La gente, las prioridades y las patas cortas
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“Desde lejos no se ve
La gente, la gente, la gente
Que se te va la vida, el día,
La vida embrutecida, canalla, torcida” Los Piojos
“Desde lejos no se ve”, dice el estribillo de una conocida canción de Los Piojos de fines de los años 90. Y eso es lo que ocurre cuando se pretenden ver las distintas realidades del amplio territorio bonaerense desde atrás del escritorio de un confortable despacho en La Plata.
Desde lejos es fácil confundir las necesidades de la gente con los intereses políticos del poder de turno o del relato. Y eso quedó reflejado groseramente en la última sesión del Concejo Deliberante, cuando se homologó el convenio firmado con el gobierno para construir una Casa de la Provincia la que hasta ahora los vecinos no han reclamado, pero que de pronto se quiere hacer creer que todos ellos la necesitan.
El despacho que se aprobó en la noche del jueves pasado, con el voto negativo de Eugenia Vallota, Pro; Graciana Maizzani y Felicitas Cabretón de la UCR, en los considerandos del proyecto se indicaba que la idea del gobierno provincial es centralizar en un solo lugar todas las oficinas de organismos para estar “más cerca de la gente”. Una frase, si se quiere, que resulta absurda en la línea de prioridades.
Aunque como dice el refrán, el camino al Cielo está empedrado de buenas intenciones y en las últimas décadas las “intenciones” de la Provincia han quedado en carteles de diferentes colores (de acuerdo al gobernador de turno) carcomidos por el tiempo pero, los anuncios no se han visto reflejados en obras palpables.
Alguien olvidó que en 2011 Scioli prometió la construcción de la autovía en el tramo de 110 kilómetros que une Batán con Necochea.
Anteriormente, en el 2007, la nueva terminal de ómnibus, que se llegó a colocar un enorme cartel y desapareció de la noche a la mañana, o la tan anunciada alcaldía.
Por eso, siguiendo con el refranero popular, cuando alguien se quema con leche ve la vaca y llora. O por lo menos, “le hace ruido”, como dijo el jueves la concejala Vallota al manifestar su decisión de no apoyar la homologación del convenio entre la comuna y el gobierno bonaerense para construir la Casa de la Provincia, en Necochea.
Porque a pesar de que algunos concejales se rasgaron las vestiduras cuando alguien dijo que la campaña política había metido la cola en el debate, el proyecto Casas de la Provincia, con el que se pretende construir 135 de estos edificios en cada distrito bonaerense, tiene una penetrante fragancia a campaña de marketing de gran impacto.
En el mega proyecto se aduce que le permitiría a la Provincia ahorrar lo que paga de alquiler por cada uno de los locales que ocupan sus dependencias en todo el territorio bonaerense.
Siempre bajo el slogan de “acercarse a la gente”, si se hacen las cuentas, el gobierno provincial gastaría 25.862.000.000 de pesos para construir estas 135 casas. El plan maestro del gobierno de Axel Kicillof apunta a “desburocratizar”, a centralizar en cada uno de estos edificios las diferentes dependencias provinciales -desde el Registro de las Personas hasta ARBA, pasando por el Banco Provincia, en este último caso se olvidan de las sucursales y que la entidad bancaria más antigua de hispano américa es propietaria de sus edificios.
Pero, y aquí es donde la miopía de quien gobierna desde lejos lleva a confundir las necesidades de los ciudadanos con los intereses propios, cada uno de los 135 municipios bonaerenses tienen características y prioridades diferentes.
Eso fue precisamente lo que se discutió en la sesión del jueves en el Concejo Deliberante. “Entiendo la buena voluntad de la Provincia y el Municipio”, dijo la concejala Graciana Maizzani, no sin cierta ironía. “Pero hay otras prioridades en nuestra ciudad. La escuela secundaria Nº 17 no tiene edificio propio y se van a gastar 180 millones en oficinas públicas. Me parece que no es estar cerca de la comunidad”.
