La identidad se moldea y se enriquece con el tiempo
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La idiosincrasia del necochense, una suma de fortalezas, voluntades y muchas contradicciones
Alejandra Fernández
Redacción
Para muchos es una marca registrada, aunque ser nacido y criado en la ciudad no son atributos exclusivos para ser considerado necochense porque también lo son aquellos que eligieron este lugar para vivir, y aunque al principio les costó habituarse, terminaronn adoptando nuestra idiosincrasia, ese algo que nos hace únicos.
Resulta interesante saber cómo nos ven los de afuera porque si consultamos a alguien proveniente de una localidad del interior del distrito, manifiesta con orgullo ser fernandense o dulcense, pero no se reconoce necochense, porque para serlo hay que compartir un conjunto de ideas, costumbres y valores de las que tampoco nos hacemos cargo y, al parecer, es uno de los rasgos que nos identifica, somos lo que criticamos.
Las generalizaciones no son buenas, pero, gran parte de la gente tiende a hablar del otro como si no formara parte del conjunto; nos quejamos mucho y hacemos poco; queremos que la ciudad se posicione como destino turístico y nos “molestan” que vengan a veranear porque nos sacan de nuestra calma pueblerina, hay que hacer cola en todos lados, nos altera el ruido y somos muy receptivos con el turista.
Somos muy contradictorios porque vemos en el otro lo que nos disgusta de nosotros mismos e insistimos sobre lo mismo, una y otra vez. Porque no se es un verdadero necochense si al menos una vez fue a dar la vuelta “al perro” al parque un domingo por la tarde o a pasear por la Peatonal y luego señalar que no hay nada para ver. No amamos ni defendemos lo nuestro.
Orígenes
Por nuestro comportamiento pareciera que no amamos ni defendemos lo nuestro pero en también hay quienes pecan de soberbios y engreídos olvidando que esta ciudad no nació al amparo de apellidos patricios, si no que se forjó con gente de trabajo que pudo prosperar y, en lugar de sentirnos orgullosos de nuestros antecesores, actuamos como si los desconociéramos.
Estamos en un lugar privilegiado por la naturaleza, la gente de otras ciudades valora el verde, el aire puro, las playas, el río y nosotros le damos a la espalda. En algún punto de nuestro ADN hay una parte conservadora que nos hace poco receptivos y, aunque estamos todo el invierno esperando la temporada, después renegamos porque hay turistas por todos lados, molesta el calor, si hay sol anunciamos lluvia; si la playa está espléndida anunciamos que se va a dar vuelta el viento. Lo hacemos todo el tiempo y no nos damos cuenta…
Por algún motivo, que supera este análisis, todo lo de afuera es mejor y consideramos que traspasando los límites del partido se rompe el hechizo que nos condena a ser grises, y dijo grises, ni blancos ni negros.
Aunque también hay que señalar que la ciudad tiene mucha gente creativa y con ganas de hacer cosas, tanto en el ámbito de la cultura como en el comercio, generando nuevas propuestas en los más diversos ámbitos y logran hacer frente al “no va a funcionar” que flota en el aire.
En su espectáculo “El pequeño necochense ilustrado”, en tono de humor Marcela García Loyoy señala varias de las características que nos identifican, modismos y costumbres y quizá, riéndonos de nosotros mismos, haciéndolas visibles, sea uno camino para modificar algo de lo que nos impide crecer como sociedad.
Pueblo grande
“Somos una comunidad que cree que vive en una gran ciudad, pero sus habitantes se comportan como de pueblo”, afirmó Paula, de 27 años, que por motivos laborales ha visitado otras localidades de la provincia donde pudo palpar el orgullo de los habitantes por su tierra natal.
En referencia a la identidad, la licenciada en Psicología, Sandra Altolaguirre, expresó que “es el conjunto de rasgos propios de un individuo o una comunidad que se construye, se forma, se moldea y se enriquece a través del tiempo”.
Y en su opinión, la sociedad necochense es bastante cerrada y conservadora por lo que le cuesta adaptarse a los cambios, “somos bastante prejuiciosos y quejosos”, expresó.
Todos coincidimos que queremos que la ciudad crezca y se embellezca, que la sociedad evolucione en todos los ámbitos, y para ello es necesario que nos hagamos responsables de las cosas que hacemos, “si la playa está sucia, preguntarnos si nosotros la cuidamos; decimos que poca gente va al teatro, y ¿nosotros vamos?”, planteó la profesional.
En contrapartida a todos estos aspectos que contienen una apreciación negativa, también es cada vez mayor el número de habitantes, sin distinciones de edad, que se manifiestan como amantes de la naturaleza, disfrutan de las actividades al aire libre, hay otros apasionados por las playas, el parque o el río y no pierden oportunidad de practicar deportes acuáticos, correr o hacer caminatas.
Por todos lados es posible ver a las familias compartiendo un día de esparcimiento, y es posible apreciar que ciertos hábitos van cambiando porque hay grupos que saben aprovechar y valoran cada uno de estos lugares, asimismo Altolaguirre puntualizó que “nos destacamos por ser solidarios, acompañando y apoyando desde el corazón cuando hay algún evento para colaborar”.
