La historia de Agustín Cusumano, el seguidor que lleva a La Mona Jiménez tatuado en la piel
Un mecánico tucumano busca que el ídolo del cuarteto conozca los tatuajes que luce en su espalda y pierna, en la previa de un nuevo show en San Miguel de Tucumán.
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Agustín Cusumano tiene 30 años, un taller mecánico en San Miguel de Tucumán y una devoción incondicional por Carlos La Mona Jiménez. El cantante, referente indiscutido del cuarteto, se presenta esta noche en el Palacio de los Deportes, ubicado en la avenida Coronel Suárez 200, dentro del parque 9 de Julio. La apertura de puertas está prevista para las 20.
El fanatismo de Agustín comenzó a los 10 años. A los 14 asistió a su primer recital y, desde entonces, su vínculo con la música del cordobés no dejó de crecer.
Desde la primera vez que lo vi a Carlos y no pude dejar de seguirlo, cada vez fue peor el fanatismo, relató el seguidor.
La pasión llegó al punto de convertir al artista en una marca permanente en su cuerpo. Hace cuatro años, Agustín sumó un tatuaje en su espalda al que ya lucía en una de sus piernas. Sobre esta decisión, explicó:
Es una parte de mi vida que sentía que tenía que llevar en la piel. Me encanta tenerlo, siento orgullo de llevarlo a él, que nos representa a todos los argentinos. Llevó el cuarteto al mundo.
Aunque en su entorno le comentan que está loco por la magnitud de los tatuajes, él asegura que su motivación es genuina. Entre sus canciones preferidas destaca Me desespero, la cual describe como la mejor del repertorio, seguida por Te busco y voy por ti.
Para el evento de esta noche, organizado por Rasuk Producciones, las entradas generales tienen un costo de 85.000 pesos más 12.750 pesos de cargo por servicio, comercializadas a través de Universo Tickets. La organización recordó que el ingreso es mediante entrada digital con código QR y se encuentra prohibido el acceso con mascotas, objetos de vidrio, banderas con palo, reposeras, conservadoras, armas, drones, termos, paraguas y peluches.
Si bien Agustín aún no ha tenido la oportunidad de mostrarle sus tatuajes a La Mona Jiménez en persona, mantiene intacta su pasión. Mientras miles de personas se preparan para el show, él aguarda con la esperanza de que, algún día, el ídolo descubra la marca que lleva en su espalda.