La intransigencia de los ambientalistas
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«Oponerse a todo
es el medio de echar
todo a perder»
Moliere.
Gran parte de la sociedad guarda silencio y se recluye en el anonimato ante el ruido de pequeñas minorías cuando se tratan asuntos de interés comunitario, las cuales, anteponen posturas extremas en casos que no merecen siquiera el menor análisis. Un ejemplo de ello ocurre con los denominados ambientalistas, sector teñido de verde y clorofila que aparece omnipresente en diversos temas que, a su entender, atentan contra el medio ambiente y la vida de los seres humanos.
El ambientalismo corriente que debe ser respetada por su filosofía, sin embargo, quienes adscriben a ésta en Necochea utilizan armas de grueso calibre como verdades absolutas intentando crear conciencia en una parte de la población para que les siga la corriente bajo una falaz manera. Esa pertinaz actuación va llenando el vaso lentamente hasta la gota que lo colma, es decir hasta el hartazgo mismo de quienes suelen tener criterio.
Este espacio de ambientalistas lejos de congeniar con el medio ambiente, buscando que no sufra alteraciones, se ha convertido en una forma de partido político opositor, una especie de permanente “no” a emprendimientos no sólo apuntando a cuestiones provenientes del Estado municipal sino introduciéndose en forma peligrosa en ámbitos privados y en la vida personal de algunos vecinos.
En el presente se ha constituido, a veces, cayendo en lo irrisorio en una facción que afecta las iniciativas de inversiones privadas o públicas. Y esto es muy fácil describirlo con una pregunta ¿si alguien está dispuesto a comenzar un emprendimiento, del tamaño que sea, en una zona costera privilegiada como Cariló, Pinamar, Gesell y encuentra estas posiciones intransigentes invertiría? por supuesto que no; esto desalienta la llegada de capitales, gente local o de cualquiera que lo aliente a invertir en una ciudad como la nuestra que está todo por hacer en materia turística acorde a las nuevas modalidades y gusto de quienes, de una forma u otra, contribuyen a su desarrollo.
Crónicas de un permanente motorizar lo negativo
Meses atrás bajo el título «Opositores seriales», luego de muchos desplantes de este grupo, Ecos Diarios señalaba un listado de reclamos y férreas posiciones mantenidas negativamente; tal el caso la oposición a la construcción de la cancha de hockey en el parque «Miguel Lillo» con escenas cómicas haciendo el ridículo personas adultas abrazadas a un árbol e insolentemente insultando a los trabajadores municipales cuando estos debían despejar el lugar para empezar la fallida obra.
Es la expresión negativa de esa Necochea del «no» en su máximo esplendor que no terminaba allí ni siquiera fue el comienzo, podríamos narrar varias ocasiones en los últimos años, donde escuchamos eso de «me opongo por las dudas, me movilizó por las dudas, entorpezco por las dudas».
Son los mismos que combatieron el alambrado que el club Villa del Parque decidió colocar para evitar intrusiones en sus instalaciones en el predio del Parque y cerca de allí protestando y amparándose en la Justicia paralizando la realización de canchas de tenis y lugares gastronómicos dentro del espacio permisionado a otro club vecino, como Villa Díaz Vélez.
Cuando todo avanzaba colocaron un recurso de amparo en el Juzgado 2 de Ernesto Juliano quien se excusó, la Cámara aceptó la excusación quedando designada la jueza Mariana Giménez en su reemplazo y el grupo de paisajistas la recusó estando el expediente sin resolución hasta la fecha.
Si esto se demora en el tiempo el Club Villa Díaz Vélez podría desistir del proyecto, dejando de lado la inversión que traería actividad en el lugar, generación de empleo y la contención de tantos chicos y jóvenes a través del deporte.
Los paisajistas protagonizaron otro hecho, que tuvo el repudio generalizado al intentar detener una obra que el municipio realizaba en la avenida costera de Quequén, en esta oportunidad con el incoherente argumento que se achicaría un médano; la postura exagerada y sin sustento cayó en el anecdotario de los hechos grotescos que nos tienen acostumbrados, consecuentemente el municipio hizo caso omiso y siguió como debía ser con los trabajos previstos.
