La huerta “Tierra y Libertad” cumple un rol comunitario en el Barrio “Titanic” en Quequén
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/10/huerta-2.jpg)
Es abierta al público y los interesados pueden visitarla para conocer las tareas que realizan en el predio
En el barrio «Titanic» en Quequén, en la intersección de calles 532 y 545, funciona hace dos años aproximadamente la huerta comunitaria “Tierra y Libertad”, integrada por siete personas, cuyo objetivo es producir y autogestionarse las verduras para consumo propio, teniendo las puertas abiertas al público y puedan conocer las tareas que realizan en el predio.
La idea es repartir equitativamente la producción de acuerdo al trabajo realizado.
El grupo es activo y dinámico por lo que organizan jornadas de trabajo todos los sábados, de 11 a 16.
Lucio Marín, uno de los integrantes expresó a Ecos Diarios que “los que formamos parte de esta huerta somos vecinos del barrio y mantenemos este espacio con esfuerzo, dedicación, paz y armonía”.
El grupo ha recibido un gran apoyo del INTA con respecto al suministro de semillas.
A propósito, Marín destacó que “en este momento estamos cosechando habas, acelga, lechuga, arvejas, espinaca”, y al mismo tiempo se mostró expectante ya que “se viene la temporada más productiva con tomates, zapallo, choclo, berenjenas, brócoli, repollo, etc”.
En el predio también desarrollan talleres de huerta entre las 11 y las 16, los días sábado, donde cada uno aporta algo para la comida y almuerzan todos juntos.
En este sentido, Lucio aseguró que “la huerta comunitaria también tiene como objetivo repartir equitativamente la producción de acuerdo al trabajo realizado, siendo nuestros recursos imprescindibles: la tierra, el agua y la voluntad”.
Asimismo, recalcó que todo aquel que quiera conocer la huerta está invitado, “pueden meter las manos en la tierra, mostrarles lo que hacemos y la verdura se reparte, es decir que, si esa persona colaboró en la huerta, se reparte lo que haya para cosechar y se lo lleva”.
Sus integrantes no sólo están los sábados, sino también los martes de 11 a 14 y jueves de 14 a 17.
También brindan jornadas de trabajo en algunas casas donde también realizan comidas a la olla.
Venta
Marin recordó que este proyecto surgió por la necesidad de acceder a la soberanía alimentaria, la cual creen que debe ser un derecho, por la vulneración del derecho a la alimentación que ven que padecen día a día las familias, sumado a la dificultad de acceder a la tierra, al trabajo, incluso a la vivienda digna, a la recreación y a la educación.
En un primer momento surgió la Red de Huertas Familiares, cuyo objetivo era construir a partir de la solidaridad entre vecinos y el voluntariado, compartiendo saberes y recursos, realizando de manera itinerante jornadas de trabajo en las casas de los vecinos.
“La red barrial surgió por impulso de nenes del barrio, construyéndose huertas en las casas, fueron entre 7 y 8, de las cuales algunas siguen estando y otras no, siendo el objetivo que cada uno pueda abastecerse”, recordó Lucio.
Luego, el proyecto continuó y derivó en una huerta comunitaria de 500 metros cuadrados que es lo que hoy persiste y la red sigue existiendo.
En cuanto a la venta, sus integrantes mencionaron que actualmente sólo tienen lechuga y plantines, y el resto de la producción sirve para consumo.
“Con esta huerta generamos puestos de trabajo para nosotros mismos”, dijo y aseguró que todo este trabajo genera esfuerzo y dedicación, tanto para la siembra, y el cuidado que requieren las verduras.