La marginalidad y la justicia por mano propia acabaron con una vida
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Hace cinco años aparecía un cuerpo en el Río Quequén
El hallazgo del cuerpo de Jorge Ariel Percara, hace cinco años, semicubierto por el agua, en la ribera del Río Quequén, fue el fin de una historia de marginalidad y justicia de mano propia.
La violenta muerte del joven del joven de 24 años dejó al descubierto las tristes consecuencias de la adicción a las drogas y de la violencia irracional que se puede desencadenar cuando no existe respuesta del estado.
La víctima había robado un celular y dos individuos, que eran amigos de su padre lo persiguieron todo un día y finalmente lo encontraran la jornada siguiente. Una persona vio cuando lo golpeaban, lo apuñalaban y lo subían a una camioneta.
Este hecho ocurrió el 14 de marzo de 2014. Tres días después, una mujer que caminaba por la ribera del río vio un cuerpo semicubierto por el agua.
Un año después, dos hombres fueron condenados a 24 años de prisión por el homicidio de Percara. Así, el hecho no sólo acabó con la vida del joven, también con la de sus victimarios, que deberán pasar aún dos décadas en la cárcel.
Marginalidad
En la tarde del viernes 14 el joven había recorrido el barrio pidiendo ayuda, ya que tenía miedo de que lo mataran. Un día antes el joven había robado un teléfono celular que pertenecía al hijo de uno de los hombres que luego fueron condenados por el homicidio.
Después del robo, Percara pasó esa noche tratando de escapar. Los perseguidores, Jorge Fabián el “Cola” Mercado y César Alejandro el “Ruly” Elía –amigos de su padre– lo encontraron dormido en la vereda, frente al mercadito del barrio.
Le dieron una puñalada en el tórax y lo cargaron en una camioneta. El cuerpo del joven apareció tres días después, flotando en la orilla del río Quequén. La declaración de una testigo permitió llevar a juicio a los dos acusados del crimen, que el lunes fueron condenados a 24 años de prisión.
“No se trató de un linchamiento, de una reacción popular, sino que tuvo las características de un ajuste de cuentas. Percara le había robado el celular al hijo de uno de estos hombres. La reacción responde a ciertos códigos barriales”, explicó a Infojus Noticias el juez Mario Juliano, presidente del Tribunal Criminal Oral N° 1 que condenó a los acusados.
En el juicio, la fiscal Silvia Gabriele reconstruyó los hechos a partir de las declaraciones de los testigos. El padre de la víctima, Jorge Percara, contó que la noche del 13 de abril de 2014 sus amigos, Fabián “el Cola” Mercado y César “Ruly” Elía, llegaron hasta su casa en una camioneta.
Le contaron que su hijo Ariel acababa de robarle el celular al hijo de Mercado. El hombre les dijo “que lo buscaran por ellos mismos y que le pegaran una paliza ‘para que aprendiera’, pues ya era mayor y sentía que ya no lo podía manejar”, explicaron los jueces en la sentencia.
Ariel tenía 24 años y una hija de tres. Desde hacía un tiempo vivía en la calle. Su madre lo había convencido para que se internara en una clínica de rehabilitación por su consumo problemático de drogas.
Después de robarle el celular al hijo de Mercado, dio vueltas por la calle y durmió en el frente de una casa, en Calle 94 entre calles 53 y 55.
Al día siguiente, Mercado y Elía continuaron la búsqueda. Lo encontraron durmiendo en la vereda y lo despertaron de una patada en la cabeza. Una vecina que iba al mercadito vio cómo se resistía cuando los dos hombres intentaban cargarlo en un vehículo utilitario. Lo apuñalaron, lo metieron en la camioneta y se fueron.
La autopsia comprobó que el joven todavía estaba con vida cuando lo arrojaron al río. Los médicos constataron golpes en el cráneo y dos heridas cortantes: una en el cuello y otra en el tórax, que le perforó un pulmón. El cuerpo estaba lleno de agua y en un estado avanzado de descomposición.
Por el homicidio Elía y Mercado fueron condenados a 24 años de prisión.