La Gran Galería Central cumple 55 años, guardando detalles y recuerdos intactos
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/06/galcentral20.jpg)
Juan Carlos Lafforgue y Enrique Felizia, rememoraron aquellos años de pujanza económica
Al ingresar en la Gran Galería Central, uno se encuentra con una estructura sólida, gigantesca, cuyos fundadores fueron visionarios, trabajadores, siendo su objetivo ofrecer esta obra arquitectónica, homenajeando a su ciudad natal.
La idea era construir una galería que uniera las cuatro tradicionales calles de nuestra ciudad, y para ello la idea se empezó a gestar en 1948, impulsado por
Rodolfo Ardanaz, Carlos Ardanaz, Héctor Ardanaz, Alfonso y Enrique Ardanaz, además de Juan Carlos Lafforgue, Josefa Galparsoro de Salanueva, María Esther Galparsoro de Lafforgue, siendo el gerente Jorge Mario Lafforgue.
También se sumaron con la asesoría del ingeniero Juan Alberto Arano y del constructor Emilio Donato.
La empresa Ardanaz, Galparsoro y Lafforgue S. A, fue la constructora y propietaria de la lujosa edificación, la cual tiene alrededor de 300.000 kilos de acero, 31.315 bolsas de cemento y 980.000 ladrillos huecos.
Si hoy se observa el piso, hay diferentes figuras que ilustran diferentes sectores de la galería, como puede ser una estrella, un cometa, un pentagrama con notas musicales, elegidas por los arquitectos y fundadores.
Con sus recovecos, pasillos arriba y abajo, comercios, todo acerca de la galería lo conoce como la palma de su mano Juan Carlos Lafforgue, hijo de uno de los fundadores.
Notablemente emocionado, Juan Carlos dialogó con Ecos Diarios, recordando esa época de oro. “Yo era mucho más joven, tenía 9 años cuando se inauguró, y lo recuerdo con mucha alegría porque estaban mis padres, mis tíos, quienes brindaron homenaje a su ciudad natal”, señaló.,
Además puntualizó cuando se hizo el pozo de las cocheras, atravesando el terreno, desde la 64 hasta la calle 66.
Juan Carlos, a lo largo de los años ha escuchado, ha leído y ha guardado notas, fotos y revistas, teniendo su propio archivo histórico de la galería.
“Ellos (haciendo referencia a los fundadores) eran verdaderos empresarios, algo que hoy falta en todo el país”, indicó.
Con respecto al día de la inauguración, detalló que “estuvo monseñor De Luis, quien bendijo las instalaciones. Estaban todos contentos, fue una fiesta inolvidable, una fiesta para toda la ciudad”.
En una de las fotografías que Juan Carlos conserva, se lo puede ver, junto a su hermano y un primo, el día de la inauguración, a espaldas de la gran placa que se instaló en la planta alta donde aparecen los nombres de los fundadores.
El proyecto de la galería incluía, una cuarta torre, donde habría un hotel y se continuaría con la galería, pero no prosperó.
Juan Carlos muestra las fotos de aquella época donde se podía ver, el movimiento de tierra previo a la construcción, teniendo a un lado el Banco Provincia y la Galería Zulberti, enfrente, que ya estaba construida.
Uno de los recuerdos que tiene en su mente, fue cuando en 1986 subió a la azotea para ver el paso del cometa Halley.
En una recorrida, Juan Carlos acompañó a Ecos Diarios a observar el mural que se encuentra en lo alto, sobre el margen derecho, si uno ingresa a la galería por la calle 66, donde se puede ver bañistas con unas enormes tablas de surf, “pero para aquella época, resultaba algo extraño, no sabían lo que eran esas tablas ”, dijo. En la misma pared, se puede ver el Faro, el puente Colgante, las playas, el puerto, la iglesia, entre otros lugares significativos de la ciudad.
Progreso
Otra de las personas que brindó su testimonio fue Enrique Felizia, quien es propietario de un departamento y vive desde la década del ‘80 en la galería.
“Acá crecieron mis dos hijas, nos resultaba cómodo por el lugar céntrico, estaba cerca de los colegios, por el traslado, mi estudio profesional estaba cerca, y recuerdo que a través del tiempo se hicieron espectáculos, conciertos, exposiciones que aportaban a la cultura de Necochea y la galería siempre estuvo con los brazos abiertos para ofrecer sus instalaciones para cualquier inquietud del sector cultural”, comentó.
Enrique se mostró positivo, con muchas expectativas, ya que “la galería tiene posibilidades de progresar. A apropósito se están cambiando cañerías de agua, se están haciendo refacciones que hacen al confort de los habitantes de la galería. Todos queremos que progrese”.
Aunque reconoció que la estructura ha sufrido inconvenientes y tiene problemas de mantenimiento.
Al momento de hacer memoria, recordó un local que estaba en planta baja, “Era de Martino y vendía artículos de regalos muy finos, había otros de joyerías y antes de llegar al subsuelo había una sala de juegos para los chicos, donde se divertían mis hijas”, detalló.
Por último, Felizia mencionó que si bien todo se transforma y la galería tiene otro espíritu, sigue siendo la Gran Galería Central.
Acto inaugural
La crónica del 20 de junio de 1963, hacía hincapié en la gran cantidad de gente que se acercó a conocer la grandiosa obra arquitectónica. “Tal como se preveía, el acto de inauguración de la Gran Galería Central, llevado a cabo ayer en adhesión al Día de la Bandera, alcanzó brillantes contornos, reuniendo a una numerosísima cantidad de público que participó de las ceremonias centrales”, detallaba.
La construcción de la Galería Central generó un espacio novedoso y extraordinario para que el comercio pudiera desenvolverse en un interesante contexto.
Vale recalcar que para el acto inaugural participaron más de 700 personas de Necochea y la zona.
En la década del 60 y 70 se transformó en una gigantesca obra, que impulsó
la actividad comercial céntrica de nuestra ciudad.
La presencia de la confitería “Jockey Club”, ubicada en el entrepiso, permanece en la memoria de quienes recuerdan una etapa próspera.