La inteligencia previa de los ladrones, que eligen a sus víctimas para luego robarles
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Metodologías que implementan los delincuentes para seleccionar a quienes serán “el blanco” a atacar y los cuidados que se tienen para lograr la mayor eficacia posible
Mientras se desarrolla la investigación de una reciente causa judicial, los investigadores pudieron conocer precisiones sobre algunas de las metodologías empleadas por los asaltantes que cometieron atracos en viviendas.
Se procura analizar de qué manera escogen a sus víctimas los ladrones y qué cuidados se tienen al momento de actuar para tratar de minimizar las posibilidades de que el ilícito se transforme en una frustración.
En definitiva, las bandas de delincuentes bien organizadas procuran conseguir la mayor eficacia posible cuando despliegan la labor de despojar de sus pertenencias a las personas de bien.
Durante el accionar, además, los malvivientes generan tormento sobre las víctimas, quienes atraviesan una verdadera pesadilla en su propia casa, como ha ocurrido en algunos casos perpetrados en nuestra ciudad.
Estrategias de engaño
En base al accionar de algunos individuos que serían parte de grupos organizados que atacan a sus víctimas en las casas, se pudo establecer que en ciertos casos utilizan algunas características siniestras.
Por ejemplo, despliegan estrategias de engaños para elegir a la más vulnerable de las víctimas durante un episodio de asalto, en el que muchas veces también exhiben inusitada violencia.
A partir de las investigaciones policiales y judiciales, y algunos relatos que se obtuvieron de los detenidos, se pudo establecer un patrón o una metodología seguida por algunos delincuentes con el fin de una mayor eficiencia a la hora de escoger su objetivo.
En ese sentido, uno de los asaltantes suelen recorrer días antes o, también, apenas horas antes una zona de viviendas previamente delimitada por cuestiones logísticas (cercanías, posibilidades de fuga, presencia policial, etcétera).
Todo esto surge de la experiencia en el estudio de algunos atracos específicos que tienen a su cargo, integrantes de las Fiscalías, de Delitos Complejos y la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI).
Cuidadosa “actuación”
El ladrón se presenta en las viviendas de las presuntas víctimas y, bien vestido y con buenos modales, avanza con su plan solo frente a los jubilados. Comienza a hacer preguntas asegurando ser parte de alguna repartición gubernamental.
La excusa es ofrecer pensiones por invalidez o ayuda social para hijos discapacitados, pero la principal intención es la de hacer una “inteligencia previa” a las personas que lo atienden.
El hábil ladrón en esta etapa primaria intenta no levantar ninguna sospecha y se dedica a escuchar la voz de quien se asoma a la puerta de casa. Ha habido casos, en los cuales el individuo consigue acceder al interior de la finca y el panorama es otro para el embaucador.
“Los ladrones obtienen mucha información porque buscan un acento itálico o español en las víctimas que les permita pensar que cobran alguna pensión en euros o también en dólares. Si quien habla parece ser extranjero, ya es un punto a favor para colocarlo entre las posibles víctimas”, reconoció un investigador judicial.
Significado de una alianza matrimonial
Pero no solo el “reclutador” se fija en la dicción, en el acento y en la edad de la/o las personas. También observa si poseen alianzas en sus dedos y algún otro objeto valioso, como puede ser una cadena de oro o collares, pulseras, lo que permite suponer que esa vivienda es un buen escenario para cometer el ilícito.
En ese sentido, los investigadores pudieron establecer que para los ladrones revela mucha información si una persona luce una alianza, porque significa según lo tienen estudiado los delincuentes, que en ese lugar no hubo antes un robo.
La alianza matrimonial es uno de los primeros objetos de valor que los ladrones de casas sustraen y no suelen ser repuestas por los damnificados.
Utilizan Internet
Hay bandas delictivas que suelen utilizar Internet y “googlean” a sus víctimas y hasta hacen un relevamiento previo de las casas en las que encuentran automóviles modernos, porque de ese modo suponen que puede haber un atractivo botín para llevarse.
Las autoridades judiciales y policiales recomiendan a la población de la franja más vulnerable, especialmente, jubilados y personas mayores que viven solas en sus viviendas, que no atiendan a desconocidos y muchos menos los dejen acceder al interior.
Es importante denunciar cualquier indicio de sospecha al número de emergencias 911 de la Policía y también tener a mano los números de teléfonos fijos de las comisarías más cercanas al domicilio.
Lo mismo ocurre cuando un vecino observa en el barrio o en los alrededores de su casa la presencia de personas extrañas como también de vehículos. Los adultos mayores no deben permitir que inescrupulosos los convenzan que son representantes de empresas de servicios o de entidades bancarias a las que nunca convocó a su casa.