“La función del médico es curar a veces, aliviar a menudo y confortar siempre”
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Aseguró Carlos Gabino quien comparte la profesión con su hijo Mariano. Hoy se celebra el Día del Médico
En nuestro país hoy se celebra el Día del Médico y Ecos Diarios se puso en contacto con dos médicos, padre e hijo quienes contaron, desde su punto de vista como es llevar adelante esta profesión y lo que significa para cada uno de ellos haber tenido un padre o un hijo que compartiera su vocación.
Ellos son Carlos Gabino, cuya especialidad es la cardiología y su hijo Mariano que es cirujano.
Ambos han desarrollado esta profesión en nuestra ciudad y la destacan como una vocación a lo que suma, según Mariano que “también es poder complementarse con la gente, con sus necesidades. Además de hacer un desarrollo técnico y compartir la amistad y la medicina. Eso mezclado, hace que todos los días tenga ganas de ir a trabajar a cumplir con mi tarea. Porque uno es médico con los amigos, en el hospital o tomando mate en casa”.
Asimismo Carlos opinó que “ser médico hoy es un interrogante que nos enfrenta al ejercicio de bucear en lo más profundo de la vocación, es nadar en la razón por la cual alguna vez quisimos y decidimos ser médicos. Seguramente no exista una respuesta única porque hay varias consideraciones que podríamos hacer para interrogarnos por esa razón de elegir una profesión, que en este momento está acosada por la mediocridad y la respuesta que hace, a veces, algún sector de la población” y agregó que “la pasión por desarrollar esta vocación pasa por muchos carriles, algunos de ellos nos obligan a reflexionar sobre si realmente vale la pena sentarnos a una mediocridad y a una escasa respuesta de la sociedad, pero evidentemente en el final del interrogante la respuesta es afirmativa, si vale la pena” y explicó que “nosotros podemos efectuar tareas que nos gratifican y que indican que hacer el bien, vale todo el esfuerzo que hemos podido desarrollar”.
Padre e Hijo
Con respecto a la continuidad de esta profesión en la misma familia, Mariano señaló que su padre “es la fuente inspiradora más grande que he tenido para ser médico. Fue mi norte, es un paisaje que me hizo conocer, un lugar adonde quería ir a vivir. La medicina hecha por él fue como la medicina propiamente dicha, lo que me gustó tanto que después lo seguí”.
Asimismo, Carlos, quien destacó que siempre dejó a sus hijos que libremente elijan y decidan su vocación, pero “el hecho que uno de mis hijos haya elegido mi profesión, me satisfizo enormemente y además me enorgullece porque entendió el mensaje que les pretendí, es decir ejercer noblemente la profesión sin interesarse demasiado en los ingresos sino en mejorar su condición como persona y ejercer una actividad que podría beneficiar a la comunidad“.
Antes y ahora
Sobre el desarrollo de esta profesión a lo largo del tiempo, el más chico de los Gabino consideró que “el médico que hoy es mi padre, es de una especialidad, pero el que yo conocí como fuente inspiradora fue uno generalista como son hoy los colegas en Juan N. Fernández, adonde vivíamos, que basaba todo en acompañar al paciente y aplicarle el concepto científico”. Además Mariano destacó que “la variedad de cosas que tuvo que enfrentar él son mucho menores a las que hoy yo tengo que atender, pero era una medicina muy diferente. Hoy tengo más estrecho el campo de acción y científicamente quizás el mismo conocimiento pero se ha desarrollado mucho más, entonces hoy es casi obligatorio ir volcándose a temas de la medicina y el placer de tratar con un paciente y que ande bien o acompañarlo y ayudarlo cuando anda mal, es lo mismo que hace 70 años cuando mi viejo empezó a ser médico”.
Por último el progenitor se refirió a sobre cuál es la mejor herramienta del médico y manifestó que “como dijo Gregorio Marañon es la silla, es decir siéntate que te escucho” y agregó que “la función del médico es curar a veces, aliviar a menudo y confortar siempre”.
En nuestro país desde 1956
En 1953, el día 3 de diciembre fue propuesto por la Federación Médica Argentina, a través del Profesor Remo Bergoglio, en el Congreso Panamericano celebrado en Dallas (Texas), en homenaje al nacimiento del Dr. Carlos Finlay (1833-1915), médico cubano que descubrió al mosquito trasmisor de la fiebre amarilla.
La fiebre amarilla fue estudiada clínicamente durante centurias. Los estudios de Finlay comenzaron en 1865 y resultaron determinantes.
En 1901, la Junta de la Fiebre Amarilla del Coronel Walter Reed confirmó y amplió la teoría de Finlay. En esa instancia, las condiciones estaban dadas para las iniciativas de erradicación que no solamente alejaron la enfermedad del Caribe, sino que permitieron la conclusión del Canal de Panamá.
Finlay formó parte de un comité de organizador que en 1902 tuvo a su cargo la creación de la nueva Oficina Sanitaria Internacional (precursora de la OPS).
En agosto de 1956 Argentina adhirió oficialmente a la conmemoración por iniciativa del Colegio Médico de Córdoba, avalada por la Confederación Médica Argentina y oficializada por decreto del gobierno nacional.
En este número celebramos este día recordando a dos figuras destacadas por su trayectoria en la ciencia y en la medicina: nuestro homenaje a los Dres. Luis Federico Leloir y René Favaloro. Y nuestro saludo a todos los médicos en este día tan especial.