La guardia pediátrica del hospital Irurzun sigue siendo una cuenta pendiente
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Hoy en día hay atención pero no es especializada en niños. La caída de la estructura de salud con el paso de los años
A veces parece ser un tema que cae en el olvido del sector político aunque, seguramente, el año que viene, con las elecciones, volverá a salir a flote, con promesas de campaña que hasta ahora nunca pasaron de eso. En términos reales, el reclamo por una guardia pediátrica en el hospital Irurzun de Quequén renace cada vez que un niño o niña de dicha ciudad requiere atención médica y su familia debe trasladarse hasta la otra punta de Necochea, atravesando varios semáforos, cruces de calles, un puente y una distancia que, medida en el tiempo necesario para recorrerla, puede perjudicar la salud de quien necesita atención rápida de un profesional de la medicina.
Es destacable la efectividad de la atención del Irurzun, en lo que respecta a la guardia para los adultos, porque el tiempo de espera es mucho más reducido que en el Hospital de Necochea. Además, han indicado las autoridades de dicho nosocomio en más de una oportunidad que la atención de guardia la hace un médico generalista, por lo que podría sin problemas atender a un niño que, en caso de necesitar una atención más especializada y de mayor complejidad, debe ser trasladado al Ferreryra, incluso en la propia ambulancia del Hospital si fuese necesario. Sin embargo, tener una guardia especializada en Quequén es un reclamo de años y cuyo valor se potencia cuando toca un caso cercano y se debe llegar rápido al Hospital que se encuentra casi al final de la avenida 59.
Claro está que una guardia pediátrica en el Irurzun aliviaría la carga de la atención del Ferreyra, que tampoco está en condiciones de recibir más gente. Hace alrededor de dos meses, la secretaria de Salud de la Municipalidad recibió un petitorio con más de 500 firmas donde se pedía, entre otros temas vinculados al área que “no hay estudios de diagnóstico por imágenes, ni mamografía, ni tomografías, ni endoscopias, ni espirometrías”; que “no hay atención pediátrica en: cardiología, traumatología, no hay oftalmólogo infantil y no hay neumonólogo infantil”; que existen “demoras de atención en las guardias, que algunas veces han tenido finales fatales”.
La atención de la guardia pediátrica del hospital municipal Ferreyra, de Necochea, es buena en términos generales, aunque a veces las demoras de la atención son bastante largas debido a la demanda. Además, no es habitual que se manden a hacer placas radiográficas o estudios un poco más elevados que el diagnóstico que puede hacer casi “a ojo” el médico en el momento. La mayoría de las veces el criterio y la experiencia del médico es más que suficiente, pero otras no.
Déficit que se agrava
Actualmente no hay otra guardia pediátrica que no sea la del Ferreyra, pero tampoco para los adultos hay muchas opciones. Lamentablemente, Necochea ha ido perdiendo instituciones vinculadas a la salud, ya sea públicas como privadas.
Por ejemplo, mucha gente no sabe que cuando la ciudad tenía solo 17 años, se había fundado el hospital Díaz Vélez, en inmediaciones de donde hoy se encuentra el Hospital Neuropsiquiátrico (avenida 42 y Jesuita Cardiel), que se puso en funciones el 19 de junio de 1898, que después de estar en auge empezó a ser reemplazado por el Ferreyra, desapareciendo por completo hacia 1951 y siendo demolido por peligro de derrumbe en 1979.
En 1935 se creó la Clínica Regional en la calle 62 Nº 270, para luego mudarse a la calle 66 Nº 2581, contando con más de 40 camas y llegando a tener unos 60 médicos atendiendo. Finalmente, terminó con un destino similar al del Hospital Díaz Vélez, cerrándose por completo y hoy siendo objeto de vandalismo y robos.
Desde 1946 hasta fines de 1962 existió Sanatorio Necochea SRL y en la memoria de muchos queda la Clínica Privada Atlántica, que estaba en 77 Nº 464, considerada la sucesora del Sanatorio Necochea, por haberse inaugurado el mismo año en que la otra institución cerraba sus puertas definitivamente. Lamentablemente, tampoco se pudo sostener.
Por otro lado, la Clínica de Señoras y Maternidad vería la luz el 1 de agosto de 1946 en 60 y 55, pero a los pocos años también cerró.///