“La gente no toma conciencia que tiene que pagar sus tasas”
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Para Juan Alfonso Ruiz, el ciudadano debe cumplir con su obligación para que el municipio pueda prestar los servicios. Apuntó a la necesidad de generar una industria alrededor de la actividad agropecuaria para impulsar el desarrollo de la ciudad
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“Los ingresos de la Municipalidad son pobres porque una de las características de la población de Necochea es la poca conciencia tributaria”, analizó Juan Alfonso Ruiz, dando cuenta de que “tenemos una Municipalidad endeudada y con una cantidad de servicios importante que no se puede cubrir si la gente no toma conciencia de que tiene pagar sus impuestos”.
Juan Alfonso Ruiz nació en Necochea, pero al terminar el secundario se fue a estudiar medicina a La Plata. Se recibió de médico y obtuvo la especialización en Neumonología. Después de 17 años, regresó a nuestra ciudad para dedicarse a su profesión tanto en el sector público como en el privado. Entre 1989 y 2002, incursionó también en la política y llegó a ser director del hospital Dr. Emilio Ferreyra, secretario de Salud municipal y concejal durante dos mandatos. Actualmente, con 36 años de profesión, sigue atendiendo en su consultorio privado.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad a la que define “como su lugar en el mundo”. Analizó la estructura municipal, haciendo referencia al bajo índice de cobrabilidad de las tasas, la cantidad de empleados y el crecimiento del sector de salud, que se lleva gran parte de los ingresos. Sobre el desarrollo de Necochea, apuntó a la necesidad de impulsar una industrial vinculada a la actividad agropecuaria que pueda generar mano de obra y poner valor agregado a la materia prima.
Desarrollar el perfil agropecuario e industrial
Para Juan Ruiz, la ciudad está “como detenida en el tiempo” y “ya no depara sorpresas”. Según su mirada, hay algunos sectores, donde se nota un desarrollo urbano de cierto poder adquisitivo tanto en Necochea, en el sector del barrio Parque hacia Las Grutas, como en Quequén, en la zona costera, pero el resto de la ciudad está estancada.
Según su opinión, Necochea es claramente una ciudad con perfil agropecuario y el desarrollo se tiene que impulsar en este aspecto. En este sentido, analizó que el turismo es “sólo un complemento, aunque importante” porque “genera mano de obra sobre todo en verano, pero no incita a la inversión”. Además aclaró que “no hay que desmerecerlo porque en una época fue muy importante”, pero las formas de vacacionar cambiaron con temporadas más cortas y la posibilidad de mirar el pronóstico antes de salir de viaje.
De todas maneras, cree que la ciudad sigue siendo agropecuaria por excelencia, pero advirtió que “la gente mira al campo con recelo”. “El campo es el motor de la economía y esto se notó durante la 125, cuando se paralizó económicamente la ciudad”, recordó, agregando como contrapartida que “ahora, durante la pandemia, sigue habiendo cierta actividad económica en ciertos sectores gracias a que el campo sigue trabajando”.
A pesar de esto, para Ruiz “la gente está en contra del campo, quiere ponerle impuestos y grabar las exportaciones con la tasa portuaria, con la que yo no estoy de acuerdo porque el campo, de por sí, deja mucha plata en la ciudad”.
Sin embarga, para él, lo que está faltando es una industria ligada a la producción agropecuaria que acompañe al campo.
“Hay que desarrollar las industrias que le pongan valor a agregado a la producción para que lo que se exporte por el Puerto no sean sólo comodities”. Consideró que el Puerto ha tenido progresos y se transformado en uno de los más importantes del país, pero todavía no ha avanzado en impulsar industrias para generar valor agregado y mano de obra.
Un problema estructural
Al pensar uno de los problemas que tiene Necochea, se refirió a la estructura municipal. “Tenemos un municipio con una gran cantidad de personal, un sector de salud hipertrófico que se lleva más del 50% de los ingresos y no queda nada para dar otro tipo de servicios”.
