La fuerte reducción del consumo impacta en el sector gastronómico
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Preocupación. Los restaurantes se ven afectados por el aumento de precios y la pérdida del poder adquisitivo de la gente que empieza a reducir las salidas a comer afuera
Como todos los sectores de la economía, el sector gastronómico también sufre las consecuencias de la inflación. Por un lado, sus costos aumentan todos los días y, por otro, notan una reducción importante en el consumo.
Como ir a cenar afuera no es un gasto necesario para una familia, en general, es lo primero que se reduce y los restaurantes y cafeterías sienten el impacto.
“Se redujo el consumo bastante”
Moisés Elías de la Cantina del Centro Vasco, explicó que redujeron los días de atención, a raíz de la situación. Antes, es decir, los inviernos anteriores, tenían abierto todos los días mediodía y noche y ahora abren de miércoles a domingo a la noche.
“Podríamos tener todos los días abierto, pero perdiendo dinero”, señaló y, en este aspecto, dijo que hay que pensar en los gastos que implica tener abierto un comercio, además de la reducción del público.
“Se redujo el consumo bastante”, expresó el chef.
También los restaurantes se ven afectados por el aumento de precios que muchas veces trasladan a los platos, pero otras veces no. “Nosotros solo aumentamos cuando hacemos las cartas nuevas”.
Actualmente un plato principal con pescados y mariscos, cuesta entre $3.000 y $4.000. “Los costos se van para arriba y uno vive cambiando la plata”.
“Se suprime este tipo de lujos”
Por su parte, el gastronómico Aldo Guzzetti indicó que “todos los días que uno va a hacer las compras suben las cosas y uno ya no sabe qué cobrar”.
En su caso, señaló que no está tan complicado porque no tiene que pagar alquiler y no tiene muchos empleados, pero advirtió que “está bravo”.
En este sentido, explicó que “cada vez más la gente suprime ese tipo de lujos como ir a comer afuera”.
Contó que, desde hace varios años, abre solo de jueves a domingo “porque no vale la pena abrir más días”.
“Yo tengo pocos gastos fijos y por eso no tengo complicaciones, pero me imagino que el que tiene que pagar un alquiler o a un chef, hay muchas cosas que si uno empieza a tener en cuenta, tenés que cerrar”.
“Hay días que se trabaja mejor y otros se trabaja menos, nada es seguro”, señaló y advirtió que “cualquier cosita, el clima o hasta un partido de futbol, te condiciona”.
Los platos principales con pastas y carnes cuestan entre $2000 y $3000.
“Parálisis grande”
En tanto que Martín Gaitán, que está al frente de una cafetería y restó en el sector de la playa, dijo que “está siendo un comienzo de invierno bastante duro” y agregó que “hacía rato que no se veía una parálisis tan grande”.
Explicó que, por un lado, la gente tiene menos plata y no sale y, por otro lado, “los costos son muchos más altos y los productos son cada vez más caros”.
Además, dijo que la gente tiene miedo y no gasta y, como son gastos que no son necesarios, los evitan.
“El costo fijo es muy grande y muchísimas veces no se llega a completarlo, pero hay que pensar en los empleados porque la gente también necesita y, por eso, de alguna manera siempre tratamos de acomodarnos”.
No obstante, consideró que los fines de semana largo, se ha visto más movimiento, pero los viernes y sábados ha caído mucho la actividad.
“Es impresionante la merma que hay sobre todo a la hora de la cena; durante el día la gente toma café, pero a la hora de la cena se nota la gente que falta”.///