La historia de las clínicas que ya no están
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El remate del edificio de la ex Regional marca el retroceso que ha sufrido la salud privada
Por estos días, se está realizando en forma electrónica la subasta del edificio de la ex Clínica Regional, un establecimiento que fue todo un símbolo de la salud privada en nuestra ciudad, considerando que prestó servicios durante ocho décadas y vio nacer a varias generaciones.
Este final marca el retroceso que ha tenido el sector en lo que respecta a servicios de internación, teniendo en cuenta que, en el ámbito privado, sólo queda la clínica Cruz Azul y, en el área de psiquiatría, la José Ingenieros. No obstante, sí hay que decir que han crecido los institutos médicos, pero solo con consultorios externos y no para internación. Y pensar que, en un momento, Necochea llegó a tener tres clínicas funcionando en forma simultánea…
Como contrapartida, el sector público ha sufrido una gran sobrecarga, principalmente el hospital municipal Dr. Emilio Ferreyra y, en menor medida, el Irurzun de Quequén. Sin embargo, si bien ha crecido considerablemente la demanda, también han aumentado las prestaciones en el Hospital y se ha mejorado en infraestructura, aparatología y en cantidad de profesionales. En parte, gracias a la asociación cooperadora que viene desde hace años remodelando –con el aporte de la comunidad- todos los sectores y comprando moderno equipamiento. También en esta gestión municipal, se sumó el hospital modular que, ayer se puso en funcionamiento, y cuando pase la pandemia se utilizará para ampliar aún más los servicios. En los últimos años, también se está sumando con distintas especialidades el Neropsiquiátrico, que pertenece a la Provincia, y avanza para convertirse en un hospital general.
Párrafo aparte merece el área pediatría porque en este caso no queda otra opción que ir al Hospital Ferreyra, el único servicio que cuenta con guardia para niños, lo que significa que todos los habitantes, con obra social, prepaga o sin cobertura, ante una emergencia deben recurrir al sistema público.
La salud pública se sigue ampliando y la privada, por lo menos en lo que respecta a clínicas, ha decrecido. En algún momento en la historia de la ciudad, llegaron a funcionar tres clínicas a la vez: la Cruz Azul, la Regional y la Atlántica (esta última desaparecida). Aparte de estos servicios, había maternidades que cubrían esta prestación. Por un lado, estaba la maternidad Boldrini, en calle 66 entre 59 y 57, y la clínica de Señoras y Maternidad, propiedad del Dr. Leonardo Aguerre, en 60 y 55, donde hoy se ubica la Aduana.
Una clínica moderna
La clínica Regional comenzó a funcionar en agosto de 1935 en un local de la calle 62, brindando servicios quirúrgicos. Los doctores Elizari Zabalza, Eleazar Seiler, José B. P. Campoamor y Bernardo Leiva conformaron la sociedad constitutiva.
Unos años después, en 1939, se estableció en el edificio de calle 66 Nº 2581, donde llegó a contar en la década del 90 con 44 camas para internación. Allí desarrollaban actividades alrededor de 60 médicos, cubriendo una amplia gama de especialidades.
Fue convertido en policlínico en enero de 1955 y a través del tiempo fue incorporando servicios de importancia y de calidad. El 7 de febrero de 1987 abrió la terapia intensiva y en octubre de 1999 sumó el Centro Materno Infantil. Sin dudarlo, se puede decir que varias generaciones nacieron en esa clínica.
Durante sus últimos años, fue perdiendo prestaciones debido a las dificultades para mantener la clínica y la falta de inversión de nueva aparatología. Entre 2017 y 2018, los exempleados formaron una cooperativa y mantenían abierto el edificio, pero sólo con servicios de enfermería y kinesiología, pero ya no prestaban prestaciones médicas y mucho menos internación. Tiempo después se cerró definitivamente.
En marzo del año pasado, por disposición de la Justicia, la asociación cooperadora del hospital Ferreyra recibió elementos y mobiliario que todavía servían. En julio de 2020, Ecos Diarios informaba que el edificio era blanco de delincuentes y que había sufrido daños, robos y hasta intentos de usurpación.
Ahora está siendo subastado en forma electrónica el 87,5% del edificio y si esto se concreta, seguramente comenzará otra historia en la esquina de 66 y 53.
La Atlántica y el Sanatorio
La Regional se sumó a la lista de clínicas que han desaparecido, entre ellas, la Atlántica y antes, el Sanatorio Necochea.
En la década del noventa cerró la Clínica Privada Atlántica, que funcionaba en calle 77 Nº 464 desde el 9 de junio de 1962 en el local de lo que fuera el hotel Rubí.
El año de inauguración de dicha clínica, coincide también con el cierre del Sanatorio Necochea, que estaba ubicado en calle 61 entre 60 y 62. Funcionaba desde la década del ’30 en una casona, propiedad de la familia Calzada, que tras varias remodelaciones, se la había adaptado como clínica. En 1946, sumaba un servicio de transfusión de sangre y una moderna sala de operaciones.
La sociedad del sanatorio estaba integrada por los siguientes profesionales: Juan Bilbao, José Brun, Faustino Zabala, Israel Burdman, Néstor Montangero, José C. García Landera. También la conformaban los doctores Félix Rassmussen, Horacio Ayrolo, Juan B. Flores, Rodolfo Márquez y Jorge Zabala.
En el Sanatorio Necochea, en septiembre de 1955, se realizó la primera intervención en huesos, que representó un adelanto en la materia.
Finalmente, tras sortear varias dificultades económicas y cambios de directorios, el Sanatorio cerró a fines de 1962.