Y la ofensiva más grande le tocó en suerte a los productores rurales residente en Villa del Deportista con una acusación a la ligera sin estudios profesionales y técnicos por la utilización de supuestos productos tóxicos al fumigar sus lotes, algo descabellado y que los productores aclararon con sólidos fundamentos, acallando el reclamo pero el daño y la molestia había logrado el objetivo.
Un conocido productor definió el tema con un certero golpe que no admite más reclamos «quién se puede imaginar que vamos a envenenar el lugar donde habitamos con nuestras familias, es algo inconcebible».
Podríamos añadir también la visión telescópica que tienen sobre la explotación petrolera mar adentro. Un negocio para el Estado nacional de siete mil millones de dólares anuales, a trecientos kilómetros de la costa, mientras escuchamos voces diciendo que no puede ser posible que nos tapen la costa y ver desde Necochea esas tremendas estructuras, sin palabras.
Todo esto es síntesis de poses recurrentes, especialmente cuando se habla de accionar en las 647 hectáreas del parque «Miguel Lillo» nadie tiene la llave de la masa boscosa, y bienvenida la posibilidad de intervenciones para eso necesitamos en forma urgente de un plan integral que deje palmariamente planificado los lugares de inversión, las aperturas al capital privado, el dominio estatal y olvidarnos de la muletilla del pulmón verde cuando tenemos la inmensidad del océano Atlántico a los pies.
La sociedad debe reaccionar y los políticos no sumarse para la foto
Como propósito fundamental la sociedad no debe callar lo que opina en voz baja. Los políticos no deben sumarse a ciertos reclamos para ganar una foto de ocasión; los partidos políticos tienen la obligación de expedirse. La Cámara Comercial, otras instituciones intermedias y los colegios de profesionales o sea todo el marco de una comunidad activa permanece callada ante el eco de los ambientalistas que produce sólo ruido ante una indiferencia generalizada.
Importantes integrantes de la sociedad, a pesar de su silencio, están hastiados a cada parte algo le tocó en estas protestas, al inversor, al hombre y mujer de campo, al deporte a emprendimientos turísticos, a gobiernos municipales que muchas veces deben relegar posiciones ante estos grupos activistas que son “más papistas que el papa”.
Hace unos días intentaron, con la adhesión de algún vecino detener lo que en Quequén, se tiene previsto llevar a cabo en tierras privadas, el 21 y 22 de mayo. Cumpliendo con una fecha del torneo de motocross provincial que contempla seis jornadas una de ellas sería en Quequén. Los organizadores, que estarían el martes en Necochea, conocen bien de expedientes y papeles que deben cumplimentar, luego de 15 años de experiencia pero, de continuar las trabas ventiladas la semana pasada en el Concejo Deliberante se irían a San Cayetano donde ya han conseguido la autorización correspondiente.
Por momentos el denominado ambientalismo suele ser la oposición de los gobiernos que parecería mucho más profunda con el actual, no habiendo hecho observaciones en otras ocasiones cuando se aprobaron sin tanto ruido eventos deportivos de este tipo sobre la playa.
No tiene sustento aquello que «los vecinos no pueden estar cerca de estas realizaciones», en tal sentido tampoco debería haber vecindad con las canchas de futbol por citar un ejemplo, o cuando se concretan festivales al aire libre o espectáculos diversos.
Y lo más negativo de todo no es lo narrado, sino lo que ya hemos perdido con estas actitudes y las que seguiremos perdiendo si no se consigue el razonamiento sobre que es el cuidado del medio ambiente, porque cuando un empresario de cualquier nivel económico mira a nuestro distrito para una inversión se seguirá encontrado con estas parodias que hoy, con las redes sociales tienen acceso rápidamente para anticiparse a la negativa con estos modos insostenibles que ahuyentan al más plantado.///