La imagen le ganó a la palabra
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Las nuevas tecnologías han impactado de una manera tan sustancial que han modificado la mayoría de los aspectos de la vida en comunidad. Uno de ellos es el de la comunicación política, las relaciones del elector con el candidato y las motivaciones del voto. Aquellos que esperan o pretenden que una campaña política sea la misma que hace unas décadas quedarán con la frustración porque no sucederá, porque la imagen reemplazó a la palabra, porque ya no se habla tanto y se escucha más y porque no importan tanto las propuestas del candidato sino las emociones que despiertan en el elector. El mundo de la comunicación política cambió y sin hacer juicio de valor sobre una u otra forma hoy la que impera es la que en nuestro país el macrismo supo instalar a tal punto que no sólo el radicalismo sino también el peronismo ha salido a imitarlo.
Incluso el gurú Durán Barba no ha tenido problema en asegurar que hay que hacer a un lado «las palabras que transmiten ideas» para aludir a «las imágenes que transmiten sentimientos».
Hoy el candidato busca más generar confianza y empatía en el elector que convencerlo a través de una idea y así es como las redes sociales se inundan de candidatos sonrientes, que toman mate en las casas de los vecinos, tocan timbre y abrazan, en vez de desarrollar una idea sobre qué hacer en temas claves para la ciudad. Esto no significan que no la tangan lo que decimos que hoy no intentan comunicarla. Durante la campaña el único objetivo es juntar votos, ganar la elección, la campaña es un mecanismo legítimo para ocupar posiciones de poder, de representación pública, el momento del debate de ideas vendrá en otro momento.
Nuestra ciudad no ha quedado ajena a este fenómeno de época, caracterizada por una sociedad hiper informada a través de las distintas plataformas de comunicación existentes y con una cercanía al candidato brindada por la pantalla del celular permanentemente. Pero no sólo los electores sino también los candidatos tienen una información sobre aquellos como nunca, hay una comunicación que cambió completamente , por eso tal vez ( por el riesgo de la cercanía y el ida y vuelta) ya ningún candidato habla mucho, ni promete nada, solo escucha, sonríe y abraza.
Todos los candidatos a concejales de nuestro distrito parecen haber entendido los nuevos tiempos y salieron a timbrear, poco se exponen con ideas y propuestas y se dedican a “escuchar al vecino” y así lo hacen saber en las redes sociales.
“Claro que no descartamos los actos pero ya no tienen que ver con la liturgia de bombos y banderas sino con otro tipo de propuesta”, señalo un dirigente kirchnerista .
“Eso lo aprendimos y copiamos de Cambiemos , el electorado ya no quiere escuchar grandes discursos sino hablar mano a mano con el candidato o dirigente sobre los temas que le importan y le afectan a su vida cotidiana”, dijo el kirchnerista.
En el caso de las visitas de los candidatos o dirigentes de Cambiemos, tampoco fueron en el marco de actos tradicionales sino de recorridas a instituciones o reuniones con vecinos.
Y en el caso del oficialismo local evitará que llegue algún dirigente nacional ya que sus candidatos y referentes dijeron públicamente que apelarán al corte de boleta.
Y así sería durante toda la campaña salvo alguna actividad de cierre.
El riesgo de que las campañas se vacíen de contenido y se personalicen tanto es que se conviertan en un derrotero de acusaciones de índole personal que nada suma a la construcción de una democracia donde se valoren y respeten las diferencias. Y donde el debate ponga el foco en las ideas y no en la vida personal de cada candidato.
Hay temas que los concejales deberán atender en el corto plazo como la instalación o no del mercado de cadena corta (MICC), la implementación de la tasa portuaria, qué hacer con el edificio del Casino, si aprobarán o no el presupuesto municipal 2018 (debería ser enviado al Concejo Deliberante antes de fin de mes), concesiones, entre otros. Pero estos asuntos como otros están fuera de la campaña.
En el pasado, el candidato de la tarima y la retórica se limitaba a hablar, a pronunciar discursos incendiarios y emotivos. Hoy día, lo que predomina son los que hablan poco y escuchan mucho. En otras palabras, los mensajes largos y complejos han dejado el lugar a los mensajes cortos, simples y sencillos. Claro que las campañas de propuestas y compromisos siguen siendo demandas cotidianas por parte, principalmente, de los observadores y críticos de la “nueva política” y por ciudadanos más acostumbrados a la confrontación de ideas pero, dicen los expertos en marketing político, que son poco útiles para obtener el apoyo mayoritario de los votantes, ya que “las personas no votan necesariamente por el plan de gobierno o la plataforma programática sino por la confianza, credibilidad y cercanía que despierta la conexión emocional de los votantes hacia un candidato”.
En este nuevo paradigma donde gana la imagen por sobre la palabra estaríamos vaciando a las campañas electorales del debate político de ideas, el que de cualquier forma estamos seguro no desaparecerá y se dará en algún momento porque es la razón de ser de toda democracia.
Por María D. González
Redacción