La historia de vida del llamado “cura gaucho”
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El padre Hugo Walter Segovia (87), lleva 57 años como sacerdote de la Iglesia Católica. Pero más bien, se lo conoce por su “tono moderado y la palabra justa”. Hace siete años que reside en Necochea
Mario Maruca
Redacción
La grabación de la nota coincidió con la celebración de su cumpleaños número 87. Ese 5 de abril no fue un día más en la vida del padre Hugo Walter Segovia, ya que la emoción por volver a predicar en Mar del Plata se notaba en el brillo de sus ojos.
“Estoy muy emocionado por esta decisión del obispo Gabriel Mestre, es como un volver a vivir para mí, todavía me estoy pellizcando para demostrarme que estoy despierto”, enfatizó.
El teléfono del cura es el modelo viejo y de pequeñas dimensiones, lejos de los aparatos actuales táctiles que son sofisticados y de última tecnología.
A pesar de ello, no deja de sonar y desde Punta Alta (su pueblo natal), Bahía Blanca, Mar del Plata, Miramar y de otros lugares, surgen llamados con motivo del nuevo aniversario de vida de este pastor de la Iglesia.
Esto demuestra la sencillez de Segovia como hombre de voz baja, compromiso permanente, tono sereno y de palabra amigable. El sacerdote no deja de sorprenderse con la cantidad de saludos que recibe en el mismo momento de la charla con Ecos Diarios en la secretaria del Hogar García Landera.
Micaela, Mercedes, el doctor Marcelo Honores, ex intendente de Miramar, Marta, Beatriz y otras personas que lo recuerdan con cariño no dejaron de expresar su reconocimiento en este instante tan particular que vive.
“Estoy bien por suerte, pero los años pasan, pesan y pisan, aunque me siento con ganas de llevar adelante mi trabajo pastoral”, señaló al representante de la Iglesia y muy ligado a la cultura en general.
Vocación de servicio
“Desde chico estuve vinculado con la Iglesia, trabajando en el catecismo y luego estudié Filosofía y Letras en La Plata, a pesar que mi padre me decía que me iba a morir de hambre, pero esta era mi vocación de servicio”, puntualizó Hugo Segovia.
En el día de su cumpleaños, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre presidió la misa en acción de gracias por la vida y el ministerio del padre Hugo Segovia.
La eucaristía fue en la Iglesia Catedral de esa vecina ciudad y también predicó el padre Hugo, acompañado por decenas de fieles creyentes que extrañaban su mensaje de “tono sereno y voz amigable”, como lo han hecho saber quienes más lo conocen en el paso por la vida.
“Es un detalle que la Diócesis de Mar del Plata le debía al padre Segovia que reside en Necochea, pero yo quiero que esté más presente en Mar del Plata”, dijo el obispo Gabriel Mestre.
Cuando el padre Hugo Segovia cumplió 75 años y existió la posibilidad de que se convierta en capellán de Stella Maris, en Mar del Plata, pero por cuestiones internas de la Iglesia, fue enviado a nuestra ciudad.
Reside desde hace siete años en el Hogar García Landera. En ese lugar comparte el Evangelio con el padre Antonio, quien es capellán en el establecimiento y una persona apreciada también por los necochenses.
Los obispos Juan Alberto Puíggari y Antonio Marino hicieron gestiones para que Segovia retorne a su comunidad, pero sin resultados favorables, algo que finalmente consiguió Mestre y lo anunció a principios de marzo pasado.
Enamorado de Cristo
“Me enamoré de la fe y de Cristo, del Evangelio, me ordené de cura hace 57 años, más precisamente, el 23 de julio de 1961”, manifestó con orgullo el cura párroco.
Recordó que “estudié dos años en Roma, Italia, en la Universidad Gregoriana y me recibí en Derecho Canónico. Luego regresé al arzobispado de Bahía Blanca y estuve como secretario general en la curia”.
Agregó que “en el año 1976 (momento especial en la política del país) tuve que alejarme de esa ciudad y recalé en la parroquia de Miramar”, donde también desarrolló una dilatada labor pastoral.
Segovia reconoció que “me aferré mucho a los lugares donde trabajé, siempre estuve disponible para recorrer el camino de llevar la palabra de Dios. Estoy muy conforme con lo que me dio la vida y lo que me pasó es por cómo he sido y las opciones que asumí”.
Consideró que su misión en la tierra es “estar cercano a la gente, como lo indica con sus acciones el Papa Francisco”.
Por eso que muchos que lo conocen a aprecian han dicho que se trata de un “cura gaucho, el que te atiende, te quiere, que siempre ofrece una palabra justa para aliviarnos las penas”.
Entre las acciones desarrolladas y su acercamiento a la cultura, entre 1995 a 2004 fue coordinador de los encuentros de la diócesis marplatense con el mundo del teatro, y de 2002 a 2006, se desempeñó como coordinador del Consejo Municipal de Cultura.