La inolvidable experiencia de ser granadero
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Roberto Blas Hemmingsen es uno de los necochenses que ha pasado por el Regimiento de Granaderos a Caballo. Le tocó en un momento difícil de la historia argentina: custodiaba a Leopoldo Galtieri el día que anunció el inicio de la Guerra de Malvinas
Roberto Blas Hemmingsen vive en la misma casa en la que creció, en la calle 53. Por estos días, cuando se conmemora el fallecimiento del General San Martín, él, como otros necochenses que fueron granaderos, recuerda con cariño y emoción aquella inolvidable experiencia.
Nacido el 16 de febrero de 1962, Roberto jamás imaginó que algún día iba a vestir el uniforme del cuerpo creado por San Martín, aunque recuerda que tuvo una experiencia que hoy podría considerarse premonitoria. Cuando iba a la Escuela 3, junto a algunos compañeros de grado, fue parte de una representación teatral sobre las niñas de Ayohuma.
Roberto representaba a un soldado herido que era auxiliado por las niñas durante la histórica batalla del Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano.
Años después, la primera vez que vistió el uniforme de granadero y se vio al espejo, recordó aquella imagen de su niñez.
Un momento especial
Corría el año 1981 cuando se incorporó al Ejército para realizar el servicio militar obligatorio. Como muchos jóvenes de nuestro distrito, fue enviado a Tandil.
Una vez allí, a su grupo le comunicaron que los llevarían al Regimiento de Granaderos a Caballo, sin embargo le dieron la opción, a quienes así lo prefirieran, de ir a Olavarría, a los blindados.
Roberto se decidió por Granaderos, así que después de hacer noche en una base militar tandilense, de madrugada fue llevado a la estación de trenes y de allí transportado hacia Buenos Aires.
Allí comenzó una larga experiencia, que se extendió por poco más de un año y que lo obligó, primero, a atravesar un durísimo entrenamiento y luego a convertirse en integrante de un regimiento que tiene, entre otras funciones, la de cuidar el sable corvo de San Martín y la de custodiar presidentes.
En la actualidad, el docente de 56 años tiene sentimientos encontrados al recordar aquellos días. Dice que vivió momentos muy duros, pero también experiencias de compañerismo inolvidables.
Su paso por los Granaderos también coincidió con uno de los momentos más traumáticos de la historia argentina: la última parte de la dictadura militar y la Guerra de Malvinas.
Dio la casualidad que Hemmingsen estaba de custodio del entonces presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri el 2 de abril de 1982, cuando por cadena nacional anunció que el Ejercito Argentino había recuperado las Malvinas.
En una foto aparecida al día siguiente en la tapa de Ecos Diarios, se veía a Galtieri en primer plano y detrás a Hemmingsen con su uniforme en posición de firme. Los necochenses que vieron la foto, lejos estaban de imaginar que aquel granadero era de nuestra ciudad.
Motivo de orgullo
Al llegar a Palermo, donde tiene su sede el Regimiento, Hemmingsen fue destinado en un principio al Ayacucho y luego al Junín. En un principio realizó 60 días de durísima instrucciones en Estación Otamendi, cerca de Campana.
Luego comenzaron con el entrenamiento de orden cerrado, en el que se aprendía lo vinculado al desfile y manejo de sable y también todo lo relacionado a montar a caballo, limpieza y cuidado de los animales.
“No parabas. La pasabas bien, comías bien, la ropa era buena, pero no parabas”, señaló Roberto sobre aquella exigente experiencia en el regimiento, en la que se hacía todo un culto de la puntualidad, la pulcritud y la buena apariencia del granadero.
De imponente figura, como todos los hombres del regimiento, Hemmingsen fue elogiado más de una vez. Incluso recuerda que algunos de sus compañeros llegaron a apodarlo “El muñeco de Casa de Gobierno”.
El asegura que más allá de las cuestiones históricas o políticas del momento, se dedicó en cuerpo y alma a hacer bien su papel. “Tenía la camiseta puesta. Siempre me puse la camiseta en todas las cosas que hice”, aseguró. “Si estaba en Granaderos, era granadero y lo sentía en el alma”.
“Compartimos el mismo sentimiento con algunos muchachos que hoy me escriben y que también fueron granaderos”, afirmó. “Muchachos con los que compartí guardias, momentos bravos, alegres o difíciles”.
A 36 años de aquella experiencia, Roberto no olvida su paso por el Regimiento de Granaderos a Caballo.///
Perfil
Roberto Blas Hemmingsen nació el 16 de febrero de 1962 en nuestra ciudad. Es hijo de un recordado pintor de autos y chapista.
Siempre le gustó el deporte y en 1985 llegó a integrar la selección necochense de voleibol.
A los 30 años comenzó a cursar la carrera de Artes Visuales en la Escuela Provincial de Artes, que en esa época funcionaba que en el edificio de la Escuela Municipal. Fue presidente de la cooperadora del establecimiento durante cuatro años.
Además de obtener el título de docente de nivel primario, realizó el profesorado y desde 1998 se dedica a enseñar artes plásticas.
Ha enseñado en la Escuela Modelo, la Escuela 25, en Claraz y en la Fundación Cultural La Dulce.
En la actualidad también en el Colegio Nacional, en la Escuela 4, en las primarias 5 y 42 de La Dulce y en la 17 de Juan N. Fernández.
Tiene dos hijos: Juan y Magalí.
