La hija de César Cinalli habló con Luján Ibarra en la cárcel
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Betiana Cinalli visitó el penal de Batán y estuvo cara a cara con Omar Luján Ibarra, alias “Pechito”, el asesino de su padre
Betiana Cinalli, la hija del productor agrario César Luis Cinalli, estuvo cara a cara con el asesino de su padre. El diálogo se produjo en la cárcel de Batán, donde Omar Luján Ibarra, alias “Pechito”, cumple con la condena de prisión perpetua de la Justicia.
“No te puedo perdonar porque no soy quien para perdonar o no… no soy yo la que te perdone”, le dice la mujer y Luján Ibarra, con los ojos llorosos y sin desaferrarse de la Biblia, pide igual el perdón. “Pido mil disculpas aunque sé que con eso no hago nada, pero estoy dando la cara, y también sé que encontré a Dios que ya me perdonó”, alcanza a balbucear”.
Esto publica el colega Fernando Del Río, en el diario La Capital de Mar del Plata, en relación, al encuentro que mantuvieron la hija del “Loco” Cinalli y Luján Ibarra, en la Unidad Penal Nº 15, de Batán.
Acribillado a balazos
“Como lo hizo entonces vuelve a contar con detalles -por los que se disculpa- cómo fue que mató en aquella noche de invierno a César Cinalli. Narra cómo llegó al campo, cómo esperó en la tranquera y cómo disparó. No una, sino varias veces. Describe el escape, también”, narra el colega marplatense.
“Betiana Cinalli acepta con entereza el trance porque Luján Ibarra solo había hablado ante La Capital, no en el juicio en Necochea. Pero, la verdad de la escena final no es tan importante como la de los hechos anteriores, la que todos desconocen y es en donde se ancla el motivo por el cual Cinalli fue asesinado”.
La hija de Cinalli llegó a la cárcel para estar frente al asesino de su papá y realizó la pregunta obligada, por las que concurrió a ese tan particular sitio: “¿Quién fue el que te pidió que mataras a mi papá?”, pregunta la mujer. Y Luján Ibarra se decide a dar nombres, apellidos, lugares, condiciones, todo ello con una precisión absoluta.
Yo quité una vida por algo sin sentido, fui y maté a una persona con la que yo no tenía ningún problema, no lo puede entender. Me convertí en un asesino”, continúa la nota del diario colega.
Prendería “el ventilador”
Luján Ibarra cumple con la pena de prisión perpetua en la Unidad Nº 15, de Batán, y según se sabe luego de dialogar con la hija de César Cinalli, estaría dispuesto a “prender el ventilador” y dar importantes relevaciones sobre el caso.
“No sé si servirá a la Justicia, pero es todo lo que puedo hacer. Yo hablo con Dios…, cuando estaba internado le dije que no podía ser así, que hay cosas inconclusas que debo aclarar. Yo estuve grave, por una enfermedad hace poco, y entendí que me salvé gracias a Dios y que yo debía hablar. No me importa nada, ahora quiero hablar. Yo quité una vida por algo sin sentido, fui y maté a una persona con la que yo no tenía ningún problema, no lo puede entender. Me convertí en un asesino. Cargo con esto todos los días y si no abrí la boca antes fue porque estuve amenazado. Tengo guardadas las cartas que me mandaban para que no hable”, dice Luján Ibarra.
“Esas amenazas fueron denunciadas en el Departamento Judicial de Necochea, pero fue una causa que, por cuestiones de competencia, no tuvo demasiada trayectoria procesal”, señala la nota del colega Fernando Del Río.
Con prisión perpetua desde junio de 2007
El 25 de junio de 2007, el Tribunal Criminal Oral Nº 1 condenó Omar Remigio Luján Ibarra a la pena de prisión perpetua por el crimen del productor agropecuario de Juan N. Fernández, César Luis Cinalli.
Ibarra es conocido con el apodo de “Pechito” y “Mifle”, y su última ocupación antes de ir a la cárcel era la de alambrador y el domicilio que le dio a la Justicia en su momento es el de calle 89 bis al 3.450 de Necochea.
Los jueces del Tribunal Criminal Oral Nº 1 lo encontraron autor penalmente responsable del delito de “homicidio calificado por alevosía, y por precio o promesa remuneratoria en concurso real, con doble doblemente calificado por el empleo de arma de fuego, en despoblado”.
En la tranquera del campo
Los hechos acontecieron el 14 de julio de 2.005, alrededor de las 22, en jurisdicción de Juan N. Fernández, en la entrada del establecimiento rural “La Victorina”, aproximadamente, a 10 kilómetros del camino de acceso a dicha localidad del interior del distrito.
La víctima del crimen fue el productor agropecuario y piloto del automovilismo zonal César Luis Cinalli, alias “El Loco”, quien recibió varios balazos en distintas partes de su cuerpo.
Los jueces del Tribunal Criminal, Pablo Noel, Luciana Irigoyen Testa y Mario Juliano, dictaron la prisión perpetua para “Pechito” Luján Ibarra, mientras que se pidió a la Fiscalía que se investigue a un grupo de personas por la posible comisión de un delito de “acción pública”. /////
Una trampa mortal que podría tener otro capítulo
¿Se reabre el conmocionante caso ocurrido en 2005?
Quienes tuvieron contacto con César Cinalli y lo conocieron, aseguraban que el hombre dejaba la tranquera de su campo siempre abierta, pero esa trágica noche del 14 de julio de 2005, cuando regresó de Juan N. Fernández, la encontró cerrada con una cadena.
El productor y piloto del automovilismo zonal se bajó de la camioneta para abrirla y apenas puso un pie en la tierra lo acribillaron a balazos. Su cuerpo fue encontrado a tres metros del vehículo.
Cinalli presentaba siete proyectiles, cinco de ellos en la cabeza. Los investigadores en todo momento consideraron que no se trató de un robo y que le tendieron una trampa con el cierre de la tranquera.
A quemarropa
Al productor agropecuario César Cinalli, de 54 años, lo ejecutaron a quemarropa en la entrada de su campo (de unas 100 hectáreas) ubicado a la altura del kilómetro 78 de la ruta 86, a 20 de la localidad de Juan N. Fernández.
Los médicos forenses determinaron que había recibido disparos de dos armas, cinco de un calibre 22 largo en la cabeza, y dos de un revólver calibre 38 en el pecho.
De este último calibre era el revólver que Cinalli siempre llevaba en su camioneta Chevrolet C10, aunque no fue encontrado por la Policía.
El cadáver del productor agrario y piloto del automovilismo zonal lo encontró minutos después Pablo Martín Cinalli, abogado de 28 años y sobrino de la víctima.
Luego de esta presencia de la hija de Cinalli en la cárcel de Batán y el contacto mantenido con el asesino de su padre, ¿se reabre la causa si Luján Ibarra revela información que aún hoy sigue oculta?