La inteligencia artificial toma el control de los semáforos de Bahía Blanca
Después de décadas de una coordinación deficiente, Bahía Blanca avanza hacia un sistema inteligente que ajustará automáticamente cada cruce según el movimiento del tránsito.
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A partir del buen resultado obtenido con la prueba piloto realizada a lo largo del año con un semáforo inteligente en la esquina de Corrientes y Lavalle, la municipalidad de Bahía Blanca llamó a licitación para la implementación, operación y mantenimiento de ese tipo de semaforización para 34 Intersecciones.
La obra tiene un presupuesto oficial de 436 millones de pesos y la apertura de propuestas tendrá lugar el próximo 11 de agosto.
La convocatoria incluye la habilitación de un esquema centralizado para la instalación, configuración, parametrización, puesta en funcionamiento y soporte técnico del sistema.
Los cruces a semaforizar se ubican en el corredor de la avenida Alem, entre Alsina y Florida, y Sarmiento/Cabrera, en su recorrido desde la avenida de circunvalación.
Las propuestas deben incluir equipos, dispositivos, controladores, software, materiales y demás elementos que garanticen un correcto funcionamiento.
La instalación deberá permitir la supervisión remota y en tiempo real de las intersecciones semaforizadas, la programación de esquemas horarios, la modificación de parámetros operativos, la generación de alertas ante fallas y la obtención de estadísticas de tránsito.
Asimismo, en 11 de las 34 intersecciones deberá permitir obtener datos de flujo, intensidad, ocupación y otras variables para la optimización de la circulación vehicular.
El sistema
Desde hace décadas Bahía Blanca sufre las consecuencias de una deficiente coordinación de sus semáforos, los cuales se convierten en verdaderas trabas antes que en elementos que aseguren la fluidez vehicular.
La falta de coordinación genera atascamientos, contaminación, mayor tiempo de marcha, congestiones y esperas inadecuadas. De allí entonces la importancia de considerar nuevas tecnologías para disponer de una estructura vial acorde a una ciudad con un enorme parque vehicular.
La inteligencia artificial (IA) aplicada a los semáforos los convierte en mucho más que un encendido alternativo de luces: su funcionamiento responde a algoritmos que permiten tomar decisiones de acuerdo a datos obtenidos en tiempo real, referidos a la cantidad de vehículos existentes en determinado cruce, el estado de las calles y el movimiento peatonal.
Integrados a la infraestructura existente permiten, mediante cámaras y sensores, ajustar los tiempos de la luz verde, optimizando el flujo vehicular.
El primero de la ciudad
A fines de 2025 la empresa Eycon SA puso en funcionamiento, a modo de prueba, un semáforo inteligente en Corrientes y Lavalle, un cruce muy particular, con una calle –Corrientes—con un flujo continuo de vehículos, y otra, Lavalle, con menos circulación.
Fabián Lliteras, a cargo de la Subsecretaría de Movilidad Urbana y Transporte de la municipalidad, explicó a La Nueva. que este semáforo analiza el flujo vehicular en cada arteria y define la duración de la luz de paso en función de la demanda.
“En una situación normal el verde es de 26 segundos para Corrientes y de 22 para Lavalle. Con este sistema, en determinados momentos del día el verde de Corrientes se extiende hasta 38 segundos, en respuesta al mayor caudal vehicular de la calle, evitando congestionamientos y mejorando la fluidez. El sistema permitió reducir la espera, la congestión y el tiempo de marcha”, señaló el funcionario municipal.
Los detalles
Los sistemas inteligentes permiten sumar más prestaciones, por caso la detección de peatones, el historial de flujo vehicular, infracciones, giros indebidos y bloqueo de senda peatonal.
Estudios realizados en ciudades que han implementado el sistema, indican que se ha logrado la reducción de hasta un 30 % en los tiempos de espera, con un 15 % menos de emisiones de CO y un ahorro anual considerable en combustible y productividad.
Estos resultados dependen de la calidad del sistema y del diseño de la red vial. Debe existir una coordinación integral y la conciencia de que todo parque automotor genera inconvenientes. Lo que se busca es entonces administrar mejor la capacidad existente.
Previo a instalar esta semaforización es necesario realizar la sincronización de los semáforos, disponer una adecuada señalización, ordenar el estacionamiento y controlar los giros.
La IA saca conclusiones acerca de si la duración del verde debe alargarse o acortarse y se lo comunica al controlador. Intenta priorizar, no interrumpir, el ciclo de verde y que no haya desbalance entre la cantidad de autos en espera.
El semáforo no cambia el orden de sus fases (rojo, amarillo, verde), únicamente sus duraciones.
Si la IA está activa, el reloj contador muestra la leyenda "IA" en azul. Si no está activa, muestra los segundos restantes de la fase.
El tricolor luminoso
El primer semáforo colocado en Bahía Blanca comenzó a funcionar en septiembre de 1961.
La esquina elegida fue la de O'Higgins y Brown, donde se colocaron ocho aparatos, formando un "bosque" que permitía que el semáforo "busque al conductor y no éste al semáforo".
Hoy Bahía Blanca cuenta con unos 1.800 semáforos, distribuidos en 170 intersecciones.
Por Mario Minervino - La Nueva Provincia
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