“La infraestructura es uno de condicionantes del crecimiento”

Flavio Gavarrino mencionó las limitaciones que existen en cuanto a la energía eléctrica, la comunicación y el transporte. Habló de la necesidad de fortalecer el entramado social para buscar acuerdos
Julieta Moreno
Redacción
“La infraestructura de la ciudad es uno de los principales condicionantes que tenemos para desarrollarnos”, opinó Flavio Gavarrino, al referirse a las posibilidades de crecimiento y mencionó la energía eléctrica, el agua, las vías de comunicación, el transporte, entre otros los servicios que le ponen un techo a la ciudad.
Flavio Gavarrino nació en Necochea, pero al terminar el secundario se fue a vivir a La Plata, donde vivió 10 años. Allí se recibió de bioquímico y ejerció siete años la docencia universitaria. La crisis que se vivía antes del 2001 lo obligó a pensar en la posibilidad de volver a su ciudad, además su esposa estaba embarazada y le gustaba el entorno natural y la mayor seguridad que brindaba Necochea. Así fue como regresó para trabajar en el laboratorio de su familia, donde se desempeña desde hace 19 años.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad e hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el entramado social para buscar acuerdos en distintos temas. Mencionó a la educación y al trabajo, como las dos grandes problemáticas en las que hay que avanzar para construir otra sociedad.
Comunicación, afinidad y acuerdo
“A Necochea la veo como si fuera individuos aislados”, analizó Gavarrino, aunque reconoció que hay algunos fenómenos particulares en los que se puede notar un entramado social que no termina de integrarse. Entre ellos, se refirió al trabajo de la asociación cooperadora del Hospital, el movimiento de Actitud Solidaria y los socios del Centro Cultural. Sin embargo, para él, “hay algo que falta día a día”, que lo ve en el centro, en los comercios, en su laboratorio, y es que “la comunicación no termina de establecerse y eso impacta directamente en la afinidad que hay entre la gente y en el nivel de acuerdo que se puede alcanzar”.
“Mientras nos falte como necochenses, comunicación, afinidad y acuerdo, tenemos un techo en los acuerdos a los que podemos llegar”, destacó Gavarrino, al tiempo que explicó que no nos comunicamos como debiéramos y no tenemos demasiada afinidad con el otro.
Entre los primeros acuerdos que tenemos que alcanzar como sociedad, mencionó decir más la verdad. En este sentido, explicó que la comunicación se complejizó y no terminamos de decir lo que pensamos por una u otra razón.
“Me acuerdo que cuando era chico una vez saqué un caramelo de un kiosco como un juego y se lo conté a mi mamá y ella me dijo que no estaba bien y me hizo devolverlo; el kiosquero me agradeció y me dijo que me entendía. Ese tipo de sencillez frente a la verdad es la que hoy no encuentro”.
Siguiendo con su argumento, señaló: “Nos confesamos preocupados por la situación económica y, sin embargo, hace no menos de 30 años que vivimos con el 20 o 30 por ciento de compatriotas en la pobreza, ¿entonces cómo es que nos preocupa?”.
“Si la sociedad no hace un desemascaramiento y no empieza a hablar un poco más con la verdad, los líderes políticos están forzados a hablar con parte de la verdad y entonces después nos encontramos con elecciones como éstas, donde hay varios candidatos, pero no se discuten planes de gobierno”.
En este aspecto, insistió en darnos la oportunidad de saber qué piensa el otro, escucharlo para entenderlo y no para rebatirlo. “Hay que encontrar una síntesis, la realidad no es de uno ni de otro, pero tenemos que estar todos”, agregó dando cuenta de la necesidad de hablar con la verdad y no cerrarnos, a fin de avanzar en la búsqueda de consensos tanto a nivel país como en la ciudad.
Educación y trabajo
Entre los temas que le preocupan, mencionó “aquellas que le dan dignidad a la persona”: educación y trabajo. “Nunca la sociedad se puede olvidar de la justicia, la seguridad y la salud, pero si no le podemos dar a los jóvenes y a las personas más grandes, un trabajo y una educación que le sirva para su desarrollo, es un problema”.
Para Gavarrino, hay que generar herramientas que multipliquen el trabajo y, en este aspecto, consideró que Necochea está muy mal, a excepción de algunos nichos puntuales, como las actividades vinculadas al Puerto y al campo. Sin embargo, advirtió que, en el rubro de servicios y comercios, hay poca demanda, escaso movimiento y, por ende, “no son sectores donde se estén generando empleos sino al contrario, se están perdiendo puestos”.
“Los gobiernos nacional, provincial y municipal deberían ser generadores de trabajo y ocuparse que las personas que están recibiendo asistencia, que está bien que la reciban, reciban también una capacitación verdadera para que al mismo tiempo que cobran el subsidio la persona se vaya transformando”.