A pesar de que la opinión de Maizzani era irrebatible, hubo quienes se animaron a salir al cruce, sin mucha lógica, en defensa del proyecto del gobierno bonaerense.
El planteo del oficialismo, realizado por el concejal Guillermo Sánchez, tratando de defender lo indefendible fue más sincero: “La Provincia destinó 180 millones de pesos a la obra y será quien licita y paga, la municipalidad lo único que ha hecho es la cesión de tierras”.
(Un paréntesis: Durante toda la sesión se habló de 180 millones de pesos, aunque según el proyecto provincial se destinaría $193.000.000 a cada casa. No se sabe si es un error involuntario de los concejales o si ya se perdieron 13 millones).
Sigamos, Sánchez dejó en claro que “todo lo que beneficie al municipio lo vamos a aprobar” y señaló que la obra podría realizarse con “mano de obra local”, además de impulsar el comercio con la venta de materiales. Su posición fue laxa y sin argumentos que la sostengan. Sin duda el gobierno municipal apuesta, en primer término, a que la obra se realice con el fin de sumar para Necochea. Y en ese sentido no alcanzan las buenas intenciones si para ello se deba borrar con el codo algunos compromisos preexistentes, como hizo notar la concejala Eugenia Vallota.
Es que hace tres años el municipio había donado el terreno de avenida 58 entre 45 y 47 para construir allí un jardín de infantes. “Y hoy revocamos esta decisión para generar más gasto público. Una vez más el kirchnerismo prioriza el gasto público estatal por sobre la educación”, sentenció.Y luego remarcó algo obvio, pero que desde un despacho en La Plata no se ve, la Provincia ya cuenta con un edificio en la ciudad: el Centro Cívico.
Un edificio en el que, por lo que se puede apreciar a simple vista, el gobierno provincial no parece haber realizado grandes inversiones en los últimos años y que, de concretarse la Casa de la Provincia, podría convertirse en otro elefante blanco para la comuna.
Pero, mientras Maizzani y Vallota planteaban las incongruencias del proyecto del gobierno bonaerense con las necesidades reales de la ciudad, desde el bloque del Frente de Todos el concejal Miguel Arana, pidió optimismo.
Dijo que si se cuestionaba la llegada del edificio provincial y se reprochaba la gestión del gobierno municipal en cuanto a jardines de infantes y escuelas, habría que ser más positivos y salir “a pedir también los colegios”.
No sin razón dijo que en vez de llevar el tema a las arenas de la política en medio de la campaña electoral, los concejales deberían comprometerse a gestionar. “Algo tenemos que cambiar. Vamos a ser un poquito más positivo”, dijo mientras se quedaba sin aire debido a la superposición de barbijos.
Pero si bien es cierto, como se dijo en otra parte de la sesión respecto a otro tema, que muchas veces el Concejo se queda en la debate y no se escuchan “propuestas superadoras”, también es una realidad que las obras provinciales prometidas al distrito, en algunos casos con los fondos ya derivados al municipio, quedaron sólo en los papeles.
¿Qué ocurrió con los fondos que el gobierno de María Eugenia Vidal envió para la repavimentación de la avenida 59 al intendente Facundo López? ¿Qué ocurrió con la construcción de la avenida 531 y con tantas otras obras prometidas en las últimas décadas?
En este momento la idea es llevar adelante el proyectos Casas de la Provincia en todos los municipios estén o no de acuerdo los ciudadanos bonaerenses. Esto a pesar que a muchos les haga ruido y se pregunten si realmente es el momento de gastar 25.862.000.000 de pesos en oficinas públicas.
Nunca se ha indicado cual es el criterio para realizar determinadas obras no importa el monto supuestamente destinado, obviamente con dinero proveniente de La Plata, para fijar las prioridades llámense los que fueron proyectos inconclusos o terminados, que han sido los menos.
Volviendo al refranero, las mentiras tiene patas cortas y esta vez no haga falta más que esas piernitas para alcanzar la velocidad suficiente para llegar hasta las próximas elecciones generales.