La hazaña de acordar tablas con el Gran Maestro Robert Fischer
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Jorge Fraile, campeón necochense por muchos años, quedó en la historia al salir airoso en un enfrentamiento en simultáneas en 1971 ante el estadounidense, ganador del Campeonato del mundo pocos meses después
Quién pudiera darse el gusto de pelotear con Roger Federer, jugar un “21” con LeBron James o unos hoyos con Tiger Woods y, como si eso fuera poco, no terminar siendo superado. Hace casi 50 años, un necochense pudo disfrutar de esas sensaciones y quedar en la historia de nuestro deporte: el ajedrecista Jorge Fraile, campeón local por muchos años y luego Maestro Fide, logró salir airoso en un enfrentamiento en simultáneas ante el Gran Maestro estadounidense Robert “Bobby” Fischer, campeón del mundo pocos meses después y recordado como uno de los máximos exponentes de los trebejos de todos los tiempos.
Es fácil resaltar a Fischer. En los años de la Guerra Fría, fue el único ajedrecista americano en consagrase campeón mundial de ajedrez quebrando décadas de dominio de maestros de la Unión Soviética como Botvinnik, Smyslov, Tal, Petrosian y Spassky que lo antecedieron y Karpov y Kasparov que lo sucedieron. Una daga de occidente en el orgullo del comunismo, a través del deporte, uno de los tantos “campos de batalla” en donde ambas naciones se midieron en esos años. En 1971 venía de vencer a Tigran Petrosian en Buenos Aires por la final del torneo candidatura del campeonato del mundo. De ese enfrentamiento surgiría el retador de Boris Spassky, monarca en aquellos días.
En Balcarce
Pero el protagonista para nosotros es Fraile. En 1971, con 22 años, ya era campeón del Club Ajedrez de Necochea y respetado entre los maestros de la región. Por eso cuando Fischer viajó a la ciudad de Balcarce para ofrecer simultáneas en la sede del Club Sportivo, fue uno de los invitados junto a una veintena de los mejores tableros de la zona. No viajó solo e incluso la delegación del Club Ajedrez Necochea contó con otros tres nombres referenciales entonces: Adolfo Chiodi, Carlos Bernardos y Oscar Sánchez.
De gira
Fue un miércoles 1º de diciembre difícil de olvidar. Para los organizadores de la Federación Balcarceña de Ajedrez la tensión comenzó temprano porque Fischer, fiel a su costumbre, llegó pasadas las 21.30 cuando lo esperaban a las 18. Lo hacía procedente de Bahía Blanca donde se había presentado en otra escala de la gira que lo llevó por el interior del país. Cuenta la leyenda que estaba muy a gusto en nuestro país, el cuál ya había visitado tres veces antes. La primera fue en 1959, para disputar el Abierto Ciudad de Mar del Plata, en el que terminó tercero. Un año más tarde volvió por el desquite y ganó el certamen, aunque no le fue bien en el Torneo de Buenos Aires, pues concluyó 13°, en una de las peores performances de su historia. La tercera llegada la concretó en 1970 y allí sí ganó el torneo porteño. Se dice que el estadounidense tenía un particular agrado por la comida argentina, especialmente por la carne. Incluso trascendieron rumores que le manifestó al ministro Francisco Manrique, entonces en el área de Bienestar Social de la Nación, el deseo de quedarse. A cambio exigió 1000 dólares mensuales, más casa y comida. Durante tres meses, Fischer brindó simultáneas por el interior del país, aguardando impacientemente una respuesta que nunca llegó.
Cara a cara
Aquella noche en Balcarce, de acuerdo a la extensa crónica que publicó dos días después Ecos Diarios, Fischer lucía un traje marrón claro, a rayas verticales y una llamativa corbata. Estaba acompañado por autoridades de la Federación Argentina de Ajedrez. Ante los 20 tableros, se cruzó cara a cara también con ajedrecistas de General Madariaga, Olavarría, Mar del Plata, Tandil y por supuesto Balcarce. Todas las jugadas iniciales fueron “Peón4Rey” (P4R) y sus adversarios respondieron con “Peón4 AlfilDama” (P4AD), defensa siciliana.
Rápidamente, en sus movimientos y en el poco tiempo que necesitó, Fischer se fue “quitando” adversarios. Entre ellos los necochenses. Choidi utilizó por primera vez la defensa siciliana variante Najdorf. Fischer no la tuvo fácil y hubo reiteradas amenazas de mate por parte de ambos, aunque Chiodi finalmente claudicó en la 44º jugada.
Bernardos resignó su chance en la jugada 35 y Oscar Sánchez, un niño entonces, perdió en la 22º.
Tablas
Fraile, lo dicho, se lució firmando tablas ante tan consagrado valor mundial. De acuerdo a la crónica de Ecos Diarios, utilizó una defensa siciliana variante del dragón. Fue la última partida en concluir, dándole un tono especial a los momentos decisivos de los 61 movimientos que tuvo, ante la mirada de todos los presentes. Renuente a esos tratos, Fischer acordó ante el necochense las únicas tablas de la noche. Un empate con sabor especial. Fischer se impuso en 18 de los 20 tableros. Los que lograron un histórico éxito fueron Gerardo González, campeón de Mar del Plata entre 1946 y 1949 y otra vez en 1958 y 1959, y Alfredo Pietrobono de la ciudad de Olavarría.///