La Iglesia busca conectarse con jóvenes
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Nuevas generaciones de párrocos utilizan a Internet para atraer fieles
Las nuevas generaciones de párrocos que ya ejercen hace algún tiempo, como así también las que vendrán en el futuro, son y serán las encargadas de continuar adaptando la comunicación de la Iglesia a las necesidades de los fieles católicos y de los tiempos que corren, con el desafío también de sumar a través de la tecnología a personas que quizá de otra manera no se hubiesen acercado o que, por algún motivo, no pueden estar físicamente en los templos religiosos al momento de las misas.
Dos ejemplos de lo que se puede lograr cuando se aprovecha la tecnología para ampliar las fronteras físicas de la Iglesia son Mario Fernández y Gonzalo Domench, que potenciaron su interacción con internet durante los días de restricciones por la pandemia del Covid y hoy, ya más desconectados, eligen seguir sosteniendo alguna práctica de esos tiempos pero sin que eso les reste tiempo de lo que consideran realmente importante.
Es válido destacar que ambos ya nacieron en la era de las comunicaciones más dinámicas y fueron creciendo con el avance tecnológico de la telefonía celular y la velocidad cada vez más creciente de internet en el país.
Por eso, si bien ninguno de los dos se considera súper fanático de las redes sociales, es algo que está con ellos desde que se iniciaron y han hecho su aporte para adaptar la evangelización a ese mundo virtual cuando lo consideraron necesario.
Cuestión de edad
“Tiene que ver con la edad que tenemos. Yo tengo 33 años y soy hijo de esta generación millennial y no lo tomo como un gran descubrimiento, sino que uso redes desde siempre”, explicó el quequenense Gonzalo Domench que está como sacerdote en Santa Teresita desde hace un año.
“No nació en mí como ese deseo tremendo de evangelizar, sino que estaba en la Catedral de Mar del Plata, aburrido, y me empecé a meter en Tik Tok. Ahí me di cuenta que podía llegar a más gente y lo empecé a tomar más en serio. Sin embargo duró lo que duró la pandemia y hoy es muy poco lo que subo y el tiempo que le dedico a las redes”, reconoció.
También remarcó que “las redes demandan mucho tiempo” e incluso dijo que hasta le da “un poco de vergüenza” que lo reconozcan por sus divertidos videos en Tik Tok durante esos largos meses de cuarentena.
“Cuando empecé a grabar TikTok estaba en la Catedral, vivía con el Obispo y otros curas, así que se divertían y me alentaban a hacerlo. Cuando vine a Necochea y empecé a trabajar con la parroquia, abandoné un montón las redes sociales, hasta que el propio Obsipo fue quien me llamó para que grabe algunos videítos específicos. Hasta hoy sigo grabando cuando me lo piden, así que no solo se lo tomaron bien sino que lo usan como herramienta”, explicó.
A otro público
“En mi caso, ya anterior a la pandemia, en la parroquia teníamos la intención de empezar a transmitir en Facebook, pero no se daba y como no estaba la necesidad, lo íbamos pateando para adelante. Con la pandemia empezaron las transmisiones para llegar a un montón de hogares con una palabra de aliento y también, desde un punto de vista más egoísta, para sentirnos un poco acompañados, porque en la vida pastoral uno está acostumbrado a estar siempre con gente”, explicó Mario Fernández, sacerdote marplatense que está al frente de la parroquia Nuestra Señora de La Merced, en Quequén.
Durante la pandemia, Mario también empezó a hacer videos diarios para el canal de YouTube de la parroquia, los cuales duran menos de diez minutos pero tienen un trabajo de producción que demanda alrededor de una hora por cada uno. Allí comparte reflexiones diarias, lo cual sostiene hasta el día de hoy, a pesar de que le cuesta un poco más por la falta de tiempo. Estos videos con reflexiones han tenido una muy buena aceptación entre la comunidad de La Merced.
“Es lindo cuando la gente va y dice que le gusta, porque uno se alienta un poquito más a hacerlo, pero lleva su tiempo y uno tiene que priorizar la atención pastoral ordinaria. De todas maneras, la realidad es que lo hago porque me gusta y porque llegás a un montón de gente de otra manera”, continuó diciendo Fernández, que tiene claro que su público es diferente al de Gonzalo Domench, más adulto, y por eso se enfoca más en Facebook. Esta plataforma no solo la posibilidad de transmitir en vivo sino que además la grabación queda guardada y la gente que no pudo verla en tiempo real, lo puede hacer más tarde. En cambio, los videos de YouTube, con una producción bastante mayor, están pensados para un público mucho más general.
Sin duda, la tecnología se va metiendo cada día más en la labor de los párrocos y es bueno que no haya resistencia ni de parte de ellos, ni de la comunidad religiosa, ni de la cúpula de la Iglesia, comenzando por el propio Papa Francisco, quien también demuestra ser un activo usuario de Twitter.///