulsionada” y tuvo como disertantes al abogado Alejandro Nató y al antropólogo social Juan Pablo Matta, ambos especializados en conflictos sociales.
Fortaleza y debilidad
La fuerte tendencia a potenciar los conflictos, desde una perspectiva en la que la intransigencia es vista favorablemente y el diálogo observado como una debilidad, fue señalada durante el conversatorio por el abogado Nató.
“Lo que destacó es que vivimos en una sociedad donde lo dialógico no forma parte de las alternativas deseables para atravesar una situación de conflicto”, explicó Bouyssede, entrevistada para el programa “El Ciudadano”. Y añadió que ello es “bastante grave: requiere que nos pongamos a pensar con qué recursos, con qué dispositivos vamos a trabajar en una sociedad que está planteando que no quiere el diálogo como alternativa para evitar las violencias y resolver los conflictos”.
Esta intolerancia suele tener notoriedad en las redes sociales, de las que se habló durante el conversatorio a partir de una inquietud de Nicolás Schuenemann, subdirector general de la Juventud de la Municipalidad de Necochea.
“Se plantearon dos cosas respecto de las redes sociales. Por un lado, esto de evitar el diálogo, el encuentro con el otro. Muchas veces las redes sociales son un mecanismo para opinar, pero no para intercambiar opiniones con el otro. O para encontrarme con el otro para ver qué nos pasa”, indicó Bouyssede.
Por otra parte, acotó, en las redes sociales se puede ver también “la simplificación que implica la categorización que hacemos de los otros. Establecemos categorías muy simplificadas de quién es el otro, de lo que piensa, de lo que uno cree de él. Y eso contribuye al desencuentro”.
“Para poder entender la paz en sentido crítico, se tiene que transformar uno, entender que también somos reproductores de violencia y estar atentos para ver cuáles son las estrategias y las metodologías que podemos utilizar para poder cambiar desde el lugar que cada uno tiene y poder concretar algo para transitar los conflictos sin hacer uso de la violencia”, recalcó la docente.
- Dos conceptos fueron claramente marcados en la sala: uno es que la paz no es la falta de conflictos y el restante es el de dejar atrás la visión un tanto naif, representada por la figura de una paloma con una rama de olivo en el pico…más allá de la importancia que esto último tenga como valor simbólico…
- Nosotros tenemos una concepción de la paz en sentido crítico. Eso significa mirar las condiciones estructurales y culturales que están contribuyendo en la generación de violencia. Por lo tanto, para poder atravesar esas condiciones, para transformarlas, es necesario descubrir cuáles son los conflictos de base, de modo tal que se puedan tramitar sin utilizar la violencia. Ese es el gran desafío. Ese es el gran criterio que cambia la visión naif o voluntarista de la paz.
- A 10 años de la apertura de la diplomatura por la paz, ¿qué balance se puede hacer?
- Se ha realizado un gran esfuerzo, pero creemos también que ha sido un gran aporte a la comunidad. Tenemos la esperanza de que también sirva como puntapié inicial para pensar alternativas de encuentro con otros sectores sociales, con otras formas de pensar alternativas destinadas a construir la paz o la disminución de violencia.
La diplomatura, para nosotros, ha sido una gran satisfacción, con casi 100 egresados, que son personas de la comunidad. Siempre digo que hemos hecho algo para que nuestra comunidad sea más rica, por lo menos, en ese capital social que hemos tratado de aportar.
- ¿Cómo repercute en los egresados los dos años transitados para obtener la diplomatura?
- Según lo que nos dicen ellos mismos, les cambió la mirada respecto de lo que es el conflicto y lo que es la paz…
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