La Liga, ante otra chance de castigar a los violentos
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Se espera el fallo de Ministerio-Díaz Vélez
Entre el miércoles por la noche y el jueves se espera que el Tribunal de Penas de la Liga Necochea de Fútbol comunique su fallo respecto de los partidos entre Ministerio y Villa Díaz Vélez en Sexta, Reserva y Primera, suspendidos hace dos domingos por la agresión al árbitro Jorge Díaz. Será una nueva oportunidad, después de tanta mano blanda, de castigar a los violentos.
Claro está que la severidad del Tribunal tiene su raíz en el propio informe arbitral. Los hombres de negro sufren las agresiones, pero muchas veces optan por evitar dar nombres, esconder amarillas e informar muy poco de lo que ven en la cancha. Principalmente por miedo a represalias.
Del partido de Sexta división suspendido por la agresión a Díaz, sólo fueron informados los dos entrenadores de Ministerio, Juan y Jeremías Méndez. El Tribunal deberá resolver si se mantiene el resultado a favor de Villa Díaz Vélez por 2-1 o si se disputan los 15 minutos que restaban antes de la irrupción de un padre de un chico de Ministerio para agredir al árbitro. También deberá resolver si se reprograma en Reserva y Primera, como ocurrió en un antecedente de este año entre Ministerio e Independiente de San Cayetano, o si se le dan por perdido los partidos al local, como hace un par de años le sucedió a Jorge Newbery de Lobería.
Lisandro Fernández Guerrero, presidente de Ministerio, cumple correctamente una sanción de 60 días por injurias reiteradas a los árbitros. No puede ejercer funciones en la Liga pero sí está en todo su derecho de poder ir a la cancha como un hincha más. Una situación que causa al menos sorpresa pero se encuentra dentro del reglamento.
También es llamativa la situación del colaborador de Ministerio Mario Possenti, suspendido por dos años por agredir al árbitro Jorge Díaz en San Cayetano, a quién se lo pudo ver trabajando en la zona de cantina de la cancha tanto el sábado en los infantiles como el domingo en la Primera.
Aunque el Tribunal no tenga injerencia, ojalá los propios clubes pudieran impedir el ingreso de los hinchas o colaboradores con antecedentes violentos. Ministerio debió afrontar un gasto extra de policías para poder ser local nuevamente, después de lo ocurrido apenas una semana atrás. Sería importante que de ahora en más paguen los violentos y no sólo los clubes.