A esto se suma, que “los ingresos de la Municipalidad son pobres porque una de las características de la población de Necochea es la poca conciencia tributaria”. Explicó que en nuestra ciudad, sólo el 50% de los contribuyentes paga las tasas y consideró que, “pese a que el último aumento fue elevado, las tasas siguen siendo barata”s. A modo de ejemplo, mencionó que un contribuyente paga $ 2.000 y tiene servicio de agua, cloacas, recolección de residuos y el Hospital funcionando si lo necesita.
Al referirse al Hospital, mencionó el crecimiento que ha tenido en los últimos años. “Nosotros somos un hospital con municipio y no un municipio con hospital, pero no reniego de esto porque ha sido apoyado por todos los sectores políticos, pero tiene un costo”, advirtió y en este sentido, dijo que “cuando uno quiere poner una tasa para mantenerlo no tiene la misma respuesta de la gente en el pago que en la demanda porque no hay una conciencia tributaria”.
Para Ruiz, el Estado no puede vivir de donaciones y remarcó que tenemos una población solidaria pero la solución a los problemas es pagar los impuestos.
“Los temas de fondo persisten”
Sobre la gestión del intendente Arturo Rojas, Ruiz consideró que “le ha tocado una época que está fuera de todo análisis” y agregó que “por la pandemia es muy difícil hacer una evaluación de una acción de gobierno”.
“Rojas va a ser evaluado cuando pase esta situación y pueda resolver los problemas que tiene el municipio”. Para él, cuando esto suceda, el jefe comunal tendrá que “convocar a quienes estén trabajando activamente en instituciones intermedias para plasmar un plan de desarrollo donde también el ciudadano aporte porque no es cuestión de pedir solamente”.
En este sentido, volvió a insistir en que “el municipio tiene que dar condiciones para que la gente invierta, pero las tasas municipales hay que pagarlas”.
En principio, dijo que “Rojas se ha manejado bien, pero los temas de fondo persisten y sólo han quedado de lado por la pandemia”.
“Yo le tengo confianza y además ha tenido un apoyo importante en la población que, como político, lo compromete a buscar soluciones de fondo”.
Hacer obras con los recursos que se obtengan de las tierras del Casino
“En el sector del Casino y el Jardín de Rocas debe intervenir la actividad privada, pero no en el Parque”, aclaró Juan Ruiz.
Sobre el Casino, consideró que lo que hay que preservar son las fuentes laborales de las personas, buscando un lugar donde se pueda sostener la sala de juegos, mientras que en el edificio del complejo se debe hacer una inversión privada.
Sin embargo, aclaró que “la plata que se obtenga de las tierras de Casino, que son valiosísimas, no puede ir a pagar sueldos sino que tiene que ser un dinero afectado para que hagan obras que necesita la cuidad”. En este aspecto, mencionó la red de agua que está obsoleta y el problema de los efluentes cloacales que hoy, se arrojan en el mar, dos temas importantes que se podrían empezar a resolver.
Con respecto al Parque, insistió en que no está de acuerdo con la intervención de la masa arbórea y dijo que, por el contrario, hay que protegerlo e incluso extenderlo. A su criterio, se podría haber extendido la forestación al campo de Cipriano, donde ahora están los molinos.
De todas maneras, se mostró de acuerdo con el barrio cerrado que se hizo en su momento frente al mar. “La continuidad de la avenida 2 estaba totalmente tapada de arena y se presentó un proyecto de urbanización que tenía que garantizar la bajada al mar y no se tocó para nada la masa arbórea”, indicó, aunque reconoció que “otra cosa después es el control”.
Recordó que también se había proyectado también un complejo de cabañas, pero advirtió que “nadie va a hacer una inversión en un sector que no se puede vender y esos sectores del Parque no se pueden vender”.///