Con respecto a las responsabilidades, señalo que “el ciudadano debiera tomar su responsabilidad, aunque sea inquietándose un poco más por lo que nos pasa como sociedad” y aclaró que se incluye. No obstante, consideró que la responsabilidad de los dirigentes políticos “es tremendamente clara” y opinó que “son un poco víctimas, pero también victimarios”.
“La persona que se acerca a la política en cualquier momento de su vida lo hace con vocación de servicio, pero llega a una corporación donde, en determinado momento, te dicen te llegó la hora de ocupar la silla verde, de ponerte el saco azul, usar el celular amarillo y caminar en este sentido. La persona con buena voluntad se ve atrapado en esta corporación y seducido también por los privilegios de la clase política y ahí de a poquito se va transformando en victimario”.
Falta de infraestructura
Sobre la infraestructura de la ciudad, opinó que “es uno de los principales condicionantes que tenemos para desarrollarnos”. A modo de ejemplo, mencionó el estado de las calles que, para el resume toda la problemática. No obstante, agregó que “tampoco funcionan bien los celulares, tenemos tres compañías y se saturan en una ciudad de 80.000 habitantes; tenemos un servicio eléctrico bueno, pero si pensáramos en un desarrollo industrial, estamos sonados, se necesitaría más potencia eléctrica que no la tenemos; las aerolíneas vienen y dejan de venir y los colectivos se prenden fuego porque hay una sola compañía”.
En otro tramo, se refirió al servicio del agua corriente e indicó que le parece un “contrasentido” que sea gratuito y agregó que en algún momento se va a tener que terminar. “Es difícil que el municipio se tenga que hacer cargo de toda la reparación, mantenimiento y de la seguridad del agua”, argumentó. A su entender, no necesariamente debería ser arancelado el servicio, pero cree que había que hacer alguna corrección en lo que se cobra o poner una tasa al consumo.
En este sentido, insistió en los servicios básicos tenemos “una limitante para el crecimiento”.
Sobre el Intendente
Con respecto a la gestión del intendente Facundo López, aseguró que no tiene “ninguna duda que Facundo –a quien conoce porque es colega- se acercó a la política con vocación de servicio”.
“Esperaba quizás una gestión más vecinalista y creo que faltó ampliar las mesas de consenso, que creo que es una de las grandes deudas de la Provincia en general”, opinó.
“La impresión que tengo es que él ha querido hacer las cosas mucho mejor de lo que han salido porque conozco su gran capacidad de trabajo que ya se notaba desde que era muy joven, horas y horas de trabajo interminables y eso me hacía pensar que iba a capitalizar, sobre todo con el contacto de las entidades intermedias”.
Para terminar, se mostró optimista en el futuro porque confía mucho en las generaciones que vienen. “Creo que todavía no terminamos de decodificar a los jóvenes”, aseguró, dando cuenta de los cambios culturales y sociales que se avizoran, a partir de cómo piensan y se relacionan los más chicos.
Trasladar oficinas municipales al Casino
“Recuerdo el Casino de dos pisos, el teatro funcionando a full, el restoran con la pileta”, dijo Flavio Gavarrino, con cierta nostalgia, al pensar lo que significó esa estructura para la ciudad, que hoy está tan deteriorada.
Sin embargo, consideró que ya hay que darle un uso y propuso que se trasladen al edificio gran parte de las oficinas municipales. Al mismo tiempo, indicó que el teatro se debería recuperar para actividades propias del municipio y también para propuestas privadas, que incluso le darían vida durante la temporada. “Habría que buscar la manera para que sea un ente autogestionado, separado de la Dirección de Cultura, buscando la rentabilidad”, agregó con relación al auditórium.
“El Casino es un lugar espectacular, pero no creo que sea un lugar para un hotel cinco estrellas porque si para utilizar ese hotel, hay que atravesar los accesos y las calles como están, me hace dudar si la ciudad está preparada para ese tipo de público”.
En principio, no se mostró de acuerdo con que se venda la estructura porque cree que todavía hay mucha necesidad de uso propio. “Creo que hay buscar la manera para que se utilice en beneficio del vecino”.
Por la preservación
Con respecto al parque Miguel Lillo, señaló que, si se toma la decisión de autorizar intervenciones dentro del parque, tiene dudas acerca de los controles, teniendo en cuenta las experiencias de concesiones que hemos tenido en distintos sectores de la ciudad. “El control no es tan fácil de ejercer, a veces sucede por amiguismo o simplemente por incompetencia”.
Por tal motivo, cree que por ahora habría que tomar una actitud preservacionista hasta que haya garantías de que se pueda hacer el control que corresponda. En este sentido, señaló que quizás habría que pensar en alguna auditoría externa porque con “la autogestión y el autocontrol todavía nos falta unos años”.
Para Gavarrino, en el Parque “hay una fauna autóctona y una gran vegetación plantada, pero muy diversa que hay que preservar”. “Hacer un proyecto con un control profesional es una cosa y cuando llegue el momento yo voy a estar de acuerdo, pero hoy no están dadas las condiciones y, ante la duda, yo creo que hay que preservar la naturaleza”.