La inflación condiciona las obras públicas
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A lo largo de las últimas gestiones al frente del municipio, salvo pocas excepciones, son contadas las obras públicas que con fondos de la Nación o la Provincia se han hecho realidad.
Hay varios argumentos o causales de esta cadena de promesas incumplidas, pero en las últimas licitaciones ha aparecido un nuevo elemento, que empieza a condicionar la puesta en marcha de los proyectos: la constante inflación, que en los meses de este año ha orillado el 4 % mensual.
En las recientes aperturas de los sobres con ofertas para las remodelaciones que se pretenden hacer en las avenidas 2 y 502, las propuestas superaron en un 20% al presupuesto oficial, lo que obliga al municipio a reducir sus pretensiones en cuanto al proyecto; intentar el envío de más fondos; poner dinero de sus exhaustas arcas o finalmente resignarse y que la obra no se haga.
El problema radica en que el proceso licitatorio, siempre que haya oferentes y no se vuelva a tener que licitar la obra, demora varios meses. Y en ese periodo la galopante inflación lima el presupuesto.
La pregunta clave que surge es ¿Por qué no se tiene en cuenta ese supuesto en el presupuesto a sabiendas de esto? Y la respuesta es que en la mayoría de los casos el costo estimado es por el mismo Gobierno central, que es el que debería detener el proceso inflacionario.
Tal vez en la aceleración de los distintos pasos legales de la licitación se pueda encontrar una fórmula para ganarle terreno a la constante suba de precios. Otra solución parece no haber por ahora.
Un sinnúmero de obras han quedado últimamente en proyectos o arrancaron y no se terminaron. El natatorio en Quequén y la calle 531 son dos ejemplos. Claro que la no concreción, aunque en menor medida por la dimensión de las obras pero sumamente útiles para el lugar, también ha alcanzado a las localidades del distrito. Las plantas depuradoras en Juan N. Fernández, prometidas durante el gobierno de Facundo López, son muestras en ese sentido.
Por otro lado, el pasado 30 de marzo quedó desierta de ofertas la licitación que lanzara Vialidad provincial para la mejora integral del puente Dardo Rocha. El este caso el presupuesto planteado ni siquiera entusiasmó a una sola empresa constructora. Y no hay novedades de un nuevo llamado. Es así que el puente, que necesita un arreglo urgente, se seguirá deteriorando a grandes pasos.
Más anuncios que realidades
Detrás de cada obra de importante valor o necesidad, además de las tratativas y pedidos municipales que suelen venir desde hace varias décadas, aparecen rimbombantes anuncios y hasta actos con exagerada parafernalia, en la cual los gobernantes juegan sus fichas políticas y entusiasman a los ciudadanos en vano.
La mala costumbre cobra mayor realidad en los años electorales, como en el actual, en el que dirigentes de la oposición vienen difundiendo supuestas obras. Y lo hacen para atribuirse méritos propios y dejar desairado al Ejecutivo.
Detrás de este escenario “de cotillón” y de los anunciadores oportunistas que luego no se hacen cargo cuando las obras no aparecen, hay una población que se siente cada vez más defraudada y preocupada por el progreso que nunca llega.
En la vorágine de obras sumamente necesarias y no concretadas, aparece como el máximo exponente la planta de tratamiento de los residuos cloacales, incluyendo el detonado caño que atraviesa el lecho del río y que traslada hacia Quequén los desechos. Una vieja deuda de varias administraciones de la comuna, matizada con un sinnúmero de promesas de varias gobernaciones a esta parte.///