La inteligencia artificial y los límites del pensamiento
El psicólogo Juan Cruz Ibarguren analizó en Ecos Radio cómo la IA influye en la memoria, las decisiones cotidianas y la construcción de la experiencia humana.
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La expansión de la inteligencia artificial en la vida cotidiana abrió un nuevo debate sobre la manera en que las personas piensan, recuerdan y toman decisiones. El tema fue abordado por el psicólogo Juan Cruz Ibarguren durante una nueva edición de la columna “Psicología con Juan”, en el programa Lo dije o lo pensé de Ecos Radio.
Durante la charla, el profesional sostuvo que el avance de estas herramientas profundiza una tendencia que comenzó hace años con la incorporación de nuevas tecnologías. “Le empezamos a delegar la memoria a Google”, expresó, al explicar que hoy también se delegan funciones vinculadas a la creatividad, el razonamiento y la toma de decisiones.
Para Ibarguren, la inteligencia artificial no representa un fenómeno completamente nuevo, sino una continuidad de transformaciones tecnológicas que modificaron la relación de las personas con el conocimiento. Sin embargo, advirtió que la velocidad con la que estas herramientas se incorporan a la vida diaria obliga a reflexionar sobre sus efectos.
En ese contexto, retomó las ideas del investigador y filósofo Miguel Benasayag, quien sostiene que “la inteligencia artificial no piensa”, planteando la necesidad de diferenciar entre el uso de una herramienta y la sustitución de capacidades humanas.
El psicólogo también hizo referencia a estudios en neurociencia que muestran cómo determinadas habilidades pueden verse afectadas cuando dejan de ejercitarse. Como ejemplo, mencionó investigaciones realizadas con taxistas de ciudades como Londres y París, donde se observaron diferencias entre quienes utilizaban GPS y aquellos que continuaban orientándose mediante métodos tradicionales.
Según explicó, los resultados evidenciaron modificaciones en áreas cerebrales relacionadas con la orientación espacial, demostrando que el cerebro se adapta a los hábitos y tecnologías que utiliza.
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“Las cosas que hacemos sin pensar, ese es el verdadero peligro”, afirmó Ibarguren al advertir sobre el riesgo de automatizar conductas sin una reflexión consciente sobre sus consecuencias.
Otro de los aspectos abordados fue el uso creciente de la inteligencia artificial para consultas personales. Cada vez más personas recurren a estas plataformas para pedir consejos sobre relaciones, decisiones laborales o situaciones cotidianas.
Frente a ello, el profesional marcó una diferencia sustancial entre las herramientas digitales y los procesos terapéuticos. Mientras que una terapia busca generar cambios, preguntas y crecimiento subjetivo, las plataformas tecnológicas suelen estar diseñadas para retener la atención del usuario y prolongar su permanencia dentro del sistema.
Lejos de proponer una mirada alarmista, Ibarguren planteó la necesidad de utilizar estas herramientas de manera consciente y crítica. En un contexto donde la inteligencia artificial gana protagonismo en todos los ámbitos, el desafío pasa por aprovechar sus beneficios sin resignar capacidades esenciales del pensamiento humano.
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