A modo de ejemplo se pueden mencionar la carrera Actitud Solidaria, que año a año suma más competidores y gente se acerca a colaborar con el hospital; y en idéntico sentido se comportan los artistas cuando se los convoca para un festival a beneficio de alguna entidad local. En cada uno de los casos todos aportan su granito de arena y generan energías positivas en el entorno.
No es un detalle menor que una comunidad tengo ese alto grado de compromiso ante las necesidades del otro, sea una institución pública o un particular. Por eso resultaría beneficioso observar cómo actuamos ante determinadas situaciones, no mirar tanto al otro para empezar el cambio desde uno mismo y disfrutar de todo lo que tenemos.///
Elegirla como
Un proyecto de vida
En la actualidad Necochea, tendrá unos 100.000 habitantes, y esta cifra está integrada por personas que la eligieron por sus bondades naturales, la tranquilidad y la vida sana. Provenientes de diferentes puntos del país se establecieron aquí y echaron raíces. En algunos casos la conocieron en calidad de turistas, como Fabio Palumbo y su esposa, que hace cinco años dejaron el Conurbano para desarrollar su proyecto de vida familiar.
La eligieron para dejar el ritmo que impone la Capital y por el entorno natural, Fabio es docente de Filosofía y su esposa es reikista y están abocados a dar cursos y talleres de terapias alternativas.
Consultado acerca de cómo fue la adaptación a nuestro medio, Palumbo manifestó que “no me gusta generalizar y mi conclusión, partiendo de lo bueno, es que encontramos mucha gente que no nos cerró la puerta por venir de afuera, aunque también hubo quienes nos miraron con recelo por ser porteños”.
Dicta clases en escuelas de nuestra ciudad y del interior del distrito lo que le ha permitido conocer mucha gente y destacó que “hay cosas muy lindas, dignas de atenderse como la tranquilidad que aún tenemos porque podemos movernos con cierta tranquilidad, ir a caminar por el parque o la playa”.
En otro tramo de la conversación el docente hizo mención a que no le agrada la “conurbanización de Necochea”, en referencia a que se quiere imitar el estilo de vida de zonas marginales de Buenos Aires, donde prolifera el alcohol, droga, el desprecio por lo nuestro, la basura en las calles y la queja y malhumor permanente.
A su entender la mejor actitud es amar lo propio como hacen en otros distritos y afirmó que “estoy amando Necochea a pesar de los necochenses que se autoflagelan comparándose con otras ciudades”.
Prosperidad
Recuerda con claridad la ciudad próspera que conoció cuando venía a veranear y ahora nota el decaimiento, “creo que es falta de amor a lo nuestro o que hay grupos más conservadores que no le interesa que venga el turismo”, sostuvo.
Desde su lugar trata de poner lo mejor para que los jóvenes estudiantes empiecen a valorar su ciudad y aspira que “haya una visión en grande para que el turista vuelva y tenga ganas de volver”.
Por su parte, Marina se radicó en nuestra ciudad hace unos 20 años y no le resultó fácil insertarse, y entiende que es una comunidad cerrada, “no te incluyen y estás en permanente observación”, dijo.
Proveniente de La Plata, le costó cierto tiempo “encajar” porque culturalmente somos muy distintos a su lugar de origen y en ese sentido mencionó que “tenía mucha importancia la mirada del otro, mostrar lo que tienen”.
Al igual que Palumbo, se desempeña en el ámbito docente y entiende que su profesión y la de su ex marido, le posibilitó establecer vínculos más pronto. Los cambios fueron muchos, sobre todo al llegar desde una ciudad grande, “me llamó la atención el conocimiento de la vida del otro o que la gente esté sentada en el parque o en el auto mirando pasar a los otros”.
Sello
Nuestra forma de hablar también es un sello distintivo, tenemos cierta tendencia a apurar la parte final de las frases, generando cierto cantito así como también resultaban llamativos algunos términos ya en desuso como decir championes a las zapatillas; masitas a las galletitas; vaqueros a los jeans o haragán al escurridor de piso, entre muchos otros.
Por su parte, el escritor Antonio Alberto Pereyra es quien mejor sintetiza nuestra identidad y manifestó que “influenciados notoriamente por el río de aguas cristalinas que desemboca en nuestro mar, por la amplias playas y el rio dorado de nuestros trigales; los necochenses somos amantes de la naturaleza que nos da amplitud para aceptar las diversidades, solidaridad para ayudar a quienes necesiten y la generosidad necesaria para fortalecer a las instituciones intermedias”.
Para finalizar diciendo que “tenemos la fortaleza que emana del mar y la voluntad inquebrantable del pescador y del arriero, reflejo fiel de nuestra idiosincrasia. Somos perseverantes y trabajadores, visionarios y creativos. Es esta creatividad la que hace que el arte se manifieste permanentemente en nuestras acciones con un poder de resiliencia que nos hace levantarnos de mil caídas y mantener viva la esperanza”.