La historia se repite
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Muy de a poco y casi tímidamente, se empieza a hablar otra vez de la temporada de verano. Ya estamos en octubre y se supone que para diciembre tendría que estar todo listo para recibir al turista. Sin embargo, todo indica que nuevamente seguirá todo igual, que no habrá cambios sustanciales, pese a la larga lista de promesas que se vienen escuchando.
Esta semana que pasó en el Concejo Deliberante, finalmente se decidió dar un permiso precario al antiguo concesionario del Zeus para que siga explotando el balneario, es decir, una solución para que no quede cerrado. Hace por lo menos tres años que se viene escuchando que se va a volver a licitar para hacer una obra moderna en la playa, “amigable” y “sustentable”, como se repite una y otra vez, con términos que están de moda. Sin embargo, hace dos años que lo único que se hace es extender la prórroga al concesionario anterior por falta de tiempo, porque no se pusieron de acuerdo el Ejecutivo y Concejo Deliberante o simplemente porque no se trabajó lo suficiente para avanzar en una nueva propuesta. En este caso, no habrá cambios, se seguirá igual, con el mismo servicio de hace años. Con respecto al ex ACA, tampoco se hizo nada, aunque la situación es peor porque no hay un antiguo concesionario que pueda seguir abriendo las puertas de este histórico balneario. La inmensa estructura está en manos de la Municipalidad y, en principio, si no se hace nada estará cerrada durante la temporada o a último momento, como el año pasado, se la otorgarán a alguna entidad para que realice la explotación con un servicio a medias. A esto se suma, que pasan los años y las instalaciones cada vez están más abandonadas y tapadas por la arena. En este caso, tampoco cambió el panorama.
Si miramos enfrente de estos históricos balnearios, nos encontramos con el Casino, donde, pese a las promesas de venta, subasta, construcción de edificios, todo sigue igual o peor.
La peatonal sigue teniendo tres cuadras como hace 30 años y llegado el momento se abrirá la feria de los artesanos y se tratará de mejorar un poco la 85, que está bastante alicaída y con escaso movimiento.
Sin embargo, no es sólo el municipio el responsable. Desde el sector privado, tampoco se ve ningún movimiento que prometa una inversión que cambie algo en la Villa Díaz Vélez, lo que indica que las responsabilidades son compartidas. Siguen los mismos hoteles cerrados o quizás se haya sumado alguno más, como pasa todos los veranos.
A esta situación se suma la incertidumbre por las elecciones que hace que quienes tengan intenciones de abrir un comercio, esperen un poco, lo que hace todo se retrase aún más. También desde el municipio, se espera el proceso electoral para hacer algo y ni hablar, si hay cambio de gobierno, porque no se llegara ni siquiera a hacer la “lavada de cara” de todos los años.
De todas maneras, y más allá del estancamiento general que atraviesa la ciudad, la temporada siempre genera buenas expectativas porque para muchas familias, significa la posibilidad de incrementar sus ingresos a partir de algún emprendimiento propio o de conseguir trabajo por la temporada. Además, del sol, la playa y la llegada de turistas, genera otro ambiente que es agradable disfrutarlo, después de un invierno tan largo.
A poco más de dos meses del inicio de la temporada, en la medida que se pueda, es el momento de empezar a trabajar, tanto desde el sector público como desde el privado, en alguna nueva propuesta. Si bien ya es tarde para hacer cambios profundos, siempre queda tiempo para intentar superar, aunque sea a la temporada anterior y empezar, de a poco, a construir un proyecto de largo plazo.